
Editorial
Select search scope: search across all journals or within the current journal

J. J. Aparicio presenta a D. A. Norman como uno de los representantes más cualificados de lo que se ha dado en llamar “psicología cognitiva”, siendo uno de los primeros que rompieron con la tradición de Ebbinhaus al incorporar la investigación sobre la memoria. En esta entrevista el autor responde a cuestiones tales como la relación entre sus trabajos y los del resto de psicólogos cognitivos, las limitaciones de la psicología cognitiva en sus comienzos y el papel que ha desempeñado Chomsky y la lingüística en general en el desarrollo de ésta. Seguidamente nos explica qué entiende por esquema -cuestión en la que se ha centrado últimamente- y las diferencias entre la concepción piagetiana y la suya. También comenta el concepto de profundidad de procesamiento, la distinción entre memoria episódica y semántica y el estudio del control consciente e inconsciente. La última parte de la entrevista se centra en las relaciones entre el trabajo teórico y el experimental, finalizando con algunas alusiones al camino que deben seguir los psicólogos españoles para contribuir al desarrollo de su disciplina.
Esta investigación se presenta con la idea de plasmar la posible relación existente entre las diferencias individuales de sexo y personalidad y las preferencias por determinados tipos de paisaje. La hipótesis de partida es que la estructura de la personalidad condiciona la elección del paisaje, influencia que puede ser directa o mediada por factores de personalidad. Dicha hipótesis ha sido probada para tres componentes de paisaje: I) Paisaje natural versus humanizado. II) Paisaje acogedor versus inhóspito. III) Formas rectas y netas versus difusas y redondeadas
En este trabajo no se pretende encontrar solución a la polémica entre la perspectiva conductista de Skinner y la etológica de Herrnstein acerca de la utilidad de inferir estados motivacionales y el uso explicativo que puede hacerse de ellos, sino más bien exponer los problemas que se plantea el autor a raíz de dicha polémica. Para ello analiza las aportaciones en la orientación conductista y la biológica, enfrentadas al pretender alcanzar, cada una por su lado, la totalidad de las conductas. El artículo finaliza destacando que la complementariedad de los enfoques de ambas disciplinas exige una traducción y no una mera recepción de las posiciones del “enemigo”.
Los nuevos datos sobre los procesos de condicionamiento hablan a favor de una posición ecléctica entre las dos posturas extremas tradicionales en el análisis de la conducta: el innatismo y el ambientalismo. Se sugiere aquí que la teoría de la conducta basada en los procesos de condicionamiento puede reconciliarse con estos nuevos datos, pero sólo si se revisan ciertas suposiciones conductistas tácitas sobre los parámetros de los procesos de condicionamiento y, sobre todo, del condicionamiento instrumental u operante. El condicionamiento operante especifica cómo se modifica y mantiene la conducta de un organismo en función de las relaciones que se establecen entre los estímulos, las respuestas, los reforzadores y los estados de impulso. Los nuevos datos minan los fundamentos en que se han basado los supuestos sobre estos elementos por separado, más que los que se refieren a los tipos de relaciones que se establecen entre ellos. Cabría clasificar a algunos de estos supuestos bajo el epígrafe de la motivación, por lo que se concluye que, por fin, se están reflejando en el conductismo las sutilezas de la motivación, después de varias décadas en que no ha ocurrido así. Tras este refinamiento el conductismo parece fundirse con las principales corrientes de la etología configurando una ciencia de la conducta más completa de lo que nunca una ciencia aislada ha podido ser.
Resultan difíciles de identificar las suposiciones tácitas a las que Herrnstein atribuye el auge del análisis experimental de la conducta y que cree que deben exponerse y revisarse. Los supuestos que se establecen explícitamente deben revisarse constantemente, como en cualquier ciencia, pero los comentarios de Herrnstein no son particularmente útiles para ello. Los investigadores del condicionamiento operante no han descuidado las contribuciones genéticas relevantes; nunca han asegurado que los «impulsos» que utilizan en sus investigaciones constituyan una lista exhaustiva, y su. tratamiento de las clases de respuestas se aviene con los datos recientes sin necesidad de modificaciones importantes. Las intrusiones filogenéticas en la conducta ontogenética, como las que se dan en el automodelado, se ven sobrepasadas por intrusiones que se dan en la dirección contraria. La teoría del autorrefuerzo que propone Herrnstein para explicar la conducta claramente atribuible a la selección natural constituye una apelación innecesaria al. ambientalismo. La ciencia de la conducta debe referirse tanto a la filogenia como a la ontongenia, pero Herrnstein no apunta un nuevo enfoque que pueda resultar útil.
Tal y como emplea Skinner el término «conducta filogenética», se refiere a un tercer tipo de conducta, además de la operante y la respondente. Aquí sugerimos que no es necesario ni deseable añadir una tercera categoría de conducta al análisis conductista. El argumento gira en torno a la conducta autorreforzante, el estatuto del impulso y en la discusión sobre si la ley del efecto se refiere al aprendizaje y la ejecución o sólo a la ejecución.
Este trabajo presenta las contribuciones originarias, actuales y potenciales de la neuropsicología clínica, defendiendo que no sólo ayuda a la comprensión de los problemas de la relación entre mente y cerebro sino que puede revolucionar el tratamiento de los pacientes que sufren diversas disfunciones del sistema nervioso superior, debido a sus implicaciones terapéuticas. Respecto a sus contribuciones actuales se destacan, entre otras, la de proporcionar medidas objetivas de la significación funcional de una lesión y líneas base para evaluar los efectos a largo plazo o el curso de rehabilitación, revisando las técnicas y resultados de varias investigaciones que exploran las funciones de estructuras corticales y subcorticales. Como contribución potencial se señala la posibilidad de reinstaurar las funciones cerebrales y de acelerar el ritmo de compensación de lesiones, diseñando programas de rehabilitación específicos para cada paciente que estén basados en la medición neuropsicológica, en estrecha colaboración con otros profesionales. Este trabajo finaliza concluyendo que la neuropsicología clínica puede constituir el foco del tratamiento interdisciplinario de los pacientes con alteraciones del sistema nervioso central.
Este artículo resume la opinión del autor acerca de lo que la gente de la calle, los clientes y los profesionales de la psicología piensan sobre el psicólogo y sus funciones. El autor destaca que el hombre de la calle atribuye al psicólogo tres funciones principales: actuar como experto en los mecanismos psicológicos, ofrecer un sistema de conocimientos que le ayude a comprenderse a sí mismo y a los demás y participar en el esfuerzo por una sociedad mejor; a continuación, explica que el cliente espera del psicólogo que le libere de su dificultad y le haga más dueño de sus propios mecanismos psicológicos, destacando el autor la importancia del encuentro personal; seguidamente, nos habla de las funciones que el psicólogo debe ofrecer: investigación, enseñanza y aplicación. El artículo finaliza destacando los compromisos de todo psicólogo.
Este artículo aborda principalmente la situación actual de los estudios de psicología en nuestro país, que el autor considera muy preocupante. Comienza refiriéndose a los cambios producidos en la teoría psicológica en los últimos años, para pasar luego a analizar la situación de la enseñanza de la psicología y proponer algunas modificaciones, destacando como problema fundamental el tipo de docencia que se imparte. Respecto al plan de estudios, el autor considera que debe incluir materias de tipo optativo y de diferente número de horas, presentando sucintamente algunas de las características que podría tener desde el primer año de carrera hasta los estudios de tercer ciclo. Con estas sugerencias el autor propone cómo podría organizarse una enseñanza digna de la psicología.
Parece incuestionable que una de las principales líneas de penetración de la psicología científica en España se realiza a través de la influencia del krausismo positivo. El presente artículo intenta analizar y comprender este fenómeno. En primer lugar, se expone la situación científica y filosófica española en el momento en que la psicología europea adquiere con Wundt el carácter de disciplina independiente: la precaria situación de la ciencia experimental en España pone en manos de los filósofos (especialmente los vinculados a la tradición krausista) la tarea de incorporar los resultados de la nueva ciencia psicológica. En segundo lugar, se destacan algunas de las principales aportaciones psicológicas de ese pensamiento krausopositivista. Y, finalmente, como explicación de este hecho, se pone de relieve la centralidad que la temática psicológica tenía ya en el pensamiento krausista anterior; es, por tanto, la fidelidad a los propios principios de este pensamiento lo que impulsa a un diálogo con la psicología europea del momento, según las directrices que ésta marcaba.



