Abstract
Insects and spider mites, both herbivors as well as predators and parasitoids, found in six tree species, Alnus acuminata, Tecoma stans, Pittosporum undulatum, Sambucus mexicana, Escallonia paniculata and Abutilon prob. striatum used in live fences in the Bogotá plateau, were studied. Two rural environments, farms dedicated to flower production, were chosen, one in the municipality of Sopó and the other in Chía. Sampling was characterized by standardized observation in time and space, directly through observation and collection of material from the trees, as well as indirectly with the use of traps. Sampling also included collection of material for laboratory observation to determine predatory and parasitic relationships. A total of 146 insect and spider mite species were collected in the six tree species, including herbivores, predators, parasitoids, saprofages and other visitors, with an average of 90 species per tree species. A large proportion were predators and parasitoids, many of which have not been registered as such, despite being natural controlers of common crop pests such as spider mites, white fly, thrips, aphids, and lepidopters. The richness found at all trophic levels shows that live fences are a valuable source of diversity, hosting potential pest herbivorous species as well as their natural controlers.
Introducción
El conocimiento que se tiene en el país de los ecosistemas ligados a la acción del ser humano es muy precario y lo poco que se sabe está relacionado con aquellas especies que se consideran de importancia económi-ca, bien por ser plagas, enfermedades o malezas. La sostenibilidad de los ecosis-temas influenciados por el ser humano exige además el entendimiento de las relaciones multitróficas entre las especies que compo-nen el sistema. La llamada agricultura total (Lewis et al. 1997) aboga por un conocimien-to más detallado del ecosistema agrícola, que si bien es muy simplificado respecto a los ecosistemas naturales, puede contener elementos muy importantes para iniciar pro-gramas de conservación a nivel regional. Esto es especialmente cierto en aquellos agroecosistemas en los cuales se han conservado y mantenido cercas vivas, o co-rredores, que en algunos casos tienen co-municación con los bosques de galería, a lo largo de los ríos, constituyendo así los lla-mados corredores de vida, que han permi-tido la existencia de algunas especies que de otra forma habrían desaparecido de esos lugares.
Al nivel de estrategias para la conserva-ción de la biodiversidad, siempre existen las preguntas: ¿Cómo movilizar el conoci-miento científico que mejor logrará la pre-servación de la diversidad biológica? ¿Cómo manejar los procesos de cambio de manera que los recursos biológicos puedan entregar su mejor contribución al desarrollo sostenible? ¿Qué información se necesita para resolver los problemas de conservación de la biodiversidad? ¿Cuá-les problemas deben resolverse primero? (McNeely et al . 1990).
La implementación de cercas vivas alrede-dor de los cultivos no es tema nuevo. Han sido recomendados como barreras contra vientos en muchos países del mundo. Sin embargo, el interés en el tema ha sido re-novado en el campo, y en particular en el sector floricultor en Colombia (ASOCOL-FLORES 1996).
Como base para la implementación de cer-cas vivas existen algunas recomendaciones de la Corporación Autónoma Regional (CAR) y del palinólogo van der Hammen (1998), que indican que los árboles y arbustos nati-vos deben sembrarse de forma tal que sea respetada la sucesión ecológica natural de la vegetación de la Sabana de Bogotá para ir creando los "corredores de vida" necesa-rios para el movimiento de la micro-fauna y flora entre cultivos (agrícolas o florícolas) y así aumentar el banco de controladores na-turales de las plagas y enfermedades de los cultivos.
Sin embargo, el uso de árboles y arbustos nativos es restringido, lo que en parte se atribuye al temor de que éstos puedan al-bergar plagas y enfermedades que afec-ten a los cultivos, por ejemplo las flores de exportación. Las personas forman la base del uso sostenible de los recursos biológicos. Para lograr resultados a me-diano y largo plazo, las comunidades lo-cales y los empresarios deben ser el pilar de soporte para el manejo de estos recur-sos Si ellos tienen dudas sobre las venta-jas de sembrar plantas nativas, o piensan que las plagas se aumentarán después de su siembra, cualquier programa que se quiera implementar fracasará (McNeely et al. 1990).
Para poder dar un soporte científico a los floricultores y agricultores en general, el cual les permitiría entrar en este proceso con la convicción de que no están gene-rando problemas en sus cultivos, es nece-sario conocer y cuantificar los insectos y los controladores biológicos que viven en estos árboles y arbustos nativos recomen-dados. Al mismo tiempo, es importante re-conocer cuales de ellos sirven de albergue temporal para las plagas comunes de los cultivos de flores y cuales son buenas para la conservación de los enemigos natura-les de utilidad en el control biológico.
Por esta razón con este proyecto se inició el proceso de recolección de información ne-cesaria para cuantificar y cualificar la biodiversidad que albergan las especies re-comendadas como cercas vivas. Los méto-dos de muestreo utilizados permiten, en la mayoría de los casos, obtener informacio-nes sobre el papel de los organismos que están siendo recolectados y sus inter-rela-ciones (Botelho et al. 1994; Cure et al. 1993; Campos y Cure 1992, 1993; Altieri et al. 1993). Se enfocó en la fauna de insectos y ácaros, tanto herbívoros como predadores y parasitoides, en seis especies de árboles y arbustos que se han considerado como na-tivos y que frecuentemente se utilizan como cercas vivas o barreras en la Sabana de Bo-gotá. Algunas conclusiones se pudieron sa-car también sobre la importancia de estos árboles y arbustos como hospedantes de plagas hortícolas y de sus controladores bio-lógicos.
Metodología
Selección de las especies de árboles y arbustos
Se hizo con base en la información recopi-lada a través de una encuesta a floricultores, productores de hortalizas, y ganaderos; da-tos del programa Flor Verde de Asocolflores sobre el uso de árboles y arbustos como cercas vivas en las fincas floricultoras; y re-comendaciones proporcionadas por la CAR y viveros de la Sabana.
Las seis especies de árboles y arbustos es-cogidos fueron las siguientes: abutilón ama-rillo (Abutilon prob. striatum Dickson, Malvaceae), aliso (Alnus acuminata Humboldt & Kunth, Betulaceae), jazmín (Pittosporum undulatum Ventenat, Pittos-poraceae), sauco (Sambucus mexicana Presl. Ex DC, Caprifoliaceae), chicalá (Tecoma stans (L.) Juss, Bignoniaceae) en Chía úni-camente y tíbar (Escallonia paniculata (R&P.) Roem. & Schult, Grossulariaceae) en Sopó únicamente.
Selección de las fincas
Las dos fincas fueron escogidas según la disponibilidad de los árboles seleccionados, la cercanía al Centro de Investigaciones y Asesorías Agroindustriales (CIAA), el interés de los dueños o gerentes y al hecho de que se estuvieran tomado datos climáticos (tem-peratura y precipitación) y haciendo monitoreos de plagas en los cultivos.
Finalmente, fueron escogidas dos fincas floricultoras: la primera, ubicada en el mu-nicipio de Chía vereda Fagua y la segunda, ubicada en el municipio de Sopó vereda San Gabriel.
Se escogieron cuatro especies de árboles comunes a ambas fincas: abutilón amarillo, aliso, jazmín y sauco, y adicionalmente una especie diferente en cada finca: chicalá en Chía y tíbar en Sopó.
La selección de los sitios de muestreo al in-terior de cada una de las dos fincas se reali-zó teniendo en cuenta las especies de árboles presentes, su ubicación dentro de cercas vivas ya establecidas y la proximidad de éstas a las áreas de cultivo. Una vez se-leccionadas las áreas de cada finca para la recolección de insectos y ácaros, se elaboró un plano o mapa de dichas áreas. En estos mapas, se ilustra la ubicación de las áreas dentro de las fincas, la cercanía a inverna-deros, caminos, canales, el tipo de especies de árboles y arbustos, su distribución y la posición de los árboles muestreados.
Descripción de las áreas de recolecta
Chía
El área de colecta en esta finca se extiende a lo largo del camino que separa dos bloques de invernaderos sembrados en rosas. Este "corredor" consta de un camino central de aproximadamente 200 metros de longitud, bordeado a cada lado por una franja de ár-boles y arbustos conformando una "cerca viva" que colinda con los bloques o inverna-deros de rosas. El área de colecta compren-de aproximadamente 1500 mβ.
Unas 20 especies diferentes de árboles y ar-bustos se encuentran en esta área con dife-rentes edades, alturas, hábitos y estados fenológicos. Llevan entre 6 y 10 años de sembrados, constituyendo así, una cerca viva ya establecida. No parecen estar sembrados con un patrón de distribución espacial defi-nido, aunque conservan una distancia entre plantas de dos a tres metros.
Sopó
Los sitios de muestreo se establecieron en cuatro sectores, con un área total de colecta en la finca de 500 mβ aproximadamente y con 17 especies diferentes de árboles. En general los árboles oscilan entre los 4 y 6 años de edad. Los sectores colindan con in-vernaderos donde se cultivan variadades de Aster, Phlox y Anigozanthus. La cobertura del suelo en el área de colecta es permanente y está conformada por malezas típicas de cli-ma frío como "kikuyo" y "lengua de vaca".
Metodología para la recolección en campo
Frecuencia y horarios de muestreo. Las salidas de campo se realizaron semanalmen-te; cada finca fue visitada cada quince días por espacio de un día, en horario desde las 7:30 a.m. hasta las 3:00 p.m.
Tres individuos de cada especie de árbol y/o arbusto fue visitada o muestreada en cada día de campo, por espacio de 30 minutos cada uno, en diferentes períodos del día. De este modo, cada una de las cinco especies de plantas que se muestrearon en cada fin-ca, contaron con una hora y media de muestreo efectivo por día de campo.
El orden en que se empezaban a muestrear las especies de árboles era diferente cada día de campo, para así garantizar que se coyectaran insectos y especímenes en dife-rentes horarios a lo largo de todos los muestreos.
Muestreo por árbol. Se tuvieron en cuen-ta aspectos como la determinación de ho-rarios (30 minutos por árbol en cada visita), de sitios de muestreo dentro del árbol, y la utilización de instrumentos de captura.
Los materiales, herramientas y procedimien-tos que se emplearon en la colección de in-sectos y ácaros fueron escogidos de acuerdo con las metodologías usadas por Laroca et al. (1982), Campos y Cure (1992), Cure et al. (1992 y 1993) y Botelho et al. (1994).
La visita a cada árbol consistió en:
Captura de especímenes. La captura de especímenes y el registro de los mismos se hizo de forma manual y por observación di-recta. Se utilizaron el paraguas entomoló-gico, jama, aspirador, pincel ó recolección manual directa; los especímenes capturados se llevaban a los frascos letales, con agente gaseoso ó líquido, según el tipo de insecto, ó se colocaban en bolsas con alimento para su cría en laboratorio. Los muestreos se estandarizaron, de tal forma que cada árbol se revisó durante 20 minutos, en cada opor-tunidad, siendo que la secuencia de muestreo fue diferente cada día. Así fue po-sible cubrir cada árbol en diferentes hora-rios entre las 9 a.m. y las 3 p.m.
Revisión de sitios de muestreo en el ár-bol. Se revisaron flores (nectarios, ovario, cáliz, pétalos…), frutos, hojas (haz y envés), ramas, tronco y terminales, y se capturaban los insectos y ácaros que allí se encontra-ban. Se procuró abarcar todo el gradiente espacial y el dosel del árbol y no dar priori-dad a ninguna estructura sobre otra. La re-visión de los sitios de muestreo dentro del árbol incluyó la recolección de estados inmaduros como huevos, ninfas, pupas y larvas, que se colocaron vivos en bolsas plás-ticas, bolsas de papel ó cajas petri y con el mismo material vegetal en donde se encon-traron. Además, se colectó material vegetal fresco en bolsas de papel para alimentarios en laboratorio.
Observaciones de campo y calificación de abundancia. Se tomó nota de las ob-servaciones generales sobre el comporta-miento de los especímenes, su ubicación, sus hábitos, su tipo de alimentación, etc.
Se calificó el nivel de abundancia de cada especie de insecto ó ácaro presente por es-pecie de árbol cada día de campo. Para de-terminar la abundancia se establecieron tres niveles: muy abundante, abundante y poco abundante. A pesar de que el criterio para establecer una u otra categoría es subjeti-vo, nos sirve para tener una base compara-tiva de abundancia relativa entre las especies.
Como las diferentes especies fueron cata-logadas de acuerdo con su hábito, es im-portante aclarar los parámetros que se tuvieron en cuenta para esta separación. En la categoría de "Herbívoros (H)" se incluye-ron todas las especies que fueron observa-das alimentándose directamente del follaje de los árboles y arbustos. En los "Sapró-fagos (S)" se agruparon aquellas que se ali-mentan de materiales orgánicos en descomposición, ya sea porque se compro-bó directamente o por reportes bibliográfi-cos. Los organismos benéficos fueron catalogados como "Predadores (Pr)" y "Parasitoides (Pt)", según observaciones de campo o crías en condiciones de laborato-rio. Otra categoría fue la de "Visitantes", donde se consideraron las especies visitan-tes de follaje y/o flores ó "transeúntes", in-cluyéndose además algunas especies de organismos probablemente predadores o parasitoides según los registros de la lite-ratura, pero a quienes no se les logró esta-blecer cuáles eran sus presas u hospedantes en este estudio.
Trampa Malaise
El objetivo de utilizar una trampa de este estilo fue de realizar una captura general de especímenes que pudiera servir como un indicador de la di-versidad que existe en las condiciones am-bientales de cada finca. Se adoptó el modelo propuesto por Townes (1972), cuyo diseño se basa en el principio que los insectos tienen orientación hacia la luz. Se instaló en dos épocas distintas del año en cada finca, en donde se dejó instalada por un mes. En ambas fincas se ubicó en la misma área donde se estaban realizan-do los muestreos, ya que corresponde a una zona de "tránsito" o "corredor de vue-lo" y se eligió un lugar lo menos transita-do posible por los humanos para evitar accidentes. El extremo más alto de la tram-pa, que corresponde al frasco colector, se orientó hacia el occidente para tener ma-yor luminosidad. La solución del frasco colector contenía alcohol etílico al 60% y glicerina en relación 80:20.
Los individuos obtenidos mediante la tram-pa Malaise fueron contados según grupos en diferentes niveles taxonómicos. El orden Hymenoptera se analizó en todos los cuatro períodos de captura. Para los otros órdenes se trabajó solamente con los individuos re-colectados en uno de los períodos de muestreo para cada finca, dada la gran can-tidad de material resultante.
Metodología para el montaje, la preser-vación y la identificación taxonómica de los especímenes
Las técnicas que se emplearon para la pre-sentación, montaje, etiquetaje y preserva-ción del material colectado, se basaron en las propuestas por Steyskal et al. (1986).
Los especímenes fueron montados en alfi-leres entomológicos, ya sea en forma direc-ta ó con doble montaje utilizando triángulos de acetato ó minutillos. Los especímenes de cuerpo blando como trips, ácaros, áfidos, psócidos, escamas, formas inmaduras como huevos, larvas ó ninfas y en general, indivi-duos pequeños y delicados que no admiten montaje en seco, fueron preservados en tu-bos Durhan (6mm x 50 mm) con solución de alcohol etílico al 60% + glicerina.
Todo el material fue organizado en una co-lección entomológica depositada en las ins-talaciones del Centro de Investigaciones (CIAA).
El material fue separado inicialmente en morfoespecies que fueron etiquetadas y dis-tinguidas mediante un código. El código consta de tres letras y un número; las letras corresponden a las tres primeras letras de la familia taxonómica a la cual pertenece, y el número corresponde a un consecutivo de la especie dentro de la familia; por ejemplo, Ich No. 3, corresponde a una especie de la familia Ichneumonidae a la que se le asignó el número 3. En otros casos donde la iden-tificación fue posible hasta nivel genérico, las especies se nombraron con el género y el número de la especie, por ejemplo, Encarsia sp. 1.
El proceso de identificación taxonómica se adelantó en laboratorio utilizando material bibliográfico especializado que permitió lle-gar a nivel genérico en algunos grupos. Para la identificación taxonómica más precisa y específica se recurrió a la ayuda de especia-listas nacionales e internacionales.
Metodología para la observación y cría de especímenes en laboratorio
El material vivo recolectado en campo, como huevos, larvas, ninfas, pupas ó adultos, fue criado en condiciones de laboratorio a tem-peratura ambiente y en cámara húmeda, con la finalidad de establecer sus hábitos y rea-lizar observaciones sobre comportamiento y parasitismo. En algunos casos fue necesa-rio criar las formas inmaduras en laborato-rio, hasta la obtención de los adultos, para su identificación taxonómica.
Metodología para la organización de re-sultados
Para la organización de los datos sobre los especímenes asociados a cada una de las seis especies de árboles, se llevó un lista-do por especie de árbol, fecha de colecta, y finca. Los especímenes allí registrados provenían de la observación directa en campo, de los individuos colectados y de los criados en condiciones de laboratorio, cada uno con su respectiva calificación de abundancia y observaciones sobre sus hábitos.
Para realizar las comparaciones cuantitati-vas de los insectos y ácaros encontrados, se trabajó principalmente con el concepto de riqueza, entendida como número de espe-cies. Esta se considera como la forma más simple, menos ambigua y la medición más satisfactoria de la complejidad y la diversi-dad (van Emden y Williams 1974).
Información climática
Precipitación. El promedio histórico de precipitación anual para la Sabana de Bo-gotá está alrededor de 900 mm. En 1998, ambos municipios estudiados presentaron un total anual superior a este promedio: Chía con 1097 mm y Sopó con 1037mm (Fig. 1).
Para la Sabana de Bogotá, las épocas más lluviosas corresponden a los periodos entre los meses de abril y mayo y entre octubre y noviembre de acuerdo con los promedios históricos presentados por Agudelo et al. (1977), comportamiento que fue similar en 1998. El período entre los meses de enero y marzo de 1998, correspondió a la época más seca del año, lo cual se compara con los datos históricos.
Temperatura. Entre los meses de abril y octubre de 1998, se registraron en ambas fincas valores de temperatura media de hasta dos grados por encima del prome-dio histórico. En los meses de enero y febrero de 1998 se observaron las tempe-raturas mínimas más bajas y las tempera-turas máximas más altas del año, por lo que se registraron heladas en la zona de Sopó (Fig.1).
Resultados
Insectos y ácaros recolectados
Entre las dos localidades de Chía y Sopó fue-ron recolectadas 146 especies de insectos y ácaros pertenecientes a 12 órdenes. El or-den de mayor riqueza fue Hymenoptera con 43 especies. Le siguen Diptera con 26 espe-cies; Homoptera con 24; Acari con 12; Lepidoptera con 13; Coleoptera con 10; Hemiptera con 7; Collembola, Neuroptera y Thysanoptera con 3 especies cada uno; y por último, Dermaptera y Psocoptera con una es-pecie cada uno.
De acuerdo con los hábitos, la categoría de mayor riqueza fue la de los herbívoros con 54 especies, representadas por los órdenes Homoptera con 24 especies, Lepidoptera con 13 especies, Acari con 6, Hemiptera con 4, Coleoptera con 4 y Thysanoptera con 3 especies.
Los visitantes de follaje y/o flores estuvieron representados por 38 especies diferentes, distribuidas en los órdenes Diptera con 21 especies, Hymenoptera con 16 especies, y Hemiptera con 1 especie.
Los saprófagos tuvieron una riqueza de 12 especies, conformada por el orden Coleoptera con 4 especies, Acari con 3 es-pecies, Collembola con 3, y Dermaptera y Psocoptera con una especie cada una.
En el grupo de los parasitoides fueron en-contradas 29 especies, 27 de las cuales per-tenecieron al orden Hymenoptera y las dos restantes al orden Diptera.
Dentro de la categoría de los predadores se catalogaron 13 especies, que agruparon a 3 especies de Acari, tres especies de Neuroptera, tres de Diptera, dos de Coleoptera y dos especies de Hemiptera.
En las tablas 1a, 1b, 2a, 2b, 3, 4a, 4b, 5a, 5b y 6 se presenta un resumen de los insec-tos y ácaros más relevantes del punto de vis-ta herbívoros y sus controladores naturales por especie de árbol y por municipio.

Temperatura media y precipitación mensual durante el período enero de 1998 a enero de 1999 en las localidades de Chía y Sopó (Cundinamarca) y promedios históricos en la Sabana de Bogotá.
Discusión
Herbívoros y sus controladores naturales
Las plagas aparecen como resultado de un desequilibrio ecológico, relacionado princi-palmente con la desaparición del control natural ejercido por los parasitoides, predadores y patógenos. Si bien es cierto que existen herbívoros en las cercas vivas, esto no los convierte necesariamente en pla-gas. Analizando los insectos conocidos como plagas de los cultivos de flores, se encon-traron en las cercas vivas áfidos, trips, moscas blancas, ácaros y minadores. A con-tinuación se presenta un resumen del com-plejo de controladores naturales asociado con cada uno de estas plagas.
Afidos. Se registraron las especies Macro-siphum euphorbiae, Aphis gossypii y Myzus persicae, tanto en la cerca viva como en los cultivos. En la cerca viva estas especies es-tán acompañadas por los enemigos natura-les: Aphidius spp., Praon sp. y Aphelinus sp. entre los parasitoides y Orius sp. 1, Hemerobius solidarius, prob. Ceraeochrysa sp. y larvas de Syrphidae entre los preda-dores. Con excepción de los dos primeros parasitoides, que aparecen con alguna fre-cuencia, las otras especies de controladores son muy esporádicas o están ausentes en los invernaderos.
Acaros. Se encontraron en las cercas y en los cultivos Tetranychus urticae y T. cinna-barinus. En la cerca viva estos ácaros se en-contraban consistentemente con sus depredadores naturales, como son los ácaros Agistemus sp., Thyplodromalus pere-grinus, Amblyseius aff. aerialis; además de especies de Syrphidae, y de neurópteros como H. solidarius y prob. Ceraeochrysa sp. La única especie predadora de ácaros que ha sido encontrada espontáneamente en los invernaderos, de forma exporádica cuando se han reducido las aplicaciones de pestici-das, es Neoseiulus californicus (Barrera y De Vis 1997).
Fenología del abutilón y abundancia de los insectos y ácaros asociados encontrados en los diferentes muestreos en Chía, Cundinamarca
Fenología del abutilón y abundancia de los insectos y ácaros asociados encontrados en los diferentes muestreos en Sopó, Cundinamarca
Potencial de las especies de árboles como fuente de enemigos naturales
A partir de la información presentada en la sección anterior es posible establecer cuá-les árboles, entre los estudiados, tienen po-sibilidades de contribuir con poblaciones de enemigos naturales para plagas específicas.
Contra ácaros. Sus controladores habitan en todos los árboles estudiados aunque en un nivel poco abundante. Se puede obser-var una tendencia de mayor permanencia de Agistemus sp. en aliso, Typhlodromalus peregrinus y Amblyseius aff. aerialis en jaz-mín, y T. peregrinus en abutilón. Curiosa-mente, en el sauco donde más se presenta Tetranychus urticae, los ácaros predadores tienen presencia muy esporádica.
Contra áfidos. Orius sp. 1 se encuentra en todas las épocas en el aliso, por tempora-das en el chicalá y casi nunca se ve en el abutilón. También están presentes de for-ma permanente, con baja abundancia, Aphelinus sp. en abutilón y sauco, Aphidius en chicalá, Hemerobius solidarius y prob. Ceraeochrysa en abutilón, sauco y jazmín y los Syrphidae en abutilón y chicalá.
Fenología del aliso y abundancia de los insectos y ácaros asociados encontrados en los diferentes rnuestreos en Chía, Cundinamarca
Fenología del aliso y abundancia de los insectos y ácaros asociados encontrados en los diferentes muestreos en Sopó, Cundinamarca
Fenología del chicalá y abundancia de los insectos y ácaros asociados encontrados en los diferentes muestreos en Chía, Cundinamarca
Fenología del jazmín y abundancia de los insectos y ácaros asociados encontrados en los diferentes muestreos en Chía, Cundinamarca
Fenología del jazmín y abundancia de los insectos y ácaros asociados encontrados en los diferentes muestreos en Sopó, Cundinamarca
Fenología del sauco y abundancia de los insectos y ácaros asociados encontrados en los diferentes muestreos en Chía, Cundinamarca
Fenología del sauco y abundancia de los insectos y ácaros asociados encontrados en los diferentes muestreos en Sopó, Cundinamarca
Fenología del tlbar y abundancia de los insectos y ácaros asociados encontrados en los diferentes muestreos en Sopó. Cundinamarca
Contra moscas blancas. Encarsia sp. 1 se encontró muy abundantemente en el abutilón, entre enero y abril, en Chía, de forma perma-nente en el tíbar, esporádicamente en aliso, chicalá y sauco y nunca en el jazmín. La Eretmocerus californicus fue muy abundante en el abutilón en Sopó entre enero y abril, esporádicamente en el aliso y el tíbar y nunca en el chicalá, sauco o jazmín. Otro parasitoide con potencial, Amitus fuscipennis, se recolec-tó de forma esporádica en el abutilón en Chía y su mayor abundancia se dio en el chicalá. La localización de los depredadores Orius sp. 1, H. solidarius y prob. Ceraeochrysa sp., está descrita en el párrafo anterior.
Contra trips. El predador más importante es Orius sp. 2, el cual se encuentra de for-ma más permanente en el jazmín y esporádicamente en los otros árboles.
Conclusiones
• El conocimiento de los productores sobre la población de insectos y ácaros habitantes de las cercas vivas era limitado a las espe-cies que ya existían como plaga de los culti-vos, por ejemplo, la araña en los saucos, ó los trips en las leguminosas. Sin embargo, una mirada más cercana ha podido mostrar que el número de especies en cada árbol supera cualquier estimación hecha empíri-camente. Un promedio de 90 especies por árbol, recolectado durante el ciclo de un año entero, es un número bien alto. Que en al-gunos casos, como el del trips, las especies encontradas en las cercas no correspondan con las de dentro de los cultivos, es muy interesante también, ya que sugiere que no se puede suponer automáticamente que la presencia de cercas vivas, hospederas de una gran variedad de insectos y ácaros, impli-que necesariamente la introducción de una mayor cantidad de plagas. Al contrario, es-tas cercas proveen un importante banco de controladores naturales tanto para los ha-bitantes de las cercas como para las plagas de los cultivos. Además, proveen refugio para los controladores biológicos liberados en los cultivos en los períodos de renova-ción de estos cultivos.
• El número de especies encontrado en el conjunto de cinco especies de árboles es mayor al número encontrado en una sola especie. Esto era de esperar, ya que las di-ferentes especies arbóreas deberían atraer diferentes especies de insectos y ácaros por diferentes razones (fuente de polen y néc-tar, albergue, sitio de reproducción, color de la planta o flor, etc.). Sin embargo, esta ob-servación subraya la importancia de sem-brar cercas con una buena variedad de árboles.
Recomendaciones
El trabajo básico de inventario de especies es supremamente importante para saber qué tenemos ó que podemos tener en las cercas vivas. Para impulsar la implemen-tación de la siembra de árboles y aumentar el área de corredores de vida, recomenda-mos que este trabajo, que se concentró en seis especies de árboles más usadas (fuera de pinos, eucaliptos y acacias) debería ha-cerse en otras especies que se estiman úti-les en cercas vivas.
La información que se recoge en estas re-colecciones e inventarios debería ser luego usada para no solamente impulsar el uso de cercas vivas donde hasta el momento no existen, sino también servir para aumen-tar naturalmente la presencia de contro-ladores biológicos de cultivos cercanos. Un productor es más susceptible de sembrar árboles, los cuales quitan espacio de cultivo ó causan sombra, si le ve alguna utilidad. Aumentar la población de controladores naturales reducirá el número de plagas, reduciendo la necesidad de gastar en plaguicidas, llevando así a una reducción de costos de producción con una mayor ganancia neta económica. La reducción de plaguicidas aplicados además reducirá la pérdida de especies. De esta manera, un objetivo ecológico se cumpliría al tiempo que un objetivo económico, combinación que se considera meta indiscutible de la agricultura sostenible.
Footnotes
Agradecimientos
Al fondo Fen por el apoyo financiero y a las Empresas M.G. Consultores Ltda. y Flo-res Suasuque por el respaldo logístico del proyecto.
De forma muy especial a las siguientes per-sonas e instituciones por la identificación de las especies: Aristóbulo López, Progra-ma MIP, Corpoica, Tibaitatá, Colombia; Car-los Roberto Souza-Silva, Departamento de Ecología y Biología Evolutiva, Universidad Federal de São Carlos, São Carlos, SP, Bra-sil; Danuncia Urban y Germano Rosado Neto, Departamento de Zoología, Universi-dad Federal de Paraná, Curitiba, PR, Brasil; Douglas R. Miller, Systematic Entomology Laboratory, USDA, Beltsville, MD, USA; Richard Hoebeke, Departamento de Entomología, Universidad de Cornell, Ithaca, NY, USA; Gilberto J de Moraes, De-partamento de Entomología, Fitopatología y Zoología Agrícola, ESALQ, Universidad de São Paulo, Piracicaba, SP, Brasil; José G. Palacios Vargas, Laboratório de Ecología y Sistemática de Microartrópodos, Departa-mento de Biología, Facultad de Ciencias, UNAM, México, DF, México; Paulo Sergio Fiuza Ferreira, Departamento de Biología Animal, Universidad Federal de Viçosa, Viçosa, MG, Brasil; Victor O. Baker, EMBRAPA, Brasilia, DF, Brasil.
