Abstract
The proportion of green zones with the presence of nests and the level of infestation of the leaf-cutting ant, Atta cephalotes, were determined in three urban areas of Cali. Between March and April 2002, a total of 143 green zones was evaluated, consisting of parks, traffic islands, verges and other open spaces occupying a total of 1.276.131 m2. The highest proportion (89%) of the green areas had low/medium infestations, i.e. less than half of the area was occupied by ant nests. The remainder (11%) showed high infestations, with more than half of the area colonized by leaf-cutting ants. Most (68%) of the nests were found on naturally level terrain, followed by steep terrain such as verges (27%) and some nests located near human dwellings. Area of the nests ranged from 1-211 m2. A direct correlation was found between the number of quadrants needed to enclose 50% of the nest entrances and the total nest area (r= 0, 70). Based on this methodology, it is possible to carry out a rapid and reliable estimate of the degree of infestation of areas affected by leaf-cutting ants as a preventive measure for their control or management.
Introducción
En Colombia, se han registrado once especies de hormigas cortadoras de ho-jas pertenecientes a la tribu Attini, cua-tro de ellas corresponden al género Atta: A. cephalotes (L.), A. colombica Guérin, A. laevigata (F. Smith) y A. sexdens (L.) (Mackay y Mackay 1986) y siete al gé-nero Acromyrmex: Ac. landolti Forel, Ac. octospinosus (Reich), Ac. balzani Emery, Ac. coronatus (Fabricius), Ac. hystrix Latreille, Ac. subterraneus Forel, Ac. rugosus (F. Smith) y Ac. aspersus (F. Smith) (Fernández et al. 1996; Mackay y Mackay 1986).
Atta cephalotes, la especie de mayor dis-tribución en el Neotrópico (Fernández y Sendoya 2004), fue registrada por Mackay y Mackay (1986) como la única especie del género en el Departamento del Valle del Cauca. Actualmente esta hormi-ga, conocida localmente como “Arriera”, constituye uno de los problemas principa-les al afectar aproximadamente el 60% de zonas verdes de la ciudad de Cali anidan-do en los alrededores de casas y edificios (Chacón de Ulloa 2003). Más aún su in-fluencia en Cali se extiende a zonas de recreación, jarillones y bordes de los ríos (Manzano et al. 2003).
La hormiga arriera se incluye dentro del grupo de insectos sociales con mayor gra-do de desarrollo y organización (Hölldo-bler y Wilson 1990). Sus colonias están formadas por una reina fértil y fecunda la cual, con un tamaño varias veces mayor que el de sus obreras, es la encargada de la reproducción y puede vivir por mu-chos años; por ejemplo, 14 o 15 años en A. sexdens (Hölldobler y Wilson 1990). La vida de un hormiguero está determi-nada por la longevidad de la reina. Su muerte trae consigo la desaparición de la colonia (Hölldobler y Wilson 1990). El cuidado de la reina y mantenimiento de la colonia es llevado a cabo por un grupo de obreras estériles y polimórficas que incluyen jardineras, nodrizas, cortadoras, cargadoras, colectoras y soldados. El ali-mento de las colonias de Atta lo consti-tuyen diferentes especies de hongos siendo Attamyces sp. la reportada en colonias de Antioquia y Valle del Cauca (Alcaldía de Cali - CVC 2001; Ortiz et al. 1999). Este hongo es cultivado en el in-terior del nido en jardines formados a partir de pedazos pequeños de hojas, cor-tados y transportados por obreras desde la vegetación que rodea el hormiguero. La hormiga contribuye al crecimiento del jardín del hongo macerando la hoja y adicionando secreciones labiales y ana-les que contienen enzimas digestivas (quitinasas, a-amilasa y proteinasas) (Hölldobler y Wilson 1990). Este hábito alimenticio trae consecuencias positivas y negativas para los ecosistemas donde la hormiga habita.
Remoción de tierra.
Uno de los efectos notables causados por la colonización de Atta es la aparición de nidos u hormigue-ros que se distinguen por la presencia de montículos de tierra suelta, producto de excavaciones en el suelo para construir subterráneamente el nido. Este sistema de anidamiento tiene efectos positivos, generalmente, en ambientes naturales. Por ejemplo, algunos árboles crecen pre-feriblemente en nidos abandonados de la hormiga arriera (Hölldobler y Wilson 1990) debido a que ésta, al excavar, pro-mueve cambios favorables en las condi-ciones nutritivas del suelo, como son incremento en los niveles de N, P, K, Mg, Ca, Na, humedad y materia orgánica (Farji-Brener y Silva 1995). Así, Cortés-Pérez y León-Sicard (2003) comproba-ron un aumento de nutrientes en suelos de sabanas en la Orinoquía colombiana donde A. laevigata está presente. En con-traste, la presencia de nidos en áreas ur-banas tiene un efecto negativo como es el desmejoramiento del paisaje. Los mon-tículos de tierra además de desentonar con el color del prado, causan irregularidad en la superficie del área verde. Adicio-nalmente, la remoción del suelo por la arriera causa inestabilidad en el piso que soporta paredes, muros, postes de ener-gía y juegos infantiles, entre otros, pu-diendo causar su caída. Este tipo de estructuras son comunes en zonas verdes que son utilizadas como parques y áreas de esparcimiento familiar.
Pérdida de follaje de la vegetación.
Va-rias especies de Atta están incluidas en-tre las principales plagas de América del Sur (Della Lucia 2003; Fowler et al. 1990) sin embargo, el estimativo económico de sus daños, especialmente en sistemas pro-ductivos, no está por lo general, disponi-ble (Della Lucia 2003). En Colombia, Madrigal (2003) registra que las arrieras atacan tanto especies cultivadas como forestales, malezas y plantas ornamentales. A. cephalotes es una de las especies que limita el cultivo de forestales, al ata-car las plántulas (C. Rodas, com. pers.). En Brasil, Vasconcelos (1989) encontró que la hormiga arriera causa un daño enorme a plántulas entre 3 a 9 meses de edad, obstaculiza la regeneración natu-ral de las áreas verdes. Aunque las hor-migas cortadoras de hojas son especies ampliamente polífagas, muestran prefe-rencias por algunas especies de plantas (Vasconcelos y Fowler 1990; Hubbell y Wiemer 1983). En áreas urbanas, ade-más de invadir las zonas verdes, causan-do gran defoliación de la vegetación (hojas, flores y semillas) situada en los alrededores del nido (Chacón de Ulloa 2003) ocasionan desestabilización y hundimiento de cimientos de construc-ciones. Según Bondar (1927) (citado por Cherret 1986) en Bahía, Brasil, se repa-raban entre 300 a 500 edificios por año atribuidos al colapso de nidos de esta hormiga. Dada la abundancia de la hormiga arriera en la zona urbana del Municipio de Cali resulta de interés de-terminar el grado de infestación, área de sus nidos y patrón de distribución en las zonas verdes de la ciudad que son más atacadas.
El presente estudio, estuvo encaminado a determinar la proporción de zonas ver-des con presencia de nidos de hormiga arriera en tres comunas del municipio de Cali, a la vez que se estimó cualita-tivamente el nivel de infestación, en tér-minos de densidad de nidos, producido por la hormiga en dichas zonas. En parti-cular, se caracterizaron los nidos con base en variables tanto cualitativas (sustrato de localización en zonas planas o incli-nadas, especies de árboles de sombrío) como cuantitativas (área superficial, nú-mero de bocas, área de la boca principal, volumen del mayor montículo de tierra excavada, ancho y largo de pistas de forrajeo y actividad de obreras). Final-mente, se obtuvo un método rápido y confiable para estimar el tamaño de los nidos, el cual puede ser útil al imple-mentar medidas de control.
Materiales y Métodos
Área de estudio
La investigación se desarrolló en las zonas verdes de las co-munas 17, 18 y 19 del Municipio de Santiago de Cali, Departamento del Va-lle del Cauca (3°24′56″N; 76°30′10″W, Fig. 1). Estas comunas son divisiones políticas de la ciudad. Aunque cada co-muna seleccionada presenta característi-cas propias en cuanto a su panorama urbanístico y arquitectónico, generando condiciones ambientales muy variables (Arévalo 1998), también exhiben carac-terísticas comunes. Entre éstas la irriga-ción por parte de los ríos Meléndez, Lili, Cañaveralejo y Pance (Arévalo 1998) los cuales en sus orillas poseen los denomi-nados jarillones, elevaciones artificiales de tierra con los que se busca evitar los desbordamientos. Estos jarillones, sin embargo, están amenazados por la anidación de hormiga arriera (R. Caicedo, com. pers.).

Perímetro urbano de Santiago de Cali, mostrando en detalle el área de estudio. Dentro del área de estudio en colores graduados se representa el porcentaje de ocurrencia de nidos de Atta cephalotes para cada barrio muestreado.
Las zonas verdes de las tres comunas han sido arborizadas con especies ornamen-tales pero algunas áreas aún conservan parte de la vegetación natural del bosque seco tropical (Arévalo 1998). En su con-junto proporcionan un ambiente fresco y sombreado que a la vez, ofrece alimento y condiciones adecuadas para el estable-cimiento y diseminación de poblaciones de Atta. Asimismo, algunas zonas del área de estudio presentan conjuntos residen-ciales, comerciales y recreativos donde se dan condiciones artificiales (pedazos de metal, grietas de cemento y tejas apiladas) favorables para el estableci-miento de la arriera (Manzano et al. 2003).
Intensidad de infestación
Con el objeto de determinar el grado de infestación con Atta sp. en las zonas verdes de las tres co-munas, se realizaron recorridos en cada una de ellas registrando la presencia o au-sencia de nidos de arriera. Fueron consi-derados positivos todos aquellos sitios con presencia de nidos activos (i.e. donde las hormigas entraban y salían o había pre-sencia de soldados). A su vez, cada sitio positivo se categorizó cualitativamente para medir la intensidad de infestación, según el área ocupada por los nidos con respecto al área total de la zona verde en cuestión. Se consideró infestación “Baja-Media” cuando el área ocupada por los nidos fue igual o menor al 50% de la zona verde y como “Alta” cuando estuvo por encima de este porcentaje.
Para determinar si existían diferentes es-pecies de Atta, se tomaron muestras de hormigas de todos los nidos visitados, colectando los diferentes tamaños de obreras (pequeñas, medianas y soldados). Las muestras se coleccionaron en frascos con alcohol al 70% hasta su identifica-ción específica utilizando un estereos-copio y la clave taxonómica de Mackay y Mackay (1986).
Selección y caracterización de nidos
Dadas las grandes extensiones de las zo-nas verdes, se seleccionó, en forma aleatoria, aproximadamente el 30% del área total de zonas verdes positivas a la infestación de hormiga arriera pero ga-rantizando una inclusión equitativa (15%) de cada una de las áreas de zonas con infestaciones Baja-Media y Alta.
Cada nido se marcó con una estaca de madera (35 cm x 4 cm x 4 cm) a la cual se le asignaba un código con datos de la comuna, zona verde y número consecuti-vo del nido. En tablas de datos, se regis-traron las siguientes variables:
Presencia de árboles: permitió identificar aquellas especies que dan sombra al nido y/o son consumidas por la hormiga arriera. Esto fue verificado por la presencia de las hormigas en el árbol y por los característi-cos cortes que ellas dejan en el follaje y flores. Para estimar el tamaño del árbol de sombrío, se calculó su altura con la ayuda de un clinómetro, se midió su diámetro a la altura del pecho DAP y la cobertura vege-tal de su copa con un densiómetro cóncavo (Forestry Suppliers Inc).
Área total de la superficie externa del nido (mβ): estimada al multiplicar las mayores medidas (largo y ancho) del nido, tomando los orificios de entrada al nido (bocas) más externos como puntos de referencia.
Conteo de bocas: para facilitar la cuan-tificación de las bocas de cada nido, se elaboró un cuadrante de 1 m x 1 m subdi-vido en 25 cuadrículas de 400 cmβ cada una. Utilizando el cuadrante, se contó el número de bocas en toda la superficie ex-terna del nido empezando por el punto en el cual se observó la mayor cantidad de bocas. Al mismo tiempo, se contabilizó el número de veces que fue necesario colo-car el cuadrante para cubrir la totalidad del nido. Con base en estos resultados y con el fin de implementar un método rápi-do y seguro del conteo de bocas, se estimó el número de cuadrantes necesarios para conocer el 50% de las bocas de un nido y éste dato se relacionó con el área superfi-cial del nido.
Tamaño del monticulo de tierra exca-vada: una vez identificado el mayor montículo de tierra excavada en el cual se ubica la boca principal, se tomaron medidas de su largo, ancho y alto para obtener un estimado de su volumen.
Área de la boca principal (cmβ): general-mente la de mayor tamaño y que presen-ta, en más de las veces, el mayor flujo de hormigas. Se tomaron medidas de su lar-go y ancho.
Área del respiradero (cmβ): se seleccio-nó uno de los orificios de menor tamaño y se tomaron medidas de su largo y ancho.
Largo y ancho de pistas: se identificó el principal camino utilizado por las obre-ras para forrajeo y se midió su longitud, en metros, desde su origen en el nido hasta la base de las plantas de forrajeo. Con ayuda de un flexómetro se midió también el ancho de la pista en un punto cercano al nido.
Actividad del nido: se definió como el número de hormigas (contabilizado) que pasan hacia el nido, durante un minuto, por un punto de referencia situado en la pista de forrajeo. Se usó un contador manual Safesport y se tomaron dos medi-das por cada nido en horas diurnas.
Análisis de datos
Las observaciones se organizaron en una hoja de cálculo elec-trónica. Se construyeron tablas de fre-cuencia para seleccionar las zonas verdes a muestrear y agrupar los nidos por cate-gorías de tamaño. Se calculó la matriz de correlación entre todas las variables des-critas utilizando el coeficiente de Pearson (r) con corrección de Bonferroni. Segui-damente, se obtuvo la regresión lineal simple entre la variable área superficial de los nidos y las variables dependientes número total de bocas y número de cua-drantes necesarios para conocer el 50% de las bocas de un nido. Para efectuar to-dos los análisis estadísticos se siguió a Zar (1996) y se utilizó el programa Statistica 6.0 (StatSoft 2001).
Por otra parte se elaboraron mapas super-poniendo a la cobertura del perímetro urbano de Santiago de Cali, una cober-tura de ríos y otra de barrios. Se calculó para cada barrio el porcentaje de zonas verdes con nidos de Atta cephalotes (To-tal de sitios con nidos de arriera en el barrio / Total de sitios muestreados en el barrio seleccionado) obteniendo final-mente una cobertura en colores gradua-dos para los barrios visitados, indicando con colores más oscuros las áreas de ma-yor infestación (Fig. 1).
Resultados y Discusión
Intensidad de Infestación
A. cephalotes fue la única especie de arriera presente en las tres comunas, lo cual corrobora los hallazgos previos de Mackay y Mackay (1986). Sus nidos fueron identificados en un total de 143 zonas verdes que equiva-len a una extensión de 1'276.131 mβ. Del total de zonas verdes infestadas, el 57% correspondió a la comuna 17 con 82 si-tios, el 9% (13 sitios) a la comuna 18 y el 34% (48 sitios) a la comuna 19. En cuan-to a intensidad general de infestación, el 89% (127) de los sitios se ubicó en la categoría Baja-Media y el restante 11% (16) presentó una infestación alta (Fig. 1). En la tabla 1 se discrimina para cada co-muna, el número, área y proporción de las zonas verdes afectadas según los dos ni-veles de infestación. También se descri-ben las zonas verdes seleccionadas (31) en las cuales se hizo la caracterización de los nidos y cuya extensión acumulada (386.298 mβ) correspondió al 30,3% del área total infestada en las tres comunas.
Número, áreas y categorización de zonas infestadas y proporción de las mismas, seleccionadas para la caracterización de nidos en tres comunas de Cali
En la figura 2, se observa para cada co-muna, el área total de las zonas verdes con presencia de hormiga arriera y la pro-porción seleccionada para la caracteriza-ción de los nidos. Es plausible pensar que la comuna 17 representa un fuente per-manente de propagación de la hormiga arriera (Fig. 2; Tabla 2). Esto es particu-larmente válido si se tiene en cuenta que en 16 sitios de esta comuna se caracteri-zaron 41 nidos, distribuidos en nueve barrios, equivalentes a 2.024,6 mβ, arro-jando que, en promedio, 127 mβ de cada zona verde está infestada con nidos acti-vos de la hormiga. Con respecto a la co-muna 19, las áreas aledañas al río Cañaveralejo fueron las más afectadas. Las zonas verdes en esta comuna son de gran extensión y de ellas 1018,6 mβ, agru-padas en 11 sitios de siete barrios, estu-vieron invadidas lo que representa en promedio 93 mβ cubiertos por nidos de la arriera. Finalmente, en la comuna 18, la de menor extensión, con cuatro zonas verdes seleccionadas que correspondieron a un total de 27.264 mβ y, en promedio, 23 mβ de cada zona verde presentaron nidos de arrieras. En esta comuna posiblemente la reducción de zonas verdes, como conse-cuencia de la frecuente invasión humana, determina la menor densidad de nidos.
Área total y promedios de las zonas verdes seleccionadas y sus respectivos nidos en las tres comunas. Los valores promedio van seguidos de la desviación estándar.

Relación entre zonas verdes infestadas y zonas verdes seleccionadas para la caracte-rización de nidos.
La mayoría de las zonas verde en las tres comunas (84%) presentaron de uno a tres nidos de hormiga, el 13% presentó entre 4 y 7 nidos y solamente una zona verde (3%) de la comuna 17, presentó 12 nidos.
Caracterización de nidos
Los nidos es-tudiados se caracterizaron por estar ubicados en tres sustratos o zonas clara-mente diferenciados: planas naturales, planas artificiales y verdes inclinadas junto a ríos y canales (jarillones). Los nidos se distribuyeron en hábitats naturales y ar-tificiales como andenes, viviendas huma-nas, juegos infantiles, postes de energía o bancas de parques. La mayor parte de los nidos estudiados se ubicaron en te-rrenos planos seguidos de zonas inclina-das (Fig. 3). En la comuna 17 donde hay más ríos y canales, se observó una propor-ción importante de nidos (27%) construi-dos en jarillones (Fig. 4a). Aunque en menor proporción, la presencia de nidos cercanos a sustratos como andenes, mu-ros, postes de energía, juegos infantiles (Fig. 4b) es un indicativo del alto grado de adaptabilidad de esta hormiga ante cambios en sus hábitats naturales. En es-tos casos es importante considerar que la remoción de tierra, debida a la actividad de los nidos, cerca a construcciones, con-lleva al deterioro de sus estructuras como lo informa Bondar (1927) (citado por Cherret 1986) y como ocurrió, años atrás en algunas edificaciones del Campus de la Universidad del Valle en Meléndez (obs. personal autores).

Ubicación de nidos de arriera para cada comuna en zonas planas o inclinadas.

Árboles de sombrío
Al igual que lo re-gistrado por Della Lucia y Moreira (1993) en Brasil, A. cephalotes manifestó una ten-dencia marcada a construir sus nidos en lugares con sombrío, registrándose en un total de 16 especies arbóreas cuya frecuen-cia de ocurrencia se describe en la Tabla 3. Los árboles (N=58) presentaron una altura promedio de 13,5 ± D.E. 7,1 m (mínimo: 5,2; máximo: 41,7 y un DAP promedio de 1,49 m hasta un máximo de 12 m, tabla 4). La sombra proporcionada por las copas de estos árboles representa un promedio de cobertura vegetal del 60,24% (±20,07) es decir, más de la mitad del área de los nidos estaba cubierta. Anidar bajo el sombrío de estos árboles es, posiblemente, una estra-tegia utilizada por la hormiga para evitar la pérdida de humedad por evaporación causada por las altas temperaturas. Lo an-terior concuerda con las condiciones fres-cas y húmedas del hábitat natural de A. cephalotes, especie común en los bosques secos del valle geográfico del río Cauca (Armbrecht et al. 2001; Chacón de Ulloa et al. 1996).
Árboles que ofrecen sombra a 58 nidos de hormiga arriera en tres comunas del sur de la ciudad de Cali. Las cifras representan las respectivas frecuencias de observación.
Respecto a las plantas de forrajeo, las observaciones de campo sugieren una aparente preferencia de las hormigas por algunos de los árboles nativos como Chiminango, Acacia negra, Guásimo y Guayacán (Tabla 3). Además se registra-ron cortando hojas de Almendro (Terminalia catappa L.), Drago (Croton sp.) y Chambimbe (Sapindus saponara L.). Aunque no se comprobó que las hormi-gas estuvieran utilizando este material vegetal para cultivar el hongo, si estaban al menos defoliando estas especies vegetales. Estos aspectos deben ser estudia-dos con más detalle para obtener eviden-cias más directas que permitan, en el futuro, planear estrategias de manejo y control de esta hormiga.
Caracterización de los nidos según su superficie externa
En las tres comunas se observaron 72 nidos cuya superficie externa varió entre 1 y 211 mβ. Se agru-paron en tres categorías de tamaño (pe-queños, medianos y grandes). La mayoría (47%) fueron pequeños con un rango de área entre 1 y 30 mβ; los medianos (31 a 60 mβ) conformaron el 25% y el 28% co-rrespondió a los nidos grandes (área ma-yor a 61 mβ). Nuestro resultado contrasta con el obtenido por Escobar et al. (2001) para la misma especie de hormiga en Cho-có. Ellos al determinar el área de las co-lonias de A. cephalotes, en cuatro municipios, encontraron que la frecuen-cia mayor correspondía a nidos con un área promedio de 101,25 mβ. En nuestro caso, el dominio de nidos pequeños re-salta el dinamismo de la colonización de la hormiga arriera en ambientes urbanos. Si estas áreas encuentran los recursos ne-cesarios para su desarrollo, sus nidos crecen sin mayores agentes controladores y se convierten en focos importantes de infestación a través de la producción de formas aladas, hasta dos veces al año (abril-mayo; octubre-noviembre), que después del vuelo nupcial dan origen a futuras reinas fundadoras de nidos nuevos.
De los 72 nidos censados en las 31 zonas verdes, se caracterizaron 54 nidos (75%) representando las tres categorías de tamaño. En la tabla 4, se observan los valores promedio de las variables cuan-titativas que caracterizan la superficie externa de los nidos y en la tabla 5, se dan los coeficientes de correlación obte-nidos entre las diez variables estimadas. Se destacan tres correlaciones significa-tivas, entre el área superficial y el núme-ro de bocas (P< 0.0001), entre el tamaño (área) de la boca principal y la longitud de la pista de forrajeo (P = 0.001) y entre el número de bocas y la actividad de las obreras (P = 0.005).
Estimados de las variables que caracterizan la superficie externa de los nidos de hormiga arriera.
Coeficientes de correlación de Pearson (r) entre las variables que caracterizan los nidos de hormiga arriera. El nombre de cada variable corresponde al dado en la tabla 4. Los asteriscos marcan los coeficientes significativos y sus respectivas probabilidades: * p = 0,005; ** p = 0,001; *** p < 0,0001. Valor crítico con corrección de Bonferroni de r0,005(2), 43 = 0,40.
La figura 5 representa la regresión lineal significativa (F1.52 = 50,05; P << 0.0001) entre el número total de bocas versus el área superficial total de los nidos. Esta re-lación nos indica que a) al crecer las colo-nias y por consiguiente aumentar su área, aumenta la complejidad del nido y su ac-tividad metabólica requiriendo más bo-cas de entrada y más respiraderos, b) la cantidad de bocas encontradas en el estra-to epigeo del nido puede aproximarnos al área total del nido. Esta relación entre área superficial y número de bocas del nido fue mostrada por Hölldobler y Wilson (1990) en colonias de A. vollenweideri. El conocer la cantidad de bocas se torna importante para poder inferir la edad de un nido como fue descrito por Hölldobler y Wilson (1990) en Atta y Acromyrmex. Una aplicación potencial e importante de esta relación sería estimar la edad y madu-rez de los nidos de las zonas verdes para definir estrategias de control.

Relación entre el número total de bocas y el área superficial total del nido. (
También se encontró una correlación po-sitiva entre el número cuadrantes de 1 mβ que permiten conocer el 50% de las bo-cas que tiene un nido y la superficie ex-terna del mismo (r = 0,84; g.l.: 52; p < 0.0001). Al obtener la ecuación de regre-sión lineal (Figura 6), esta fue altamente significativa (F1,52 = 112,48; p << 0.0001) y permite calcular, en forma rápida, el número de bocas de un nido. Esta meto-dología se constituye en un aporte valio-so y económico al estudio de poblaciones de hormiga arriera, especialmente en ni-dos grandes, al permitir cuantificar el número de bocas de un nido sin necesi-dad de recorrerlo en su totalidad y, por ende, examinar mayor cantidad de nidos en un menor tiempo.

Relación entre el área total superficial (mβ) y el número de cuadrantes que estiman el 50% de las bocas en nidos de la hormiga arriera. (
Conclusiones
Atta cephalotes es la especie de hormiga arriera que ha colonizado la mayor parte de las zonas verdes de las comunas 17, 18 y 19 de la ciudad de Cali y se consti-tuye, en estas zonas, en plaga urbana dada su amplia distribución, gran capacidad de colonización y, sobretodo, por los impactos negativos directos (ataque y defoliación de césped y árboles) e indi-rectos (al socavar con sus nidos el suelo, generando inestabilidad de las construc-ciones civiles tales como jarillones, jue-gos infantiles y áreas recreativas) que ocasiona.
Basados en la nueva metodología, es po-sible realizar una estimación rápida y confiable del grado de infestación de las áreas afectadas por A. cephalotes y de la dimensión de sus nidos. Se debe: 1) se-leccionar el 30% de un área afectada y cuantificar inicialmente la densidad de los nidos, 2) Estimar el número de bocas de los nidos más representativos lo cual es buen indicador de su tamaño y com-plejidad. Para ello, se obtiene la medida del área exterior (largo por ancho del nido) y se aplica la ecuación Y = 0,064 X + 1,1401 (Y = número de veces que es necesario utilizar un cuadrante de 1 mβ para contabilizar aproximadamente el 50% del total de bocas de un nido y X es el área exterior del nido). Este cálcu-lo es adecuado para nidos que tengan un máximo de 200 mβ de área exterior. El método que es simple, fácil y econó-mico eventualmente puede constituirse en una herramienta básica para el desa-rrollo de estrategias de control ya que permitiría calcular la cantidad de pro-ducto (biológico o químico), que se debe aplicar a un nido de acuerdo a su área y número de bocas.
Footnotes
Agradecimientos
A las biólogas G. I. Vargas, L. A. Olaya y R. García por su colaboración en la toma y sistematización de los datos y a L. A. Neira por su apoyo en el trabajo de cam-po. A la bióloga A. M. Arcila por su contribución en el diseño e interpreta-ción de los mapas. Este estudio fue cofinanciado por la Empresa Municipal de Servicios Varios de Cali (EMSIRVA) y la Universidad del Valle.
