Abstract
Los autores sostienen que el Arte Moderno, en cuanto arte aún no enmarcado, en cuanto estímulo fronterizo, representa una síntesis peculiar y única del conocimiento del mundo en el que vivimos que puede operar como mediador tanto para comprender éste como para comprendernos a nosotros mismos. Los autores anclan su propuesta en la Psicología del Arte de Vygotski y el juego de propuestas contradictorias, la del contenido material y la forma de su presentación. El arte se hace capaz de producir nuevos espacios de conciencia al centrar la capacidad innovadora en la contradicción entre lo que se presenta y cómo se presenta. Los autores muestran a través del análisis de las obras de Cézanne, Duchamp y Beuys cómo éstas representan una síntesis del conocimiento de nuestra realidad y al mismo tiempo se constituyen en medios para tematizar y desarrollar nuestra propia subjetividad. Los autores terminan proponiendo (a partir de una investigación en curso con adolescentes) el “análisis de lo cotidiano” tomando éstos como la mediación principal con la que construyen su visión de sí mismos y de la realidad y como el objeto sobre el que focalizar la didáctica del arte en la Zona de Desarrollo Próximo.
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