Abstract

Si bien para la mayoría del público en general y para algunos profesionales de las áreas de las ciencias de lo vivo, los museos de historia natural son centros de exhibición de fauna en poses histriónicas con fines de recreación, desde hace ya varios siglos es reconocido que estas instituciones prestan servicios invaluables en investigación básica, aspectos aplicados y educación. Dentro de los miles de ejemplos de estas funciones se puede citar el famoso caso de melanización industrial. En este sólido ejemplo de dinámica evolutiva de las especies generado en la Inglaterra de comienzos de siglo fue posible relacionar el cambio histórico en la composición de las poblaciones de la polilla Biston betularia con el recubrimiento de los troncos de los árboles con hollín producido por las fábricas (Futuyma, 1998). Fueron precisamente las colecciones históricas de esta polilla, depositadas en los museos de historia natural, las que permitieron develar este patrón y apoyar en su momento mucho de la teoría evolutiva. Cuando se reconoce que los museos de historia natural son una fuente invaluable de información biológica, se abren paso para sus curadores retos mucho más allá de la consideración estética. Preocupaciones centrales como la correcta preservación de los especímenes, un almacenamiento seguro y accesible, así como un ágil manejo de la información en ellos depositada, se convierten en el mayor propósito de estos centros de investigación. Vale notar también que la dimensión temporal cambia dramáticamente. Los curadores diseñan su trabajo para que las colecciones perduren cientos de años. Es la impresión que queda cuando se tiene en la mano un ejemplar tipo de una especie de insecto montado por Fabricius o por el mismo Linneo, cuantos años de esmerado cuidado por varias generaciones nos permiten consolidar la definición de lo que una especie en particular es y nos permiten refinar toda la información biológica sobre esa especie, información desarrollada por los investigadores a lo largo del tiempo que se concreta en especímenes testigo depositados en un museo.
Tamaño desafío en que se convierte un museo de historia natural conlleva el desarrollo de técnicas especializadas en el manejo y procesamiento de sus colecciones y a pesar de que existen Revistas especializadas para curadores de museos con información pertinente, estas no son de fácil acceso. Aparece para nosotros un documento de obligada consulta para cualquiera que tenga acceso a una colección biológica en particular y una entomológica en especial.
El libro Cuidado, Manejo y Conservación De Las Colecciones Biológicas es el primero de la serie “Manuales para la Conservación” apoyado por Conservación Internacional cuyo propósito es brindar propuestas desarrolladas por grupos de especialistas, sobre diferentes temáticas que fortalezcan los procesos de manejo, investigación, conocimiento, monitoreo y conservación de nuestros recursos naturales.
Esta publicación cuenta con contribuciones de especialistas en diversos campos como: John E. Simmons de la Universidad de Kansas, Cristian Samper del Instituto Smithsoniano, Maureen Montenegro de la Unidad Administrativa del Sistema de Parques Nacionales Naturales de Colombia, Arturo Rodríguez y Fabio Quevedo auxiliares de Colecciones Biológicas, Jorge Hernández Camacho “el mono Hernández” (Q.E.P.D.) presidente de la Fundación Biocolombia, y Fernando Fernández y Yaneth Muñoz-Saba, profesores del Instituto de Ciencias Naturales de la Universidad Nacional de Colombia.
Los autores de este libro, a lo largo de sus 288 páginas, logran: 1 presentar las bases conceptuales para establecer algunas de las normas del cuidado, manejo y conservación de las colecciones biológicas, 2 presentar información sobre el cuidado, manejo y conservación de las colecciones biológicas con énfasis en la conservación preventiva, 3 definir unos requerimientos mínimos para la protección de las colecciones a partir del ambiente de almacenamiento y, 4 compilar la literatura existente sobre el cuidado, manejo y conservación de las Colecciones Biológicas. Con secciones muy útiles, apoyadas por fotografías e ilustraciones pertinentes, como el capítulo con la oportuna lista de materiales adecuados e inadecuados para colecciones, así como un interesante capítulo sobre la historia de las colecciones biológicas, este libro se constituye en una fuente autorizada de incalculable valor para quienes trabajan en las áreas biológicas.
Esta publicación se puede adquirir en el Museo de Historia Natural - Instituto de Ciencias Naturales, A. A. 7495 Bogotá en el punto de venta de la Facultad de Ciencias de de la Universidad Nacional de Colombia y en Conservación Internacional, por un costo de $10.000 pesos colombianos.
