Abstract
El articulo revisa las críticas que Iglesias y cols. (1984) hacen a otro trabajo (Valle-Inclán, 1983) y concluye que no hay lugar para la critica. La controversia está alrededor del número de patrones faciales de la emoción universales. En mi articulo anterior se defendía que la evidencia sólo permite hablar de dos grandes patrones universales de la expresión facial de las emociones, mientras que Iglesias y col., en la línea de muchos autores, defienden que se pueden defender más patrones faciales universales.
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