
Editorial
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En esta entrevista J. R. Royce reflexiona con J. Ma Prieto acerca de su historial de investigación, las posibilidades de una síntesis teórica en psicología que incluya los aspectos diferenciales, la organización del Centro de Estudios Avanzados en Psicología Teórica que dirige en la Universidad de Alberta y el enfoque de la Teoría de la Individualidad, a la que dedica sus esfuerzos actuales. El autor explica cómo el planteamiento multifactorial original de esta teoría se ha enriquecido con enfoques provenientes de la Teoría General de Sistemas y de la Teoría de los Procesos de la Información y finaliza con algunas cuestiones acerca de la viabilidad de la misma.
En este trabajo Antonio Caparrós analiza, desde el punto de vista de la historia y epistemología de la psicología, el enfoque de Royce, Forteza y Prieto acerca del “status” científico de la Psicología Diferencial. El autor sintetiza en nueve puntos sus reflexiones, manifiestando que el proyecto completo de la Psicología Diferencial debe situarse más en el marco de las necesidades tecnológicas, cuyos fines específicos no son como los de los paradigmas explicativos de la ciencia en sentido estricto. Los dos últimos puntos se reservan al análisis de las interacciones entre ciencia y tecnología a lo largo de la historia, que contribuye a aclarar las relaciones entre algunos de los modelos de la psicología general y/o experimental y otros diferenciales.
Con esta investigación Pilar Soto se plantea establecer unas primeras normas de la representatividad de miembros pertenecientes a diversas categorías naturales y comprobar si los límites de la categoría están o no claramente definidos. La autora comienza resaltando la importancia del proceso de categorización, centrándose fundamentalmente en el trabajo de Rosch y colaboradores. A continuación describe los objetivos, método y resultados del estudio, señalando en la discusión que no sólo se han replicado los resultados de Rosch (en el sentido de que los sujetos son capaces de establecer juicios sobre la representatividad) sino que, al menos en algunos casos, la estructura interna es semejante para sujetos de medios lingüísticos distintos, sugiriendo que estudiar los errores de inclusión puede aclarar algunos aspectos de la formación de categorías.
Mientras ciertos estudios llevados a cabo por psicólogos sociales han comprobado que la conformidad experimental es en gran medida un producto del tipo de estímulos utilizados y de la familiaridad de los sujetos con la tarea, los psicólogos cognitivos han descubierto que las categorías poseen una estructura interna, cuya organización depende del grado con que cada elemento representa la imagen que tenemos de esa categoría (tipicalidad).
Estos datos dieron lugar a la hipótesis de que la conformidad es función del nivel de tipicalidad de los estímulos, obteniéndose la máxima puntuación en los menos típicos y la mínima en los prototípicos.
Se llevaron a cabo cuatro investigaciones, las tres primeras destinadas a constituir los miembros categoriales y su ordenación, según la tipicalidad. La cuarta manipuló el contenido de las categorías semánticas (ave, flor y mueble), el valor de la tipicalidad de los items (tres distancias internas), y la información que los sujetos experimentales tenían del grupo de presión ficticio (control, sin información, experiencia previa, identidad nacional y semejanza actitucional).
Los resultados apoyaron la relación entre conformidad y tipicalidad, independientemente de la acción de las otras variables manipuladas.
Mario Carretero revisa las investigaciones de los últimos diez años que han estudiado el desarrollo de los procesos cognitivos desde una perspectiva transcultural. También delimita los principales enfoques de investigación y las aportaciones metodológicas más pertinentes. Entre estos enfoques el autor se centra fundamentalmente en la tendencia ecológico-diferencialista, repasando también algunas investigaciones piagetianas y los principales fundamentos del enfoque etnográfico. El autor presenta una panorámica general de las investigaciones transculturales sobre el desarrollo de la percepción y la dependencia-independencia de campo, haciendo hincapié en el modelo ecológico y en la relación existente entre determinadas prácticas socializadoras y el desarrollo del citado estilo cognitivo. En las conclusiones se destaca que están apareciendo algunos rasgos comunes entre las distintas tendencias y que el aspecto metodológico más discutido es el que se refiere a cuál de los dos enfoques, experimental o correlacional, es el más adecuado. Por último alude a los universales cognitivos, sosteniendo que apenas existen productos cognitivos universales pero sí muchos procesos comunes a todas las culturas y que la psicología evolutiva transcultural está apoyando la concepción interaccionista del desarrollo.
Este artículo describe un estudio sobre el desarrollo cognitivo de dos grupos de aborígenes australianos que diferían en su grado de contacto con la civilización europea e intenta relacionar el ritmo de desarrollo en distintas áreas con las características ecológicas y culturales. Se incluyen diversas consideraciones que clarifican ambas variables -el grado de contacto y la ecológica/cultural- y seguidamente se presentan las hipótesis, el método y los resultados de la investigación. Por último se discuten éstos en relación con las tres hipótesis, destacando en las conclusiones que la “ambientalidad” cognitiva no es favorable para el desarrollo del pensamiento operacional, el contacto con la civilización europea proporciona algo de esa “ambientalidad” y los factores ecológico-culturales favorecen el desarrollo de ciertas áreas conceptuales más que otras.
El autor trata el desarrollo de la conducta en función del ambiente ecológico y cultural en que vive un grupo de personas, prestando atención especial a la adaptación ecológica denominada “estilo nomádico” y a las conductas llamadas “estilos cognitivos”. La investigación tiene como objetivo comprender las relaciones sistemáticas entre ambos, repasando estos conceptos teóricos y exponiendo el modelo que la guía. La hipótesis es que tanto factores ecológicos como culturales (y de socialización) posibilitan hacer predicciones a nivel conductual. A continuación se describen cinco de las tareas examinadas, las muestras y los resultados del estudio. En la discusión el autor considera éstos desde diversas perspectivas, afirmando que el estilo cognitivo de un individuo está claramente en función del estilo nomádico del grupo en que ha crecido. Por último concluye que las diferencias entre grupos probablemente se han desarrollado en función de una adaptación cultural a largo plazo a las presiones ecológicas, y en menor término como respuesta a una adapatación a corto plazo a la aculturación; también destaca que el único criterio de inteligencia es el de la utilidad o valor adapatativo para un conjunto de problemas vitales, no siendo posibles criterios generales o universales.
De acuerdo con Azrin y Nunn, el elemento central de su técnica para la modificación de hábitos nerviosos consiste en el aprendizaje y práctica de respuestas físicamente incompatibles. Para verificar este aserto se ha utilizado un diseño al azar en tres grupos: A, sujetos a los que se ha administrado el tratamiento íntegro de Azrin y Nunn; B, sujetos que han recibido un tratamiento idéntico al anterior excepto en los referente a las respuestas incompatibles, las cuales han sido sustituidas por la práctica de la visualización imaginaria; C, sujetos control, sin tratamiento. Efectuado el análisis estadístico de acuerdo con la prueba de rango de Duncan, los resultados indican que el aprendizaje y práctica de respuestas incompatibles no es esencial para el éxito del tratamiento, poniendo en evidencia la posible importancia de los efectos placebo en este tipo de tratamento. De forma complementaria, el presente trabajo muestra que, incluso en las precarias condiciones en que se desenvuelven nuestros Departamentos de Psicología, es posible conseguir que 60 estudiantes modifiquen realmente algunos comportamientos compulsivos de otras personas bajo la supervisión de un solo profesor, a la vez que tales prácticas sirven para proporcionar una respuesta empírica a un problema científico.
La investigación de índices fisiológicos correlativos de la eficiencia intelectual, ha sido la preocupación constante de numerosos psicofisiólogos.
El análisis del EEG, el análisis de los potenciales evocados de niños defifientes mentales y de niños normales conducen a resultados contradictorios.
El descubrimiento del sueño paradójico ha sido el origen de un nuevo enfoque de la eficiencia intelectual. Numerosos trabajos con resultados convergentes, muestran una correlación positiva entre tasa de sueño paradójico y deficiencia mental.
¿Puede generalizarse esta relación a todos los tipos etiológicos y a todos los niveles intelectuales? ¿Qué mecanismos entran en juego? Se propone una interpretación que hace intervenir la memoria como variable intermediaria.

