Abstract
The midge Prodiplosis longifila is now a major pest of tomato in the Department of Valle del Cauca, Colombia. It penetrates flower buds, provoking them to fall and thus preventing fruit formation, and also damages already formed fruits. This pest is usually managed with frequent applications of expensive agrochemicals. In searching for a more rational method of controlling this insect, this study analyzed the following products for efficacy: Bionim, Bacillus thuringiensis var. kurstaki (Dipel 2x ®), Bacillus thuringiensis var. israelensis (VectoBac ®), Biomel, Micobiol, and a mixture to Dipel 2X and nereistoxina hidroxalato (Evisect ®). Also included were a check using farmers' practice (chemical inputs) and an absolute check (no controls, to compare pest damage on different plant structures). The experiment was conducted on a commercial crop over two cropping seasons. Each experiment plot had 50 plant with three replicates per treatment. Productos were applied twice a week. Results indicated that P. longifila attacked leaf shoots, leaves and flower buds, regardless of treatment and during the entire crop cycle. Two treatments - Biomel and farmers' practice-offered significantly better control of the midge, reducing damage levels in tender shoots and flower buds, than did the other treatments. Fully formed tomato fruits were also attacked by P. longifila, although no so severely as the fruit borer (Neoleucinodes elegantalis).
Introducción
En Colombia, el tomate es una de las hortalizas de mayor consumo, junto con la cebolla y el departamento del Valle del Cauca es uno de los principales productores. Actualmente, existen 945 hectáreas sembradas de tomate en el Valle, estimándose una producción de 19.574 toneladas/ ha convirtiéndose en uno de los principales cultivos hortícolas, del área y con la consecuente importancia económica del mismo (URPA 1997).
El tomate, al igual que otras hortalizas, afronta una serie de problemas relacionados con alta susceptibilidad a condiciones adversas de clima, suelos, enfermedades y plagas, convirtiendo a este cultivo en una actividad comercial muy riesgosa pues los costos de producción sobrepasan los $8.000.000.oo/ha.
Esta Solanacea, en el Valle, aloja insectos plaga muy específicos que limitan su producción como: Scrobipalpula absoluta (Lepidoptera: Gelechiidae) y Neoleucinodes elegantalis (Lep.: Pyralidae) y otros insectos con hábitos alimenticios más generalistas como Trialeurodes vaporariorum (Homoptera: Aleyrodidae), Frankliniella occidentalis (Thysanoptera: Thripidae) y ácaros de la familia Tetranychidae (Figueroa y Giraldo1995).
Desde 1994 se viene observando, en las diferentes zonas tomateras del Valle, la presencia del Cecidomyiidae, Prodiplosis longifila, con un incremento notable de sus poblaciones, hasta adquirir el "status" de un insecto de importancia económica o plaga clave para el cultivo dado que afecta los rendimientos y la productividad. Desde las primeras explosiones de población del insecto se ha hecho un manejo básicamente químico.
En el Valle del Cauca, Delgado y Mesa (1997) encontraron que P. longifila no oviposita sino que larviposita sobre las hojas y los botones florales del tomate, contrario a lo registrado por Peña et al. (1989 a) en sus estudios en cítricos.
En el tomate, las hembras de la especie pueden colocar un promedio de 4.7 larvas con un máximo de 1O larvas por hoja. El mayor número de larvas es puesto cuando la hembra está joven y va disminuyendo a medida que la hembra envejece.
Tratándose de una especie fitófaga, a la cual no se le conocen enemigos naturales en nuestro medio, y cuyo manejo es exclusivamente químico, es importante resaltar la tasa tan alta intrínseca de incremento (Rm) 6% por generación.
P. longifila se registró por primera vez en La Florida (E.U.) por Rainwater en 1934 (citado por Peña y Mead 1988) alimentándose de algodones silvestres. Posteriormente, Peña et al. (1987) informaron sobre la presencia de larvas de este insecto consumiendo el ovario de las flores de Citrus aurantifolia con la consecuente caída prematura de éstas. Gagné (1986) citado por Peña el al. (1989 a) lo registró en Colombia y Perú, sobre tomate, papa, alfalfa y otros cultivos, así como del oeste de la India. Figueroa y Giralda (1995) señalaron la presencia de esta especie en cultivos de tomate localizados en los municipios de Palmira (Rozo), Yumbo y Candelaria, en Colombia.
En los diferentes invernaderos, productores de plántulas, es común observar la presencia de P. longifila en semilleros cuando las plántulas tienen aproximadamente 15 días (después de la germinación) y el control químico inadecuado en su manejo. Las plántulas infestadas son llevadas así al campo, por lo cual, una vez establecido el cultivo, el insecto ataca los nuevos primordios y brotes de follaje de la planta, permanece sobre el follaje y cuando aparecen los botones florales procede a larvipositar sobre ellos, afectando así la producción.
La presencia de P. longifila se puede observar durante todo el desarrollo fenológico del cultivo. Cuando las larvas se alimentan del ovario de la flor provocan su muerte y caída. En algunos casos el daño es tan severo sobre los botones que los escasos frutos que se desarrollan son deformes y presentan un raspado alrededor del pedúnculo que les produce mal aspecto y por tanto éstos no son aceptados en el mercado.
El 1° y 2° ínstar larval ocasionan el mayor daño, el cual se manifiesta como un raspado sobre el follaje y al consumir el ovario de los botones florales y flores éstos se secan y caen. La hembra larviposita de preferencia sobre los primordios foliares (cogollos), donde las larvas se ubican en el haz de las hoja, concretamente hacia la base de la nervadura central, pero si la infestación es máxima éstas se pueden encontrar por el envés y el peciolo de las hoja. Estas larvas rara vez se encuentran solas, casi siempre están en grupos de 5 a 1O individuos.
El raspado, que ocasiona la larva, produce un necrosamiento y enroscamiento de la hoja, que termina con la caída de ésta; en los casos donde el daño no es tan severo, y las hojas continúan su desarrollo, se observa deformación en el punto de necrosamiento, de ahí su nombre de tostón o enroscador en algunas regiones del departamento. Delgado y Mesa (1997) señalan no haber observado agallas o formaciones similares sobre tomate ocasionadas por este insecto.
Peña et al. (1989 b) estudiaron el efecto de insecticidas y parasitoides de la mosquita de los cítricos, P. longifila en el sur de La Florida (E.U.), observando que el parasitismo sobre larvas fluctuó desde O hasta 90% entre 1987-1989. El parasitoide Synopeas spp. (Hymenoptera: Platygasteridae) fue la única especie encontrada en los muestreos. Los adultos de P. longifila fueron susceptibles a las dosis bajas de varios insecticidas. Ellos recomiendan, para el manejo de esta especie, realizar muestreos y evaluaciones apropiadas, y aplicación adecuada de insecticidas selectivos en el período de ataque.
En el Valle de Cañete en Perú hacia comienzos de 1990, agricultores paperos, con el fin de controlar las poblaciones de Liriomyza huidobrensis (Diptera: Agromyzidae), hicieron hasta 12 aplicaciones de insecticidas con dosis muy elevadas por ciclo de cultivo. Con este manejo irracional de insecticidas, el minador desarrolló resistencia a varios productos químicos y provocó el resurgimiento y explosión de plagas secundarias como el ácaro Tarsonemidae Polyphagotarsonemus latus y el díptero P. longifila (Cisneros 1996).
En encuestas realizadas en el Valle durante el segundo semestre de 1997, para conocer el manejo de los insecticidas en hortalizas, se constató que la mayoría de cultivadores de tomate realizan, durante un ciclo de cultivo, hasta 35 aplicaciones de insecticidas de diferentes clases y categorías como: carbamatosfuradan; organofosforados-tamaron; ISQ-Dimilin; piretroides-cymbush; clorofosforados-thiodan; reguladores de crecimiento-confidor; combinaciones sinérgicas-látigo, vertimec; acaricidaomite y varios biológicos, todos estos productos dirigidos a las plagas que se consideran claves como: "el tostón" (P. longifila) y el pasador (N. elegantalis).
Como parte del proyecto de manejo integrado de plagas en tomate y otras hortalizas de la Universidad Nacional de Colombia, Sede Palmira, se desarrolló este trabajo con el propósito de ofrecer algunas alternativas para el manejo de esta especie, con el siguiente objetivo: evaluar, a nivel de campo, durante dos ciclos de cultivo, el efecto de ocho tratamientos: Micobiol completo, Bionim, Biomel, Vectobac ®, Dipel 2X ®, un Testigo agricultor (control químico) y un Testigo absoluto sobre el daño que produce P. longifila en cogollos, hojas y botones florales de tomate.
Materiales y Métodos
Evaluación a nivel de campo de los diferentes tratamientos
El trabajo se realizó en un cultivo comercial ubicado en el Hato San José (municipio de Palmira, 25 ºC 1050 msnm). Se usó un diseño de bloques completamente al azar con un criterio de bloques en función de la disposición del terreno y el sistema de riego, las plantas se sembraron con una distancia de 1 m entre surcos, 30 cm entre plantas y 1.8 m entre parcelas: cada parcela estaba formada por 50 plantas y tres repeticiones por tratamiento.
Los tratamientos evaluados fueron los siguientes: (ver tabla página siguiente)
Se hicieron aplicaciones dos veces por semana de los tratamientos con una bomba Matabi 9 Kima con una capacidad de 7 litros; antes de cada aplicación se hizo una evaluación en 5 plantas al azar por tratamiento y repetición y a cada planta se le contó el número de estructuras (cogollos, hojas, botones florales) con daños.
Se realizaron todas las prácticas agronómicas que el agricultor recomendó y complementariamente se llevaron a cabo liberaciones de Thrichograma spp., 2 veces por semana, de 10 pulgadas (por sugerencia de la Dra. Fulvia García de Corpoica).
Se buscó la posible presencia del insecto en la vegetación aledaña a los cultivos de tomate, (frutales, plantas arvenses, plantas ornamentales, etc.). Para esto se colectó material vegetal con síntomas del daño y con larvas; en este caso se confinaron para la obtención de adultos, los cuales se enviaron al doctor Gagné para su identificación.
Tratamientos y Dosificaciones
*Productos de Ja Compañía Coimbiol de Palmira.
Resultados y Discusión
Efecto de los tratamientos sobre la población de P. longifila
De los ocho tratamientos evaluados se pudo constatar que los mejores resultados en términos de mantener al insecto plaga en bajas poblaciones se obtuvo en las parcelas tratadas con biomel y en el testigo agricultor. En contraposición a este comportamiento el testigo absoluto y el Dipel 2X presentaron las poblaciones más elevadas, lo cual repercutió en la producción de frutos.
Efecto de los tratamientos en las diferentes estructuras de la planta
El cecidómido no tiene preferencia por atacar ninguna de las estructuras evaluadas, es decir, ataca cogollos, hojas, botones florales y frutos, una vez formados, desde el estado de plántula y durante todo el ciclo fenológico del cultivo; en el testigo absoluto se pudo apreciar el incremento de la población permanentemente, por lo que cualquier producto puede disminuir las poblaciones en algún porcentaje. En las figuras 1, 2 y 3 se presenta el comportamiento de P. longifila en los cogollos, hojas y botones florales respectivamente, durante las evaluaciones en cada ciclo de cultivo, realizadas bajo el efecto de los diferentes tratamientos.
En los tratamientos testigo agricultor y biomel las poblaciones nunca alcanzaron niveles que afectaran la producción, es decir, permanecieron con muy bajas poblaciones a través del tiempo en las diferentes estructuras de las plantas y por tanto se obtuvo la mayor formación de frutos (Tabla 1).

Evaluación de diferentes tratamientos sobre el daño de P. longifila en cogollos de plantas de tomate.

Evaluación de diferentes tratamientos sobre el daño de P. longifila en hojas de tomate.

Evaluación de diferentes tratamientos sobre el daño de P. longifila en botones florales de tomate.
De acuerdo con estos resultados se puede concluir que el agricultor está manejando bien la plaga; sin embargo, para lograr este nivel de población del insecto, el tomatero tuvo que hacer 3 aplicaciones semanales de imidacloprid (Confidor®), Padan ®, Atabron ® y Látigo ®, lo cual le ocasionó un costo aproximado de $169.700.00/ ha por cada aplicación. En contraste con este manejo, con el tratamiento Biomel, los costos fueron de $ 53.000.00/ha, por aplicación, mediante dos aplicaciones semanales durante todo el ciclo.
Efecto de los tratamientos sobre el daño en frutos de tomate por P. longifila y N. elegantalis
En la tabla 1 se presenta la protección ofrecida a los frutos por cada tratamiento frente al ataque de las dos especies plaga. No se observó diferencia significativa entre el testigo agricultor y biomel. Por lo tanto, la mejor alternativa, al menos en este ensayo para el manejo de las dos plagas, de acuerdo con el promedio mayor de frutos, es Biomel, puesto que el tratamiento agricultor resulta muy costoso económica y ecológicamente.
Es importante resaltar que la producción mayor de frutos se debió a la protección ejercida durante la etapa de botón floral por los dos tratamientos más efectivos; sin embargo, los otros tratamientos, excepto el testigo absoluto, brindaron una protección moderada a los frutos.
El manejo de P. longifila, dado el tamaño del adulto tan reducido y la estrategia de las larvas de permanecer escondidas en las nervaduras y botones florales, no permite al agricultor visualizarlos y los productos usados no llegan a los lugares donde se encuentra; por lo tanto, es importante "concientizar" a los agricultores tomateros en el sentido de hacer uso racional de los insecticidas, ya que si no se establece un plan de manejo adecuado se generan poblaciones de resistencia a muchos insecticidas modernos. Las poblaciones de P. longifila, hacia 1994, eran escasas (posiblemente una plaga secundaria), posteriormente se convirtió en una plaga clave del cultivo de tomate, por su ciclo de vida corto, sobrevivencia alta, tasa de crecimiento elevada y, su principal cualidad, el fenómeno de larviposición y en estos momentos no se dispone de muchas opciones para su manejo.
Efecto de los tratamientos sobre el daño en frutos de tomate por P. longifila y N. elegantalis
Prueba de T. Promedios con la misma letra no presentan diferencia significativa
Hospedantes alternos
En las salidas de campo se buscaron hospedantes alternos en la vegetación aledaña a los cultivos e igualmente al evaluar los tratamiento en el campo. Estos cuales estaban rodeados por sorgo forragero, caña y maíz. La búsqueda se enfatizó en cítricos, puesto que en la revisión de literatura este insecto se señala como plaga de este cultivo en los E.U. Solamente en el invernadero de la UNAL-Palmira se encontraron larvas en la maleza Fleuria aestuans (falso ramio) que se llevaron hasta adulto.
Los agricultores aseguran que este insecto se hospeda en plantas como Amaranthus dibius (bledo), Swinglia glutinosa (swinglia), Citrus sp. (cítricos), Glyricida sepium (mata ratón) entre otros, pero nunca se encontró en estas plantas.
Conclusiones
Los tratamientos testigo agricultor (control químico) y biomel fueron los más eficientes para el manejo del insecto. Sin embargo, el testigo agricultor acarrea costos económicos muy altos y se obtienen los mismos resultados que con biomel, el cual es un producto con base en aceites naturales.
Los tratamientos testigo absoluto, Dipel y Dipel + Evisect fueron los que mostraron las poblaciones más altas del insecto y por ende la menor eficiencia en el manejo.
El daño causado por P. longifila equivale a 5.4 % de frutos y el de N. elegantalis a 31.3%; para agravar la situación se presenta la combinación de daño de los dos insectos con una pérdida de 63.31%.
Solo se encontró como hospedante alterno de P. longifila el falso ramio, Fleuria estuans.
