Abstract
Las corales juveniles son agrupaciones musicales integradas por adolescentes y encabezadas por un director o directora. Este último, además de ocuparse del trabajo específicamente musical, también debe encargarse de gestionar el grupo: creando un buen clima de trabajo, resolviendo conflictos, etc. La empatía y el liderazgo son capacidades esenciales para alcanzar el éxito de dicha gestión. El presente estudio es de carácter transversal exploratorio no experimental, descriptivo ex post facto retrospectivo y tiene como principal objetivo conocer la empatía y la capacidad de liderazgo en directores/as de corales juveniles catalanas y si existe alguna relación con la motivación de sus cantantes. La muestra está formada por 10 directores/as y 293 adolescentes integrantes de dichas corales juveniles. Los instrumentos para la recogida de datos han sido los cuestionarios validados: MOT (sobre motivación), TECA (test de empatía cognitiva y afectiva) y LID (sobre capacidades de liderazgo). En el análisis se realizaron, además de los descriptivos, análisis de la varianza y correlación de Pearson. De acuerdo con los resultados obtenidos, la mayoría de directores/as muestran tener una empatía moderada y unas altas capacidades de liderazgo. características que correlacionan con la motivación de su alumnado. Estos resultados son un punto de partida para pensar sobre la importancia que ocupa la formación socioemocional de directores/as en el devenir de las agrupaciones musicales.
El uso de la música en todas sus vertientes -percepción, interpretación y creación- es una de las actividades preferidas por los adolescentes, debido a los múltiples beneficios que les aporta (North y otros, 2000). La adolescencia es una etapa vital caracterizada por muchos cambios personales, tanto internos como externos, y la música puede servir como un recurso eficaz para hacer frente o adaptarse a ellos. Durante esta etapa, gracias al desarrollo del pensamiento formal abstracto, se empieza a ser consciente de que, a través de la música, uno se puede entretener, distraer u obtener placer estético, a la vez que consigue despertar, regular e intensificar sus emociones, configurando paulatinamente su identidad personal y social al compartir preferencias musicales con sus amigos e iguales (Miranda y otros, 2015). Así pues, en la adolescencia, cuando los amigos se convierten en el centro de atención, sustituyendo a la familia que lo había sido hasta el momento, se desencadenan altibajos emocionales, se pasan muchas horas en la habitación, existe una dependencia de las nuevas tecnologías, etc., todas las funciones y usos de la música anteriormente citados adquieren una gran significatividad.
Si nos centramos en la vertiente interpretativa, posiblemente el canto sea la actividad musical más practicada por los adolescentes, debido principalmente a su accesibilidad: para cantar no se requiere ninguna inversión económica y tampoco es necesaria una formación técnico-musical específica, como ocurre con cualquier otro instrumento. Además, muchos adolescentes tienen algunas nociones técnicas y ya han experimentado algunos beneficios del canto coral en las clases de música recibidas en educación infantil y primaria, donde cantar es la actividad más importante (Muñoz, 2019). Desde un punto de vista educativo, la predisposición que muestran los adolescentes por la práctica coral debería ser aprovechada para adquirir y desarrollar distintas competencias y mejorar así su bienestar personal y social, tal y como demuestran numerosos estudios (v. g., Hallam, 2015).
Para que dicha predisposición no se quede solamente en cantar en casa -de forma individual para obtener entretenimiento o placer estético- y vaya más allá, resulta necesario que exista una oferta atractiva de canto coral, agrupaciones con las que los adolescentes se sientan identificados y motivados para formar parte y cantar colectivamente junto con otros amigos o grupos de iguales.
Existen múltiples factores que influyen en la motivación que pueda suscitar la participación en un coro durante la adolescencia como, por ejemplo, disfrutar cantando, interés y apoyo familiar, experiencias previas positivas, valoración de los amigos, deseo de aprender a cantar, la figura del director, etc. Por esta razón las corales juveniles intentan ofrecer una educación coral basada en las necesidades e intereses de sus integrantes, que fomente el conocimiento y la valoración de su propia voz, mediante buenas prácticas y que favorezca un autoconcepto vocal positivo, lo cual puede contribuir al desarrollo de su motivación para cantar y comprometerse con la agrupación a la que pertenecen (Calle, 2014).
Cataluña es un claro ejemplo de este tipo de oferta musical, generalmente en el ámbito de educación no formal 1 , prueba de ello son las múltiples federaciones y confederaciones existentes desde hace décadas 2 , las cuales aglutinan a cientos de agrupaciones corales de todo tipo, encabezando así la oferta de formación coral a nivel nacional (Fernández Berrocal y otros, 2017), de ahí que se hayan escogido diferentes agrupaciones de dicha comunidad autónoma para el presente estudio. Por lo que respecta a las agrupaciones integradas por adolescentes, a partir de los registros de las federaciones, se estima que existen alrededor de unas 200 agrupaciones con diferentes denominaciones: juveniles, infantiles, de voces blancas, etc.
Entre estas encontramos pocas que sean independientes a nivel estructural; la gran mayoría pertenecen a organismos y entidades, como institutos de educación secundaria, escuelas y conservatorios de música, centros cívicos, parroquiales, etc., por lo que su logística y repertorio resultan muy heterogéneos. A pesar de ello, y al tratarse de interpretación musical colectiva, todas estas agrupaciones pretenden la adquisición de unos aprendizajes tanto musicales (escucha activa, sincronización con los compañeros, empaste sonoro, afinación colectiva, expresión musical, etc.) como extramusicales (liderazgo del director, convivencia con los compañeros, trabajo en equipo, empatía, comunicación no verbal, responsabilidades, etc.) (Ferrer y otros, 2018).
Respecto a los directores/as existen diversos estudios que se han encargado de analizar detalladamente a partir de diferentes variables (autoridad, motivación, clima de trabajo, aprovechamiento del tiempo, aprendizaje musical, etc.) los estilos de dirección coral más predominantes y su influencia en el aprendizaje de su alumnado (Corbalán y otros, 2019; Gumm, 1993). En nuestro caso, al tratarse de agrupaciones no formales donde los asistentes participan de forma voluntaria con el objetivo no solo de formarse, sino también de entretenerse y pasarlo bien junto con los compañeros, la figura del director musical y la tipología de liderazgo utilizada ocupará un papel capital pues, además de perseguir objetivos musicales, también deberá crear un buen ambiente de trabajo para motivar y sacar el máximo rendimiento, tanto de la agrupación en su conjunto, como de cada uno de sus componentes (Fernández Herranzy otros, 2017). Por esta razón, el perfil ideal para liderar una agrupación musical juvenil será el de alguien que conozca y aplique competencias artístico-musicales (repertorio, técnica gestual, formación musical, etc.) junto a competencias de tipo socioemocional o afectivas (empatía, autogestión emocional, relaciones interpersonales, comunicación, etc.) (Wis, 2007). Cualquier desajuste entre ambos tipos de competencias dificultará el trabajo del grupo; por ejemplo, un director con una buena formación musical, pero con pocas habilidades expresivas o comunicativas puede entorpecer el trabajo colectivo e influir negativamente en aspectos como el sonido, la afinación, la atención, la motivación, etc.
En cuanto a las competencias artístico-musicales, el perfil de los directores/as de coro suele ser muy heterogéneo debido a las distintas tipologías de agrupaciones vocales existentes, que van del amateurismo hasta la semiprofesionalidad. Así pues, y dependiendo del tipo de coro, en el panorama coral catalán se puede encontrar desde directores/as con nociones musicales básicas sobre técnica gestual y vocal adquiridas en cursos no formales promovidos por sus federaciones corales, hasta directores/as titulados/as superiores en dirección orquestal o coral (Oriola y otros, 2018). Independientemente de la formación musical de cada director para el buen devenir de un coro juvenil, será fundamental además de la técnica de dirección (Gumm, 2012), el conocimiento fundamentado sobre las características y posibilidades de la voz adolescente, así como un tratamiento didáctico específico para dichas voces, lo cual puede contribuir a mejorar el autoconcepto que tienen los alumnos sobre sus posibilidades y capacidades musicales. Cabe destacar las dificultades vocales de los varones en esta etapa, una vez pasada la muda de voz, en la que algunos abandonan el canto coral por dificultades en encontrar su nuevo espacio vocal y su identidad sonora como adultos. Para evitar dicho abandono será imprescindible motivarlos y ofrecerles un buen modelo vocal, que incluya un conocimiento específico y una atención especial por parte del director (Freer y Elorriaga, 2013).
Por lo que respecta a las competencias socioemocionales o afectivas, tendrán una estrecha relación con la capacidad y tipo de liderazgo propios de cada director, dependiendo de las características de su coro y de sus integrantes. Las capacidades de liderazgo serán directamente proporcionales al dominio y combinación de lo que se conocen como competencias intrapersonales (autoconciencia y autogestión emocional) e interpersonales (empatía y gestión de relaciones) (Oriola y Gustems, 2015). En el canto coral, al tratarse de una actividad colectiva, el director deberá liderar el grupo con empatía, basada en la identificación y el reconocimiento de emociones en sus integrantes, para poder crear un buen clima social que favorezca las relaciones sociales, así como una correcta toma de decisiones a partir de los objetivos propuestos y los conflictos que puedan surgir (Allen y Apfelstadt, 1990; Poggi, 2011). Como afirma Villanueva (2008), el líder, en nuestro caso el director musical, tiene que ser un buen comunicador de emociones para poder influir y contagiar al grupo, creando un sentimiento colectivo de pertenencia fundamentado en el trabajo colaborativo y en hacer sentir como indispensables a cada uno de sus componentes. Un buen director musical se encargará de aunar todas estas competencias, habilidades y capacidades; de hecho, su figura se utiliza como ejemplo y modelo de lo que es el liderazgo (Zel y Onay, 2013).
Existen diferentes estudios sobre la importancia de la empatía y el liderazgo, especialmente centrados en el ámbito empresarial (Goleman, 2014; Tzouramani, 2017), pero en la dirección musical y concretamente en coros juveniles estos estudios son muy escasos (Oriola y Gustems, 2019) e incluso nulos, si se trata de relacionar dichas capacidades con la motivación de los integrantes del grupo. Por este motivo resulta necesario investigar acerca de la influencia que pueden ejercer los directores/as musicales en la motivación de los cantantes de coros juveniles, mediante su capacidad de liderazgo y empatía. Una mayor motivación en los cantantes podría originar un mayor compromiso y esto redundaría en el rendimiento colectivo del grupo, con una mayor asistencia y aprovechamiento de estos espacios de aprendizaje, convivencia y vida musical tan valiosos. De acuerdo con Pelic (2018), conocer la influencia que pueden tener aspectos como el liderazgo o la empatía del director en sus cantantes puede contribuir a esclarecer la importancia de la vertiente socioemocional de los directores/as en la motivación y en la productividad del grupo que encabezan.
Objetivos
El objetivo de este trabajo es analizar la influencia de la empatía y la capacidad de liderazgo de directores/as de coros juveniles y su relación con la motivación de los cantantes de dichos coros, para poder así plantear implicaciones en la formación de los directores/as de coro. Para ello, se plantean varios objetivos específicos: Evaluar la empatía y liderazgo de una muestra de directores/as de coros juveniles. Evaluar la motivación de una muestra de cantantes de dichos coros juveniles. Analizar la relación entre la empatía y el liderazgo de directores/as con la motivación de los cantantes de coros juveniles. A tenor de los resultados, proponer actuaciones en la formación de directores/as de coros juveniles que fomenten la empatía y el liderazgo.
Método
El presente trabajo es un estudio transversal exploratorio no experimental, descriptivo ex post facto retrospectivo (Williamon y otros, 2021), consistente en la aplicación de diferentes cuestionarios y el análisis de los resultados obtenidos, en una muestra de directores/as de coros y sus integrantes, con el fin de alcanzar los objetivos propuestos.
Muestra
En Cataluña, no existe un registro oficial de agrupaciones corales integradas por adolescentes, por lo que para la selección de la muestra se ha elaborado un censo a partir de la información facilitada por las diferentes federaciones corales existentes en dicha comunidad autónoma, junto con la consulta de sus respectivas páginas web. Con toda esta información se estima que el total de coros en Cataluña integrados por adolescentes se sitúa en torno a unas 200 agrupaciones, aunque no se puede ofrecer una cifra exacta debido a la posible existencia de agrupaciones vocales independientes no inscritas en ninguna federación y sin páginas web de contacto.
Del censo elaborado se han escogido diferentes agrupaciones que mostraban diferentes variables, teniendo en cuenta los criterios que a continuación se describen: Ubicación geográfica y densidad de población: a partir del análisis sobre la distribución geográfica de la totalidad de agrupaciones, se han escogido aquellas que representen las diferentes tipologías de poblaciones presentes en Cataluña. Número de integrantes: teniendo en cuenta la amplia diversidad de formaciones existentes, en la investigación se incluyen agrupaciones de diferente tamaño, siendo la más pequeña integrada por 8 miembros y la más grande por 56. Antigüedad: El fenómeno coral catalán ha sido un fenómeno muy dinámico, con muchas fundaciones y extinciones, de ahí que casi la totalidad de agrupaciones existentes en la actualidad tengan su origen a partir de la década de 1980. Por esta razón las corales del presente estudio han sido fundadas a partir de la citada década. Tipología de agrupaciones según estructura y sexo: existe una gran variedad de tipologías en lo que a estructura y sexo se refiere, así que, en la muestra, además de las agrupaciones corales convencionales también se incluye alguna agrupación formada solo por mujeres o que tenga una plantilla reducida. Popularidad: existen agrupaciones que por su trayectoria y formación artística son consideradas ejemplos modélicos tomados por muchas formaciones como pauta a seguir. En este sentido, y debido a la subjetividad de esta característica, se siguió un criterio basado en la fama y la repercusión que tenían en el territorio, el cual fue medido por el número de actuaciones públicas anuales y el porcentaje de participantes respecto a la población total de cada pueblo o municipio. De acuerdo con esta premisa, en el estudio se han incluido algunas de estas agrupaciones.

Criterios para la elección de la maestro de coros.
A pesar de ser una muestra no probabilística, y de acuerdo con los criterios expuestos, se ha intentado seleccionar el máximo de grupos supuestamente típicos, teniendo en cuenta los parámetros descritos, con el fin de obtener una muestra «representativa» de las diferentes tipologías de corales y conseguir así unos resultados que nos ayuden a conocer un poco más cómo es el fenómeno de las agrupaciones corales formadas por adolescentes.
Para obtener la muestra citada se realizó una preselección de agrupaciones que se adaptaran a las características requeridas, resultando un total de 11 corales. Los investigadores contactaron e informaron a los directores y directoras musicales mediante correo electrónico y teléfono. De las 11 agrupaciones preseleccionadas, 9 aceptaron participar y las 2 restantes, pese a ser clasificadas como juveniles y mostrar interés por el estudio, fueron descartadas porque en el momento de la propuesta el grueso de sus plantillas estaba representado por personas adultas; además, un solo grupo minoritario de alrededor del 5-10% eran adolescentes, por lo que se decidió buscar otro coro con un número más elevado de integrantes adolescentes. Definido un total de 10 agrupaciones como muestra, y al tratarse de integrantes menores de edad, se informó a sus progenitores sobre la investigación y se pidió su autorización para aplicar a sus hijos/as los cuestionarios de forma voluntaria y anónima. Todos aceptaron y la participación fue del 100% de los integrantes.
Así pues, la muestra del presente estudio está conformada por un total de 10 directores/as de coro (6 hombres y 4 mujeres), cuya edad media es de 47,3 años (σ=10,2) y 293 adolescentes integrantes de dichos coros, cuya edad media es 14,44 años (σ=1,98). De estos 293 adolescentes, el 86,64% (n=254) son mujeres y el 13,36% restante (n=39) hombres.
Instrumentos
Para la recopilación de datos, a los directores/as se les pasó un protocolo de pruebas encabezado por unas cuestiones sociodemográficas para conocer su edad, sexo y estudios, seguido de los siguientes cuestionarios: Test de Empatía Cognitiva y Afectiva (TECA), de López-Pérez y otros (2008). Permite conocer la capacidad de identificación tanto cognitiva como afectiva de los sentimientos y del estado de ánimo de los demás. Este cuestionario consta de 33 ítems puntuados mediante una escala tipo Likert con 5 alternativas y estructurados en torno a cuatro dimensiones: adopción de perspectiva para conocer la capacidad intelectual o imaginativa referente a la tolerancia, la comunicación y las relaciones personales; comprensión emocional para conocer la capacidad que posee cada individuo referente al reconocimiento e interpretación de los estados emocionales de los demás, al igual que sus intenciones e impresiones; estrés empático para conocer la habilidad de conectar y empatizar con los estados emocionales de tipo negativo experimentados por otras personas; y alegría empática para conocer la capacidad de identificarse con las emociones positivas de los demás. El test proporciona puntuaciones diferenciadas para cada dimensión, así como una puntuación global de la empatía. Por lo que respecta a su consistencia interna, el ∝ de Cronbach es de 0,86 para la puntuación global y oscila entre 0,70 y 0,78 para las cuatro dimensiones. En cuanto a la validez convergente, de acuerdo con Gorostiaga, y otros (2014), el TECA presenta correlaciones de 0,63 y 0,73 con el Questionnaire Measure of Emotional Empathy -«Cuestionario para Evaluar la Empatía Emocional»- (Mehrabian y Epstein, 1972) y con la adaptación española del Interpersonal Reactivity Inventory -«Inventario de Reactividad Interpersonal»- (Pérez-Albéniz y otros, 2003), respectivamente. Cuestionario de Liderazgo (LID), de Ávila (2012). Diseñado a partir del ampliamente conocido Cuestionario de Personalidad 16PF de Cattell en su versión infantojuvenil (Cattell y Cattell, 2005), pretende evaluar la capacidad de liderazgo que posee cada individuo. Consta de 15 frases enunciativas paralelas que tienen como objetivo valorar una única dimensión: la capacidad de liderazgo. Cada frase se valora con una escala tipo Likert con 5 alternativas y, a partir de la suma total de la puntuación de cada ítem, se obtendrá un resultado global, según el cual se establecen tres tipologías de personas: con pocas capacidades de liderazgo; con capacidades de liderazgo moderadas; y con altas capacidad de liderazgo. Si bien en su manual no ofrece datos de la validación, por lo que respecta a su consistencia interna, la muestra analizada reportó un ∝ de Cronbach de 0,87.
Respecto al alumnado, se le pasó unas preguntas de carácter demográfico (edad, sexo) junto con el siguiente cuestionario: Cuestionario de Motivación Académica para los Alumnos (MOT), de Sáez (2008). Permite conocer la predisposición y el grado de motivación que los adolescentes tienen en torno a su formación, así como la influencia de los agentes implicados en ésta. Este cuestionario consta de 25 ítems y una escala de valoración tricotómica (verdadero, falso o dudoso) a partir de la cual se obtiene una puntuación global relativa a un único factor: el grado de motivación académica. Según la suma total de los resultados obtenidos, la motivación de los participantes podrá ser alta, moderada o baja. Si bien en su manual no ofrece datos de la validación, por lo que respecta a su consistencia interna, la muestra analizada reportó un ∝ de Cronbach de 0,84.
Procedimiento
Para la recogida de datos, los investigadores, a partir de la selección de la muestra de corales realizada, se pusieron en contacto con los directores/as de las 10 agrupaciones corales elegidas. En el primer contacto se les informó de los detalles del estudio y se les confió la tarea de transmitir dicha información a los coralistas. Aceptada la invitación a participar, por parte de cada director/a musical y de cada coral, se informó a los progenitores de los coralistas y se les facilitó un formulario para autorizar la participación de sus hijos/as de forma anónima y voluntaria. Una vez obtenido el consentimiento informado, un investigador se desplazó al espacio de ensayo de cada una de las agrupaciones para administrar los cuestionarios en papel. Los datos que se obtuvieron fueron procesados mediante códigos de identificación para mantener el anonimato y la confidencialidad de los resultados. En todo momento, los investigadores siguieron los principios del Informe Belmont 3 y el Código de Buenas Prácticas de Investigación de la Universidad de Barcelona 4 .
Análisis de datos
Con las respuestas de la muestra se calcularon los estadísticos descriptivos, se buscaron las diferencias estadísticas mediante el análisis de la varianza (ANOVA). Posteriormente, se extrajeron los datos de la motivación separando a los participantes en función de la coral a la que pertenecían, lo que permitió calcular la correlación entre los diferentes parámetros con la prueba de Pearson. Se aplicó la prueba de Levene para establecer la homogeneidad de varianzas.
Para el recuento y análisis estadístico de los resultados, se utilizó el programa Statistic Package for Social Sciences (SPSS), versión 21.0. Para todas las pruebas realizadas, la significación estadística bilateral se estableció en ṕ≤0,05.
Resultados
Los resultados reportaron que los cantantes tenían una alta motivación, tal como se muestra en la Tabla 1.
Puntuaciones totales obtenidas en el cuestionario de motivación (MOT). Escala de Likert de 1 a 3.
Por lo que se refiere a los directores, estos poseían una alta capacidad de liderazgo. Los resultados obtenidos se reflejan en la Tabla 2.
Puntuaciones totales obtenidas en el cuestionario de liderazgo (LID). Escala de Likert de 1 a 5.
Respecto a la empatía, los directores/as mostraron un nivel moderado. Al diferenciar cada uno de los factores que intervienen en la empatía de los directores/as, siguiendo las categorías incluidas en el diseño del instrumento, se observó que destacaba la alegría empática, es decir, la capacidad de alegrarse por los éxitos ajenos; así como la comprensión emocional, que permite una buena regulación intrapersonal y facilita la lectura emocional, lo cual repercute positivamente en la comunicación con los demás. Sin embargo, los directores/as puntuaron muy bajo en el factor de estrés empático, lo cual denota que sintonizan emocionalmente con los coralistas, aunque no se implican excesivamente en sus problemas. En la Tabla 3 se muestran todos estos resultados.
Puntuaciones totales en la prueba de empatía (TECA).
Al separar los resultados en función de las diferentes corales, la prueba ANOVA reportó diferencias estadísticas en la motivación de los cantantes (F(9,283) = 2,293; p = 0,017), así como una gran variabilidad en el liderazgo y empatía de cada director. En la Tabla 4 se presentan los resultados analizados separados en función de cada coral.
Puntuaciones obtenidas con los cuestionarios aplicados en función de cada coral y correlaciones entre el MOT y el resto de cuestionarios.
Por otro lado, y debido a esta variabilidad se procedió a correlacionar los diferentes resultados. Al calcular de forma independiente los resultados de cada una de las corales y correlacionar todos los datos obtenidos, se constató que la motivación de los adolescentes de cada coral correlacionaba tanto con el liderazgo del director/a de dicha coral como con la comprensión emocional, el estrés empático, la alegría empática y, finalmente, con la empatía global. En la última fila de la Tabla 4 se presentan los datos referidos a dicha correlación entre la motivación con cada una de las variables.
Discusión y conclusiones
De acuerdo con los resultados obtenidos, los integrantes de las corales juveniles analizadas muestran una alta motivación. Algunos estudios confirman que la práctica musical colectiva suscita una motivación intrínseca porque es una actividad que aporta placer, se realiza mayoritariamente de forma voluntaria e influye positivamente en aspectos personales y sociales como el autoconcepto y la autoestima, la aceptación social, el sentimiento de pertenencia a un grupo, etc. (Moss y otros, 2018; Sichivitsa, 2003). Esta motivación intrínseca que tienen los integrantes de las corales, junto con los aprendizajes que adquieren, la cultura del esfuerzo, el trabajo en equipo y otros factores presentes en el día a día de dichas agrupaciones, parece ser que también pueda repercutir en aspectos más académicos, como la motivación académica y el desarrollo de competencias (Oriola y otros, 2018; Sandu, 2019).
A pesar de ello, y de acuerdo con López Bernad (2013), la motivación es un constructo entrenable y modificable que, en el caso de una coral, podrá variar dependiendo de factores diversos como: la cohesión social entre los componentes de dicha coral, los objetivos y los intereses personales, el repertorio que se interpreta, etc. (Martin y otros, 2016). En los resultados de la presente investigación se observa cómo entre estos factores motivacionales del alumnado también se podría incluir la capacidad de liderazgo de los directores/as musicales, así como su grado de empatía, ya que ambos factores correlacionan directamente con dicha motivación.
Los directores/as que conforman la muestra del estudio presentan una buena capacidad de liderazgo la cual, tal y como se ha comentado, puede que influya en la motivación de sus alumnos. De acuerdo con otros estudios realizados con diferentes tipologías de corales (Brown, 2012; Kennedy, 2002), dicha capacidad o competencia estará relacionada con el establecimiento de un buen clima social en el que todos los componentes del grupo se sientan cómodos, aprendan y progresen tanto a nivel individual como colectivo, disfruten con lo que hacen y se diviertan. En definitiva, si un/a director/a tiene una buena capacidad de liderazgo, posiblemente motivará a su alumnado, lo cual puede que repercuta positivamente en el devenir de la coral: mayor asistencia a los ensayos, más atención e interés en los ensayos, mejor ambiente en el trabajo cotidiano, consecución de más objetivos artístico-musicales propuestos, etc.
En cuanto al nivel de empatía, la media obtenida por los directores/as es moderada. De acuerdo con el manual de la prueba TECA (López-Pérez y otros, 2008), un nivel moderado de empatía significa ser consciente y comprender significativamente las respuestas socioemocionales de los demás como, por ejemplo, sus emociones, comportamientos, necesidades interpersonales, etc., sin implicarse de forma excesiva en sus problemas y circunstancias. Según los resultados obtenidos, los factores de empatía con mejores puntuaciones son la alegría empática, la comprensión emocional y la adopción de perspectivas, respectivamente, todo ello sinónimo de una buena regulación, gestión y sintonización emocional, lo que favorecerá el establecimiento de relaciones interpersonales exitosas a través de un pensamiento flexible y adaptable a los diferentes escenarios y casuísticas que se puedan dar tanto a nivel colectivo como individual (Fernández Herranz y otros, 2017).
Además, llama la atención que la puntuación en estrés empático sea significativamente más baja respecto a los otros factores, lo que significa que los directores/as, aunque tengan facilidad para sintonizar emocionalmente con los participantes, también son capaces de relativizar sus problemas y los aspectos negativos que ocurren en el seno de las corales que, de no ser así podrían interferir negativamente en la objetividad profesional y perjudicar el ajuste emocional y la salud mental del propio director, incluso hacerle tomar decisiones equivocadas o injustas (Martínez-Otero, 2011). En esta misma dirección, Wis (2007) afirma que cualquier director/a de una agrupación juvenil, aunque tenga una buena conciencia y comprensión de las emociones tanto individuales como colectivas que se experimentan y se generan en su grupo, debe ser capaz de mantener una cierta distancia con los problemas y conflictos que vayan surgiendo, para que dichos aspectos profesionales negativos no afecten excesivamente su vida personal.
Por lo tanto, se puede concluir que una empatía moderada es un nivel óptimo para liderar un grupo de adolescentes. Estos resultados coinciden con lo que algunos estudios denominan desarrollo positivo adolescente, en el que el grado de empatía docente, tanto cognitiva como afectiva, puede funcionar como un activo externo en la promoción del bienestar integral de los participantes (Garassini, 2020). Así pues, las correlaciones obtenidas en el presente estudio entre la empatía del director/a y la motivación de su alumnado confirmarían dichos postulados; la capacidad empática del director puede que influya de forma directamente proporcional a la motivación de sus músicos.
A pesar de los buenos resultados obtenidos, este estudio presenta algunas limitaciones que, a su vez, se formulan como futuras líneas de investigación. En cuanto a los resultados, sobre todo en lo que respecta a la empatía, existen diferencias significativas entre los directores/as, por lo que una futura línea de investigación podría enfocarse hacia el conocimiento pormenorizado de dicha cuestión y los posibles factores que en ella intervienen. Como consecuencia, podríamos plantearnos detectar ítems que nos permitieran determinar qué tipo de liderazgo es el que se emplea en estos coros, siguiendo el modelo de Goleman (2014). De acuerdo con dicho modelo, existen diferentes tipologías de liderazgo (autoritario, democrático, conciliador, organizador, etc.) que se deberán conocer y combinar para dar una respuesta eficaz a las particularidades y necesidades de cada grupo de trabajo, por lo que determinar el tipo de liderazgo que se emplea en las agrupaciones musicales juveniles como modelo de motivación y compromiso tal y como confirman los resultados obtenidos, podría contribuir a conocer mejor y por tanto enriquecer la formación con adolescentes.
Otra limitación reside en que se trata de un estudio transversal, que no explicaría los posibles abandonos del grupo a raíz de problemas de liderazgo, comunicación o empatía. Este aspecto debería profundizarse mediante entrevistas a los directores/as y a excantantes de los coros, si se considerase oportuno.
Por otro lado, la muestra de directores/as es limitada, por lo que se debería ampliar la muestra para que fuera representativa y conocer con exactitud el fenómeno coral catalán. Otras futuras líneas de investigación consistirían en ampliar tanto la procedencia territorial (nacional e internacional) como la tipología de agrupaciones (bandas y orquestas sinfónicas, big bands, etc.) para obtener una visión más panorámica sobre la influencia que ejercen algunas capacidades socioemocionales del director/a en la motivación de su alumnado.
Con los resultados obtenidos se puede concluir que la formación socioemocional de los directores/as de coros juveniles será fundamental para el buen devenir de dichas agrupaciones y el bienestar de sus miembros. Este tipo de formación, centrada en la conciencia y regulación de las emociones tanto propias como de los demás, la creación de un buen clima social, la gestión exitosa del trabajo cooperativo y colaborativo, el establecimiento de unas buenas relaciones interpersonales, etc. (López-Cassà y otros, 2018), tiene actualmente una presencia secundaria o residual en los estudios de dirección musical, tanto formales como no formales. Por esta razón y a la vista de los resultados obtenidos, las administraciones encargadas de diseñar y promover tanto planes de estudios como cursos de perfeccionamiento sobre dirección coral deberían replantearse la incorporación de contenidos de educación emocional como recurso para mejorar el rendimiento de las agrupaciones musicales y, en definitiva, el bienestar tanto del propio director o directora como de los músicos que liderará.
Footnotes
Notas
Anexo. Webgrafía de las entidades corales catalanas
Agrupación Coral de las Comarcas de Girona (ACCG). (2021). Portal de la Agrupación Coral de las Comarcas de Girona. Recuperado el 16 de febrero 2021 de https://agrupaciocoraldelescomarquesdegirona.org/
Corales Jóvenes de Cataluña (CJC). (2021). Portal de las Corales Jóvenes de Catalunya. Recuperado el 16 de febrero 2021 de http://www.coralsjoves.cat/
Federación Catalana de Entidades Corales (FCEC). (2021). Portal de la Federación Catalana de Entidades Corales. Recuperado el 16 de febrero 2021 de http://www.fcec.cat/
Federación Catalana de Pueri Cantores. (2021). Portal de la Federación Catalana de Pueri Cantores. Recuperado el 16 de febrero 2021 de https://puericantores.cat/
Federación de Coros de Clavé (FCC). (2021). Portal de la Federación de Coros de Clavé. Recuperado el 16 de febrero 2021 de http://www.josepanselmclave.cat/
Movimiento Coral Catalán (MCC). (2021). Portal del Movimiento Coral Catalán. Recuperado el 16 de febrero 2021 de http://www.mcc.cat/
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