Abstract
The greenhouse whitefly
Introducción
Debido a la importancia que han adquirido las plagas chupadoras, como la mosca blanca de los invernaderos,
Dentro del concepto del Manejo Integrado de Plagas (MIP), el control químico es un elemento válido, y la nueva molécula Imidacloprid es compatible dentro de esta filosofía. Esta molécula pertenece al novísimo grupo de los cloro nicotinil nitroguanidinas, las cuales tienen un mecanismo de acción diferente a los insecticidas de uso común como organofosforados, carbamatos y piretroides (Dierh et al. 1991).
Este nuevo producto fue sintetizado en el Japón por químicos de Nihon Bayer Agrochem K.K. y está siendo desarrollado por Bayer. Es un insecticida sistémico de la clase de sustancias de los derivados del nitrometileno; tiene una baja toxicidad para seres de sangre caliente y una amplia fitocompatibilidad en cultivos de importancia económica. El preparado es muy activo contra insectos chupadores como áfidos, chicharritas, trips, moscas blancas y sobre algunas especies de insectos masticadores. La acción de Imidacloprid se basa en la intervención en la transmisión de estímulos en el sistema nervioso de los insectos. De manera análoga a como actúa la acetilcolina, que es un transmisor químico natural de impulsos nerviosos, el Imidacloprid excita ciertas células nerviosas, atacando una proteína receptora. A diferencia de la acetilcolina, que puede ser desdoblada rápidamente por la enzima acetilcolinesterasa, el Imidacloprid no puede ser desdoblado o bien este proceso se efectúa lentamente, causándole a los insectos la muerte (Abbink 1991; Elbert et al. 1991).
Los trabajos en Colombia con
El Departamento Técnico de Bayer de Colombia realizó ensayos preliminares bajo condiciones de invernadero y procedió a determinar una metodología de evaluación que fuese estadísticamente más confiable a nivel de campo. La siguiente fase consistió en el ajuste de dosis, tipos de formulación, número de aspersiones durante el ciclo del cultivo, compatibilidad de mezclas, residualidad de tratamientos al suelo y a la semilla y las recomendaciones de uso según los umbrales de acción con la escala establecida por CIAT-ICA.
Materiales y Métodos
En condiciones de invernadero, durante el primer semestre de 1987, se sembraron en macetas, plantas de fríjol arbustivo; se permitió la infestación de
En condiciones de campo se instalaron varios ensayos con un diseño experimental, y en ellos se hicieron conteos de adultos, pero los coeficientes de variación resultaron muy altos y estadísticamente poco significativos. Por esta razón se optó por el conteo de ninfas vivas sobre un área de 2,25 cmβ en el envés de las hojas cerca a la nervadura central; este tipo de evaluación ofreció coeficientes de variación aceptables, dando mayor confiabilidad en los resultados de campo. El diseño estadístico fue de bloques completos al azar con 4 replicaciones y en parcelas de 20 mβ; el tamaño de la muestra fué de 25 hojas por parcela y la frecuencia de muestreo fué semanal.
El muestreo se hizo en forma estratificada según el estado fenológico del cultivo y la dispersión de la plaga. El muestreo secuencial permitió graficar la dinámica poblacional de la mosca blanca y calcular, al final, la eficacia con base en la fórmula de Abbott.
Se plantearon tratamientos a la semilla con Imidacloprid WS 70, al suelo con la formulación GR 5 y Carbofuran GR 3 y aspersiones foliares con Imidacloprid SC 350 solo y en mezcla con Tetrafidon EC 80 más un surfactante; como estándar se utilizó Metamidofos SL 600 solo y en mezcla, ensayo realizado en el segundo semestre de 1992 (Tabla 1).
En el caso de aspersiones al follaje, el volumen de aplicación varió de 300 a 600 y a 900 l/ha, según el desarrollo del cultivo, manteniendo la concentración del ingrediente activo por litro y por ende por superficie foliar tratada. El equipo de aplicación fue una bomba de presión constante a 35 PSI, accionada por aire comprimido y dotada con boquillas de cono Delavan HC-5 de baja descarga.
En el último ensayo, realizado en 1993, el objetivo propuesto fue evaluar la eficacia y utilidad del Imidacloprid dentro de un manejo integrado en tratamientos a la semilla y al suelo. Para tal fin se evaluaron diferentes dosis de Imidacloprid WS 70 y se compararon con Imidacloprid GR 5 y carbofuran GR 3 aplicados en banda al momento de la siembra (Tabla 2). En este ensayo se utilizó también un diseño experimental de bloques completos al azar con 4 replicaciones y parcelas de 20 mβ. Las evaluaciones se hicieron a los 28, 34, 39, 46 y 55 días después de la siembra sobre 25 hojas por parcela, contando ninfas vivas sobre el área determinada de 2,25 cmβ.
Tratamientos aplicados para el control de T. vaporariorum en habichuela. 1992b
Dosis en kg de i. a./100 kg de semilla
: secuencia de aplicación
: mezcla de tanque
Dosis y formas de aplicación para el control inicial de
Dosis en kg de ingrediente activo/100 kg de semilla.
Resultados y Discusión
En los ensayos preliminares, bajo condiciones de invernadero, se observaron efectos interesantes del Imidacloprid sobre adultos de
En condiciones de campo, los resultados obtenidos comprobaron la alta eficacia del compuesto Imidacloprid, y con base en los conteos de ninfas se estableció la fluctuación de la población para cada uno de los tratamientos propuestos en la Tabla 1.
Los tratamientos que incluyeron la aplicación a la semilla con Imidacloprid WS 70 (0,175 kg i.a./100 kg de semilla) o al suelo con Imidacloprid GR 5 (0,5 kg i.a./ ha) y/o Carbofuran GR 3 (1,0 kg i.a./ha), complementada con tratamientos al follaje presentaron los niveles más bajos de presencia de la plaga (Fig. 2), donde las secuencias de Imidacloprid WS 70 y/ o Imidacloprid GR 5 seguido de Imidacloprid SC 350 daban resultados comparables al tratamiento considerado estándar, el Carbofuran GR 3, seguido de Metamidofos SL 600 más Tetradifon EC 80 más un surfactante, con respecto a sólo aspersiones al follaje (Fig. 1).
En términos de eficacia se obtuvieron excelentes controles y en ningún tratamiento se observaron síntomas de fitotoxicidad (Fig. 3).
A pesar de no haber obtenido rendimientos altos, debido a factores de tipo agronómico (fertilización, riego, etc.), se pudo establecer una correlación positiva entre la presencia de ninfas vivas y su incidencia sobre los rendimientos, lo que indica que los rendimientos se ven afectados por la plaga (Y=2,32 - 0,004X) (Orozco et al. 1992).
Finalmente se analizó el efecto residual ofrecido por los tratamientos al suelo o a la semilla (Tabla 2). Según la dinámica de la población, el tratamiento con mayor residualidad fue el Imidacloprid GR 5 con 0,5 kg i.a./ha, el cual a los 55 días de la siembra no llegó al nivel de umbral económico establecido en la escala CIAT-ICA que corresponde al nivel 3 (Prada et al. 1992) para realizar aspersiones complementarias de control foliar (Fig. 4).
La dosis menor de Imidacloprid WS 70 (0,175 kg i.a./100 kg de semilla) dió una protección de 30 días después de la siembra y a partir de los 36 días su patrón de residualidad se mantuvo por debajo del Carbofuran GR 3 (1,0 kg i.a./ha). La dosis intermedia de Imidacloprid (0,245 kg i.a./100 kg de semilla) alcanzó una protección de 36 días y la dosis de 0,345 kg i.a./100 kg de semilla, llegó hasta los 40 días (Abella et al. 1993).

Dinámica de población de

Dinámica de población de

Eficiencias de control sobre

Protección alcanzada contra
Conclusiones
El Imidacloprid por pertenecer a un nuevo grupo de insecticidas y por sus características, ofrece una opción de alta eficacia para el control de
El hecho de utilizar un producto específico, sistémico, con un mecanismo de acción diferente y cuyo tratamiento se dirige a la semilla o al suelo resulta en una herramienta interesante y valiosa dentro del concepto de Manejo Integrado de Plagas (MIP), porque retarda la aparición de niveles de infestación para el inicio de aspersiones al follaje en los primeros estados de desarrollo del cultivo, causando un menor impacto sobre la fauna benéfica y a su vez un menor costo de producción para el agricultor.
El control complementario al follaje fue eficaz con Imidacloprid SC 350 solo y en mezcla con un ovicida específico más un surfactante, el cual mejora la calidad de la aspersión y tiene una acción física contra la plaga. El número de aspersiones necesaria se redujo a 4 por ciclo con respecto a 10 o 13 que hace regularmente el agricultor.
Haciendo un paralelo entre el conteo de ninfas vivas y escala visual CIAT-ICA, el nivel de umbral económico corresponde a 30 ninfas en 2,25 cmβ en el envés de las hojas, cerca a la nervadura central, tomando 25 hojas por parcela de 20 mβ.
