
Editorial
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Michael Cole es profesor en los departamentos de psicología y comunicaciones de la Universidad de California, San Diego (UCSD). Puede considerarse que el profesor Cole es hoy una de las figuras más interesantes en el panorama de la psicología norteamericana y, uno de los responsables más destacados de la difusión y ampliación de la escuela vygotskiana en Estados Unidos. En esta entrevista el profesor Cole reflexiona sobre las premisas de su visión de la psicología de la cultura y la comunicación, las relaciones entre la ciencia y la sociedad y otros problemas fundamentales de la psicología contemporánea, además de hacer un breve recorrido por su historia de formación como psicólogo tanto en Estados Unidos como en su etapa en la Unión Soviética.
Los propósitos de este trabajo fueron: primero, evaluar el grado con el cual el tiempo de tránsito del pulso (TTP) covería con la presión sistólica; segundo, estimar la influencia del período de preeyección sobre el TTP; tercero, probar un índice de reactividad en la presión arterial, y cuarto, estudiar el decremento en la actividad cardiovascular a lo largo del tiempo.
Los resultados revelan una alta correlación entre el TTP y la presión sistólica (¯=—. 866), aunque el TTP probablemente no sólo refleje cambios de la presión arterial, sino también del período de preeyección.
La respuesta ante una tarea de aritmética mental, en contraste con una linea base de relajación, se mostró como un buen índice de la reactividad en la presión sistólica.
El cuarto propósito no pudo realizarse por no producirse el decremento esperado en la actividad cardiovascular.
En este artículo se analizan las implicaciones de la teoría de James con un siglo de perspectiva y, se realiza un amplio estudio de la noción de emoción y su significación psicológica y epistemológica. Se exponen los principios fundamentales de la Teoría de James-Lange, además de exponer la teoría de Canon que se enfrentaba a la Teoría de James-Lange, se recogen también, aquellas teorías que se sitúan en un punto intermedio de estas dos teorías. Finalmente se analiza en mayor profundidad la teoría de James en la actualidad y sus implicaciones epistemológicas.
La finalidad de estas páginas es mostrar que, en lo que respeta a las emociones, los procesos cerebrales emocionales no sólo se asemejan a los procesos cerebrales sensoriales comunes, sino que, en términos estructurales, no son sino todos los mismos procesos combinados de distinta forma. El resultado más importante de ello será simplificar nuestras nociones sobre los posibles complicaciones fisiológicas del cerebro y hacernos ver que poseemos ya un modelo de cerebro cuyas aplicaciones son mucho más amplias de lo que creían algunos autores. La tesis principal es que los cambios corporales que siguen directamente a la percepción del hecho desencadenante y nuestra sensación de esos cambios según se van produciendo es la emoción.
En este artículo, Marañón señala que numerosos autores han estudiado en los últimos años la acción de la adrenalina en el organismo humano, desde un punto de vista puramente fisiológico. En el año 1920, este autor 1) describió una nueva serie de efectos de la adrenalina en el hombre, cuya existencia se había indicado ya hace algunos años. 2) y le dió a estos el nombre de “reacción emotiva”. Dichos efectos tienen lugar en la esfera afectiva y, por lo tanto, resultan de sumo interés para los patólogos y psicólogos. Durante los dos años transcurridos se ha estudiado esta reacción en un gran número de sujetos, logrando reunir un importante número de datos que son los que presentan en este artículo. Veremos que, se admita o no, la significación fisiológica de los fenómenos emotivos posadrenergicos, en este trabajo solamente se han querido precisar las condiciones en las que se presentan y realzar su impotancia para el estudio experimental de la vida afectiva.
El articulo revisa las críticas que Iglesias y cols. (1984) hacen a otro trabajo (Valle-Inclán, 1983) y concluye que no hay lugar para la critica. La controversia está alrededor del número de patrones faciales de la emoción universales. En mi articulo anterior se defendía que la evidencia sólo permite hablar de dos grandes patrones universales de la expresión facial de las emociones, mientras que Iglesias y col., en la línea de muchos autores, defienden que se pueden defender más patrones faciales universales.
La dominancia social ha sido un concepto ampliamente debatido en la literatura conductual. Este artículo presenta una revisión de distintos aspectos: la unidireccionalidad, unidimensionalidad, validez del concepto y función de la dominancia se discuten desde una perspectiva primatológica. Desde un punto de vista descriptivo se diferencian las relaciones de Dominancia/Subordinación entre diadas y rango de dominancia. Ambos conceptos son útiles si, en cada caso, son variables intermedias que ahorran relaciones entre otras variables de la conducta social, pudiendo introducir, en este caso, a la explicación de la estructura social.
