Abstract
Microhabitat use by scorpions was studied in the Reserva Forestal Protectora Serranía de Coraza, department of Sucre, a tropical dry forest relict of the Colombian Caribbean. The scorpions were collected between 19:00 and 00:00 hours by searching using an ultraviolet lamp and entomological forceps, and were preserved in 70% ethanol. One hundred nine individuals belonging to four species were captured. Opisthacanthus elatus was the most frequent (n = 53), followed by Tityus tayrona (n = 28), Tityus asthenes (n = 26) and Ananteris columbiana (n = 2). Opisthacanthus elatus and Tityus asthenes were found significantly associated with low or within objects on the ground microhabitat and had a niche overlap of 91%. Tityus tayrona was collected only in low vegetation and A. columbiana was captured on fallen leaves and low vegetation. This is the first report on scorpion microhabitat use in Colombia.
Introducción
Los escorpiones (Chelicerata: Scorpiones) son un grupo de artrópodos que se distribuyen ampliamente en toda las regiones faunísticas del planeta, con la mayoría de especies presentes en las zonas tropicales y subtropicales; sin embargo, a nivel específico pueden presentar patrones de distribución espacial claramente influenciados por las preferencias de microhábitat. Es posible encontrarlos desde el nivel del mar hasta los 4.910 m, con una mayor diversidad de especies entre los 0 y 2.000 m (Polis 1990; Ochoa et al. 2011). Existen especies que son generalistas, con amplia distribución geográfica y capaces de aprovechar un gran número de biotopos, mientras que otras se encuentran exclusivamente en ciertas vegetaciones y microhábitats, por lo que resultan ser organismos promisorios como indicadores ecológicos y en estudios biogeográficos (Polis 1990; Lourenço 1997).
Estos depredadores nocturnos emplean las pinzas de sus pedipalpos y las toxinas de sus venenos para defenderse e inmovilizar a sus presas, las cuales son principalmente insectos, arañas y otros artrópodos. También pueden cazar pequeños vertebrados como ranas y lagartijas; algunas especies depredan otros escorpiones e incluso presentan canibalismo (Polis y Farley 1979; Polis 1990; Peretti y Acosta 1999; Flórez 2001).
Fet y Soleglad (2005) reconocen 12 familias y según Rein (2013) existen aproximadamente 2.080 especies, a las que se suman nuevas descripciones taxonómicas cada año. En Colombia se encuentran registradas las familias Buthidae, Chactidae, Diplocentridae, Liochelidae y Troglotayosicidae (Flórez 2001; Ochoa et al. 2010) con 70 especies (Flórez, com. pers. 2013). En este país los estudios se han centrado en listados y descripción de nuevas especies, así como en el ámbito epidemiológico (Flórez 2001; Gómez y Otero 2007; Flórez et al. 2008; Botero-Trujillo et al. 2009; Flórez et al. 2010; Botero-Trujillo y Flórez 2011; Botero-Trujillo et al. 2012), dejando de lado los aspectos ecológicos, por lo que el objetivo de este trabajo fue estudiar la preferencia de microhábitat de escorpiones en un relicto de bosque seco tropical del departamento de Sucre, Colombia.
Materiales y métodos

Zona de recolecta de escorpiones en la Serranía de Coraza, Colosó-Sucre, Colombia.
Resultados y discusión
Dos familias (Buthidae y Liochelidae) y cuatro especies estuvieron representadas en 109 escorpiones recolectados, lo que corresponde al 40% de las familias y al 5,71% de las especies registradas en Colombia. Opisthacanthus elatus (Gervais, 1844) presentó el mayor número de individuos (n = 53), seguido de Tityus tayrona Lourenço, 1991 y T. asthenes Pocock, 1893 con 28 y 26 ejemplares respectivamente, mientras que de Ananteris columbiana Lourenço, 1991 sólo se capturaron dos ejemplares.
Según Polis (1990), los escorpiones no se distribuyen al azar dentro de un hábitat, sino principalmente en microhábitat específicos, en los cuales encuentran condiciones ambientales propicias para su desarrollo y donde pueden conseguir refugio, alimento y/o pareja. Tres de las cuatro especies encontradas mostraron preferencias por algún microhábitat, sin que ello signifique que no es posible encontrarlos en otros lugares. Opisthacanthus elatus y T. asthenes estuvieron presentes en la mayoría de los microhábitat existiendo un alto solapamiento de nicho espacial (91,48%) y competencia por este recurso; mientras que entre T. tayrona-O. elatus (0,00%) y T. tayrona-T. asthenes (0,66%) no presentaron solapamiento debido a que compartieron muy pocos o no compartieron microhábitat (Tabla 1).
Opisthacanthus elatus se encontró asociado de forma significativa (
Microhábitat utilizados por escorpiones en la Serranía de Coraza, Colosó-Sucre, Colombia.

Microhábitat muestreados:
Tityus asthenes también estuvo asociado (
Todos los ejemplares de T. tayrona se recolectaron en el microhábitat vegetación baja (Tabla 1, Fig. 2) que consistió principalmente de pastizales producto de la transformación antrópica del bosque para la ampliación de la frontera ganadera y agrícola; diferente a lo encontrado por Teruel y Roncallo (2010) quienes recolectaron individuos entre las rocas, en troncos podridos y en las brácteas de flores de heliconias. Es necesario continuar con muestreos que permitan explicar si se trata de una verdadera preferencia de microhábitat en la zona estudiada o si podría ser una forma de evitar la depredación teniendo en cuenta su menor tamaño comparado con las otras especies.
Los pocos individuos de A. columbiana fueron capturados en la hojarasca y en la vegetación baja (Tabla 1, Fig. 2). Su escaso número podría estar relacionado con la dificultad de muestreo debido a su pequeño tamaño. El bajo número de especímenes recolectados no permite asociarlo con algún microhábitat, aspecto que debe ser abordado en futuros estudios. Especies de este género como Ananteris riomachensis Rojas-Runjaic, Portillo-Quintero y Borges, 2008 se encuentran asociadas a áreas con vegetación secundaria (arbustales, pastizales, vegetación rala) y también habitan bajo rocas, en hojarasca, grietas en suelo y entre raíces de árboles (Rojas-Runjaic et al. 2008). Ananteris gorgonae Lourenço y Flórez, 1989 ha sido registrada en tronco caído (Lourenço y Flórez 1989) mientras que A. meridana González-Sponga, 2006 fue encontrada por González-Sponga (2006) en grietas al lado de una carretera.
Footnotes
Agradecimientos
A Ricardo Botero Trujillo por la determinación taxonómica de los especímenes, a Eduardo Flórez por la información aportada y a los revisores anónimos por las sugerencias.
