Abstract
Los nuevos datos sobre los procesos de condicionamiento hablan a favor de una posición ecléctica entre las dos posturas extremas tradicionales en el análisis de la conducta: el innatismo y el ambientalismo. Se sugiere aquí que la teoría de la conducta basada en los procesos de condicionamiento puede reconciliarse con estos nuevos datos, pero sólo si se revisan ciertas suposiciones conductistas tácitas sobre los parámetros de los procesos de condicionamiento y, sobre todo, del condicionamiento instrumental u operante. El condicionamiento operante especifica cómo se modifica y mantiene la conducta de un organismo en función de las relaciones que se establecen entre los estímulos, las respuestas, los reforzadores y los estados de impulso. Los nuevos datos minan los fundamentos en que se han basado los supuestos sobre estos elementos por separado, más que los que se refieren a los tipos de relaciones que se establecen entre ellos. Cabría clasificar a algunos de estos supuestos bajo el epígrafe de la motivación, por lo que se concluye que, por fin, se están reflejando en el conductismo las sutilezas de la motivación, después de varias décadas en que no ha ocurrido así. Tras este refinamiento el conductismo parece fundirse con las principales corrientes de la etología configurando una ciencia de la conducta más completa de lo que nunca una ciencia aislada ha podido ser.
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