Abstract
The first record of the presence of the chrysanthemum gallnut fly,
Introduccion
Durante los últimos diez años, Colombia se ha destacado como país productor y exportador de flores y plantas ornamentales. La Sabana de Bogotá por sus condiciones óptimas para este tipo de cultivos, cuenta con unas 200 hectáreas sembradas en crisantemo y pompón bajo invernadero, cuya producción para exportación alcanza a 250.292.800 unidades/año.
El éxito de los floricultores colombianos en el mercado internacional se fundamenta en la calidad de la flor y en los bajos costos de producción; sin embargo, la presencia de plagas y enfermedades pueden demeritar la calidad y cantidad de las flores, afectando directamente la exportación y comercialización.
El Servicio de Sanidad Vegetal del Instituto Colombiano Agropecuario ICA, detectó por primera vez en la Sabana de Bogotá, en septiembre de 1981, la 'mosca de las agallas del crisantemo", plaga de importancia económica en los Estados Unidos y Europa, ya que su daño ocasiona enanismo en la planta, proliferación de yemas, acortamiento de entrenudos, engrosamiento y distorción del tallo, disminución del área foliar, muerte de la yema terminal y ausencia de floración.
Este trabajo sobre el ciclo de vida se presenta como una contribución parcial al conocimiento y determinación de esta nueva plaga.
Revision De Literatura
En la literatura se menciona la "mosca de las agallas del crisantemo", Rhopalomyia chrysanthemi Ahlberg), perteneciente al orden Díptera, familia Cecidomyiidae, la cual se encuentra en Europa y Norte América (Gagne, 1975). En algunas publicaciones se hace referencia a Diarthronomyia chrysanthemi (Ahlberg), pero Gagne (1975) asume que Diarthronomyia Felt está diagnosticado y redefinido como subgénero de Rhopalomyia Rübsaamen. Según el mismo autor, todas las moscas de agallas que se encuentran en Arthemisia y Chrysanthemum (Compositae) pertenecen al grupo Rhopalomyia, al menos en la región Holártica.
El género Rhopalomyia tiene más de 200 especies ampliamente distribuídas. Cada especie tiene un huésped específico y son responsables de una clase particular de agalla, en una o varias partes de ese huésped. La forma de estas agallas es utilizada para la determinación de especies (Peterson, 1960). La mayoría de los Rhopalomyia se alimentan de plantas de la familia Compositae, pero se conocen unas pocas en otras plantas (Gagne, 1975).
Las larvas de Rhopalomyia producen agallas o malformaciones al alimentarse y al minar el tejido de las plantas pueden producir muerte de yemas y tallos tiernos; también pueden detener el crecimiento de plantas jóvenes (Gentile y Scanlon, 197?; Cañizo y Arroyo, 1974).
Según J. F. Price*, la especie R. chrysanthemi no ha sido de importancia económica por muchos años en Estados Unidos, pero recientemente ha reaparecido en Florida.
PRICE, J.F. Comunicación personal. University of Florida. 1982.
El uso de organofosforados y carbamato ha reducido fundamentalmente la incidencia de la mosca de las agallas del crisantemo (Gentile y Scanlon, 197?).
Tanto el lindano como el triclorfon son eficientes para el control de huevos y larvas jóvenes. Los tratamientos con DDT y lindano se recomiendan en España contra los adultos, pero pueden dañar las plantas en floración (Cañizo y Arroyo, 1974).
Materiales Y Metodos
Los estudios biológicos fueron realizados en el Laboratorio de Sanidad Vegetal del Instituto Colombiano Agropecuario ICA-Tibaitatá. La temperatura y humedad relativa registradas durante el desarrollo del trabajo fueron 16 ± 2°C y 70± 5% de humedad relativa.
Para contar con una población permanente del insecto y efectuar las primeras observaciones se usaron jaulas de madera con base cuadrada de 0,40 m. de lado y marcos laterales de 0,60 m. de altura con paredes de malla fina y un cierre de 25 cms. en una de las caras laterales para facilitar el manipuleo.
Dentro de cada jaula se confinaron, sembradas en materos individuales, una planta afectada proveniente del campo y dos plantas sanas, las cuales recibieron el mantenimiento grupo del cultivo.
Para el seguimiento del ciclo de vida, el cual se comenzó con adultos emergidos el mismo día, se utilizaron jaulas más pequeñas (0,17 m. de lado en la base y 0,30 m. de alto) que se colocaron individualmente sobre materos con una planta de diferente edad (15 a 20 días) y de diferente variedad. Con la ayuda de un frasco aspirador se introdujeron entre 1 y 10 parejas de moscas provenientes de las jaulas grandes. Cada jaula fue rotulada y mantenida en observación.
Para las mediciones de los distintos estados se utilizó una reglilla micrométrica acoplada al ocular del microscopio estereoscópico.
Una vez formadas las agallas, y con el fin de determinar la duración del estado larval, se removieron hojas diariamente y se hicieron cortes del tejido vegetal hasta encontrar la larva, que era observada y medida al microscopio estereoscópico. Esta operación se repitió hasta encontrar las primeras pupas.
Para obtener adultos para su identificación se colocaron hojas con agallas en platos de Petri junto con un trozo de algodón absorbente embebido en agua para proporcionar suficiente humedad. El material se revisó diariamente hasta que emergieron los adultos, los cuales se recogieron y se pasaron a frascos pequeños con alcohol del 70%.
El material recolectado, junto con algunas de las hojas de donde emergieron los adultos, fueron enviados para su identificación al Insect Identification and Beneficial Insect Introduction Institute (IIBIII), adscrito al Departamento de Agricultura de los Estados Unidos.
Distribucion De La Plaga En Cultivos De Crisantemo Y Pompon En Cundinamarca
Con el fin de determinar la distribución e importancia de la plaga, se visitaron los cultivos comerciales de crisantemo y pompón sembrados en el Departamento de Cundinamarca para observar la sintomatología del daño.
Resultados
El doctor Raymond J. Gagne del Laboratorio de Entomología Sistemática del USDA, confirmó la identificación del insecto como Rhopalomyia chrysantemi (Ahlberg).
Distribución: En los cultivos de exportación no se detectó presencia de la plaga. Fue encontrada solamente en plantas aisladas de jardín; en algunos cultivos que surten el mercado nacional y, en flores cortadas para la venta en la plaza de mercado de Paloquemao (Bogotá).
Fuera de la Sabana de Bogotá en los municipios de Pacho y Sasaima (Cundinamarca) se encontraron dos cultivos severamente afectados. A estos cultivos se les ordenó erradicar y destruír el material afectado, más un tratamiento químico con metomyl a razón de 0,2 kgrs de ia/ha para aquel que no mostraba síntomas.
Descripcion Y Duracion De Los Estados
Los resultados del ciclo de vida de R. chrysanthemi realizado bajo condición de laboratorio indican que:

Huevos de Rhopalomyia chrysanthemi (Ahlberg).
Los huevos son elongados, de puntas redondeadas con una longitud promedio de 0,28 mm. (0,27 — 0,29 mm). Su color varía desde crema hasta anaranjado. Son colocados en masa o en cadena (Figura 1). El período de incubación varió de cinco a nueve días, con un promedio de siete días.
La larva es de color crema, pasando por rosado y llegando a rojiza a medida que madura, sin patas y parece no tener cabeza. Recién nacida se le ve en movimiento tratando de penetrar el tejido. Más o menos ocho días después de la eclosión aparecen las agallas en número que depende de la cantidad de larvas que logran sobrevivir y penetrar al tejido para alimentarse. Estas agallas aparecen casi siempre por el haz de la hoja, en los tallos o en las yemas terminales, su localización está determinada por el punto de entrada de la larva al tejido (Figura 2).

Detalle de las agallas causadas por R. chrysanthemi en tallos de Chrysanthemum.
La agalla es de forma cónica y de perfil irregular, conserva el mismo color del tejido donde se encuentra, mide aproximadamente 2 mm. de largo por 1 mm. de ancho (Figura 3).
La pupa se desarrolla dentro de la agalla, tiene los apéndices firmemente prensados contra el cuerpo y algo quitinizados; el cuerpo conserva el color rojizo. Las pupas miden 2 mm. en promedio (1,71 mm. — 2,40 mm) y duran más o menos cinco días (4 — 6 días).

Detalle de las agallas causadas por R. chrysanthemi en hojas de Chrysanthemum.

Macho de Rhopalomyia chrysanthemi (Ahlberg).
Los adultos presentan dimorfismo sexual. El macho es hialino con patas y alas más largas que las de la hembra, la cual tiene el abdomen rojizo. Los adultos, en general, miden entre 1 y 2 mm. Las antenas son moniliformes con 16 segmentos sin incluír el escapo. Alas basalmente estrechas con tres venas longitudinales (Figuras 4 y 5).
En condiciones de laboratorio, R. chrysanthemi necesita un poco más de un mes para completar su ciclo de vida de huevo o adulto. Fue muy difícil determinar el número de instares larvales, dado el hábito del insecto de permanecer dentro de los tejidos.
Habitos De Reproduccion Y Alimentacion
Para la emergencia de los adultos la larva deja en el extremo apical de la agalla un orificio al cual queda adherida la exuvia pupal.

Hembra de R. chrysanthemi (Ahlberg).
La emergencia de los adultos ocurre temprano en la mañana; éstos se alimentan de los exudados naturales de la planta y tiene una vida corta de 8-12 horas. La cópula ocurre 4-5 horas después de haber emergido los adultos, y de 1 a 2 horas después el macho muere.
La hembra busca los tejidos más. tiernos para colocar los huevos; cada postura está compuesta por 17 o 20 huevos y cada hembra puede efectuar más de dos posturas. La relación de sexos es aproximadamente 1:1.
Conclusiones
El hallazgo de la especie R. chrysanthemi constituye el primer registro para Colombia y Sur América. Este insecto presumiblemente fue introducido al país con esquejes de crisantemo o pompón. Hasta 1981 esta plaga no era conocida en Colombia, pero fue detectada a la par que en Florida (Estados Unidos) hacia su reaparición.
Desde el punto de vista fitosanitario, el aspecto más relevante lo constituye el hecho de la plaga no alcanzó poblaciones de importancia en aquellos cultivos dedicados a exportación, debido tal vez a la alta frecuencia de aplicaciones de insecticidas. En cambio, progresó en otros cultivos manejados sin técnología en donde fue posible observar la importancia de la plaga.
La aparición de esta nueva plaga de importancia económica potencial, confirma una vez más que el manejo de plagas en los cultivos de flores requiere un programa permanente de investigación.
Las medidas cuarentenarias deben extremarse y deben ponerse en acción programas que garanticen la inspección del material vegetal importado.
Footnotes
Agradecimientos
El autor expresa sus más sinceros agradecimientos a los doctores: R.J. Gagne, del SEL-IIBIII, por la identificación del insecto.
Lázaro Posada O., por la revisión y corrección del manuscrito.
Fulvia García R., por sus valiosas sugerencias.
Gerardo Martínez L. y Alcibiades Suárez, por el material fotográfico.
