Abstract
The objective of this work was to provide the first data on morphological abnormalities in Chilean millipedes. Over 400 specimens were collected in the Biobio Region and analyzed between 2011 and 2012. Results show the presence of 3 teratological cases (two ternary schistomelies and one atrophy). The morphological complexity of these teratologies makes us suppose that it is unlikely that they are due to regeneration processes.
Introducción
Las anomalías morfológicas en miriápodos son escasas y muy extrañas (Lésniewska 2004), siendo una línea de inves- tigación poco conocida. Uno de los primeros aportes fue lle- vado a cabo por Minelli y Pasqual (1986) quienes describen tres malformaciones para quilópodos: segmentación espiral, mutaciones de una estructura dentro de otra, y bifurcación de los apéndices. García-Ruiz (2004) describe tres tipos de estructuras anormales, más, para quilópodos: tamaño de una pata, coxoesternito forcipular, y variación en el número de poros coxales. Sin embargo, son varios los autores que en el último tiempo han realizado registros sobre nuevas anomalías morfológicas en miriápodos (Simiakis et al. 2007; Lesniewska et al. 2009a, b; Mitic y Makarov 2007; Mitic et al. 2011).
En lo que respecta a Chile, los primeros estudios teratoló- gicos sobre artrópodos se remontan a inicios del siglo pasado cuando Dallas (1926) describe las primeras anomalías morfo- lógicas para coleópteros en el país. Posteriormente fueron los censos del mismo Dallas (1927), Pérez-D'Angello (1967) y Angulo (1974). Sin embargo, en ninguno de los casos se hace mención a anomalías morfológicas observadas en miriápodos chilenos, aspecto que constituye el objetivo del presente tra- bajo.
Materiales y métodos
El material de cien pies en este estudio incluyó a más de 400 ejemplares, contenidos en tres órdenes y siete familias, reco- lectados en la Región del Biobío (Chile) mediante trampas de suelo en una campaña realizada entre 2010 y 2012.
Los individuos fueron identificados mediante lupa este- reoscópica (Olympuz SZ40) en base a los caracteres diag- nósticos de Shelley (2008) y Mundel (1990). Las imágenes fueron tomadas mediante una cámara digital (Nixon D 3000). Mientras que para la estandarización de nombres y abrevia- ciones, se siguió lo propuesto por Bonato et al. (2010). Las teratologías se clasificaron de acuerdo a Balazuc y Schubart (1962).
Todos los ejemplares están depositados en el Museo de Zoología de la Universidad de Concepción (MZUCC- UCCC).
Resultados
De los más de 400 ejemplares analizados, se registran tres con malformaciones. En todos los casos asociadas a un desa- rrollo anormal de sus apéndices locomotores. A continuación se detallan las anomalías encontradas:
Caso 1: Akymnopellis platei (Attems, 1903).
1 ejem- plar. Chile, Concepción, Penco. Cerro La Huasca, Lirquén (36°42′23,95"S 72°58′18,30"O). Captura con trampa de caída. Febrero de 2011. Vega-Román, E. (MZUU-UCCC) (43683).
Atrofia. Los apéndices anales son de distinto tamaño. Ambos poseen igual número de artejos, sin embargo, des- de la tibia hasta el tarso, el tamaño de los segmentos de la pata anal derecha disminuye respecto a las dimensiones de su homólogo izquierdo (Figs. 1A, B). Lewis (1988) y García y Ruiz (2004) describen casos similares, para Tygarrup java- nicus Attems, 1907 (Geophilomorpha, Mecistocephalidae) y Dignathodon microcephalum Lucas, 1846 (Geophilomorpha, Dignathodontidae) de Asia y Europa, respectivamente.

A, B. Anomalías morfológicas en A. platei (Attems, 1903). Pata anal izquierda de menor tamaño (vista ventral).

A, B. Anomalía morfológica en Akymnopellis chilensis (Gervais, 1847). Trifurcación del noveno apéndice derecho (vista ventral).

A, B. Akymnopellis chilensis (Gervais, 1847) Trifurcación del noveno apéndice izquierdo (vista ventral).
Caso 2: Akymnopellis chilensis (Gervais, 1847).
1 ejem- plar. Chile, Concepción, Penco. Cerro La Huasca, Lirquén. (36°42'23,95"S 72°58'18,30"O). Captura con trampa de caída. Febrero de 2011. Vega-Román, E. (MZUC-UCCC) (43684).
Schistomelia ternaria. - Desde el tarso de la novena pata derecha surgen dos apéndices provistos de tres artejos que terminan en una garra tarsal (Figs. 2A, B). Cada artejo, es de menor tamaño a los observados en la pata izquierda. Existe una estructura en forma de "muñón" de la cual aparecen las prolongaciones (Fig. 2B). La estructura no es apreciable en el otro apéndice, siendo, la malformación muy semejante a la observada por Iorio (2005) en la especie europea Schendyla nemorensis (Koch, 1837) (Geophilomorpha, Schendylidae). Sin embargo, en este caso, el apéndice no se bifurca sino que se trifurca. A su vez, cada nuevo apéndice posee un fémur y un prefémur, distinto a lo observado por Iorio (2005). Se considera que esta alteración morfológica, se debe a un desarrollo anormal de los apéndices en el individuo (Lewis 1987) ya que no se observan señales de que el animal haya sufrido algún daño y que por lo tanto corresponda a un proce- so de regeneración.
Caso 3: Akymnopellis chilensis (Gervais, 1847).
1 ejem- plar. Chile, Concepción, Penco. Cerro La Huasca, Lirquén. (36°42'23,95"S 72°58'18,30"O). Captura en trampa de caí- da, 30 de junio del 2010. Vega-Román, E. (MZUCC-UCCC) (43684).
Schistomelia ternaria. - La novena pata izquierda presenta la misma teratología que el caso 2. Sin embargo, el "muñón" mencionado, no existe (Fig. 3B). Cada prolongación, posee tres artejos (pretarso, tarso y tibia), y su respectiva espina tarsal, siendo más cortos que los apéndices normales. Es pro- bable que se deba a un desarrollo anormal de los apéndices, más que a un proceso de mala regeneración de los mismos.
Discusión
En el presente trabajo se describen tres alteraciones morfoló- gicas observadas en miriápodos chilenos, siendo las primeras teratologías documentadas sobre estos artrópodos en el país. Dada la complejidad morfológica de estos defectos, es difícil de explicarlas como el resultado de un proceso de regenera- ción a pesar que, hasta hoy, es aún confuso dilucidar si una teratología se debe a un desarrollo anormal o a un proceso de regeneración (Mitic et al. 2011). En caso de que se reconoz- can como un proceso anormal del desarrollo, se presume que su origen, podría deberse a que los individuos fueron recolec- tados en sectores aledaños a comunidades con alto desarrollo antrópico e industrial lo que explicaría estas anomalías. No obstante, García-Ruiz (1994; 1995; 2004) señala que no exis- tiría relación necesaria entre las condiciones ambientales y el desarrollo de malformaciones en artrópodos.
Footnotes
Agradecimientos
Agradecemos a Charon Parada de la Cruz por la toma de fo- tografías, y a Pedro Arias por su desinteresada ayuda en la creación de los dibujos.
