Abstract
Studies on "marchitez sorpresiva” (sudden wilt), a serious disease of oil palm in Colombia, indicated that its control is possible if certain cultural prac- tices are followed. After 805 days of observations, it was found that in plots without weed and insect control the mortality was 53.0%, whereas it was reduced to 34.6% when insecticides were emplo- yed. In plots with total weed control the incidence of the disease was 12.8%, while when both insect and weed control were done only 2.3% of the palms died. These results suggested that the disease could be produced by a pathogen transmitted by an insect. A possible association was found between the disease problem and the presence of adults of Haplaxius pallidus Caldwell (Homoptera: Cixiidae) on the foliage of oil palm and nymphs of this insect on the roots of guineagrass, (Panicum maximum Jacq.), the most important weed, in the plantation.
Introduccion
En ciertas áreas de Colombia el cultivo de la palma africana se ha visto afectado por una seria enfermedad aparentemente desconocida en otras zonas productoras de palma de aceite en el mundo. Esta enfermedad ha recibido el nombre de "marchitez sorpresiva" y se ha presentado con mayor severidad en la plantación de Oleaginosas Risaralda, situada en el Valle del Río Zulia, Norte de Santander, donde, en 1971, el porcentaje de palmas muertas en siembras hechas entre 1961 y 1969 fue del 56,6% (Zuleta, 1971). En las siembras efectuadas en 1970 la mortalidad hasta marzo 1975 es del 27,0% y del 45,0% en siembras de 1971.
Los primeros síntomas macroscópicos de la enfermedad, algunos de los cuales fueron descritos por Sánchez (1973), se caracterizan por un amarillamiento de los folíolos de las hojas bajeras, del ápice hacia la base, comenzando por el ápice de dichas hojas, seguido por secamiento y muerte ascendente de ellas. Estos síntomas están asociados con no apertura normal de flechas, pérdida del lustre de los frutos, aborto de inflorescencias, pudrición de racimos, y en ocasiones con degeneración progresiva de raíces.
La marchitez sorpresiva no se ha observado en palmas de vivero y según Sánchez (1973), se manifiesta en plantas que inician producción de racimos (2 a 5 años). La enfermedad aparentemente es irreversible y una vez observados los primeros síntomas, éstos avanzan rápidamente hacia las hojas superiores y la palma muere en menos de 60 días.
Zuleta (1971), presenta un detallado recuento de las hipótesis que se hicieron para explicar las posibles causas de la marchitez sorpresiva y sobre los trabajos experimentales que se desarrollaron para probarlas, siguiendo en gran parte sugerencias del Institut de Recherches pour les Huiles et oleagineux (IRHO), tal como lo indica Sánchez (1972).
En 1972, ante la gravedad del problema, el ICA comisionó a un grupo de especialistas en diferentes disciplinas para adelantar estudios sobre la enfermedad. Los informes que se pudieron consultar indican que se investigó la posible asociación de la marchitez sorpresiva con aspectos climatológicos, (Young, 1972; Vallejo et al; 1973), entomológicos (Saldarriaga, 1972; Cardona y Jiménez, 1972), físiólogos (Riveros, 1972; Perdomo y Riveros; 1973), fitopatológicos (Bustamante, 1971a, b; Bustamante et al, 1972) y de suelos, riegos y drenajes (Avella y Mendoza, 1972; Guerrero, 1972; Burgos y Rivillas, 1972; Rabeya y Riveros, 1973). Estos estudios permitieron desvirtuar algunas de las hipótesis propuestas y establecer experimentos específicos para probar otras. Mena (1973, 1974) presenta resultados parciales sobre los trabajos en progreso.
Una de las hipótesis actualmente en estudio, plantea la posible asociación entre un patógeno, un insecto vector y la marchitez sorpresiva. Este artículo presenta los resultados obtenidos hasta el presente en un ensayo diseñado para explorarla.
Materiales Y Metodos
El experimento se inició en noviembre 26 de 1972 en la plantación Oleaginosas Risaralda, donde se escogió un lote uniforme de palmas Tenera sembradas en el primer semestre de 1971. En este lote la maleza predominante era el pasto guinea Panicum maximum Jacq. El área experimental estaba rodeada por palma y en ella no se habían presentado casos de marchitez, posiblemente debido a que las plantas aún no tenían la edad que se ha asociado con 'el comienzo de la expresión de los primeros síntomas macroscópicos.
El lote fue dividido en cuatro parcelas de aproximadamente dos hectáreas cada una, con una población inicial que varió entre 296 y 300 palmas por parcela.
En la parcela uno se efectuó control total de malezas cada 40 ó 60 días, mediante uso de un rastrillo con poca traba en las interlíneas. En la zona de platea este control se hizo inicialmente a machete y posteriormente con aplicación de una mezcla de Karmex + Gramoxone en dosis de 2,0 + 3,0 kg/Ha de producto comercial.
En la parcela dos. además del control total de malezas ya descrito se efectuó control de insectos mediante aspersiones de Malathion 57% E al 0,5% a las palmas y al suelo cada 10 días.
En la parcela tres no se hizo con trol de malezas pero sí se aplicó Malathion a las palmas y a las malezas en la dosis y con la frecuencia usada en la parcela dos.
En la parcela cuatro no se hizo control de malezas ni se usó insecticida y fue considerada como el testigo del experimento.
Las parcelas se separaron entre sí por dos surcos de palma. Los que separaron la parcela dos de las parcelas uno y tres, recibieron el tratamiento dado a la dos y aquellos que separaron las parcelas tres y cuatro recibieron un tratamiento igual al de la tres.
La incidencia de la enfermedad en cada una de las parcelas se evaluó mediante registros periódicos del número de palmas con síntomas de marchitez sorpresiva. Para facilitar las lecturas en las parcelas tres y cuatro, en ocasiones fue necesario doblar las malezas de las interlíneas, sin que esto implicara un control de malezas.
Además de las lecturas en las parcelas experimentales se determinó la incidencia de la enfermedad en los lotes circunvecinos. Estos lotes no han tenido control periódico de malezas y el pasto guinea es la maleza predominante. Estas lecturas se hicieron con el fin de determinar la distribución de la marchitez sorpresiva en toda el área de influencia del experimento.
Las plantas enfermas fueron eliminadas siguiendo la práctica que se ha establecido en la plantación.
Resultados Y Discusion
Los primeros casos de marchitez sorpresiva en las parcelas experimentales se registraron 261 días después de iniciado el experimento, sin que se observaran diferencias entre los tratamientos, situación que continuó hasta los 482 días. A partir de este momento el número de palmas afectadas por la marchitez sorpresiva fue haciéndose cada vez mayor en la parcela tres (aplicación de insecticidas, sin control de malezas) y en la parcela cuatro o testigo (sin aplicación de insecticidas y sin control de malezas) (Tabla 1).
Avance de la marchitez sorpresiva de la palma africana en parcelas sometidas a diferentes tratamientos en la plantación Oleaginosas Risaralda.
Calculado en base a un número inicial de 296 a 300 palmas por parcela.
Los datos de la Tabla 1 y su representación gráfica en la Figura 1, muestran cómo a medida que ha transcurrido el experimento, la incidencia de la enfermedad se ha hecho cada vez más severa en la parcela testigo hasta llegar a un 53,0% de palmas muertas a los 805 días, comparado con sólo 2.3% de plantas muertas en la parcela dos (control total de malezas + aplicación de insecticidas).

Avance de la marchitez sorpresiva de la palma africana en parcelas sometidas a diferentes tratamientos en la plantación Oleaginosas Risaralda.
La diferencia actual entre 53,0% de palmas muertas en la parcela testigo y 34,6% en la tres; indica que la sola aplicación de insecticidas, si bien reduce la incidencia de la enfermedad con respecto al testigo, no está permitiendo un control satisfactorio del problema.
La comparación entre 34,6% y 53,0% de plantas muertas en las parcelas tres y testigo respectivamente, con el 12,8% en la parcela uno (control total de malezas) muestra que la presencia de malezas, principalmente pasto guinea, tiene un efecto muy marcado sobre la incidencia de la enfermedad. Sin embargo, la diferencia entre 12,8% de palmas muertas en la parcela uno y 2,3% en la parcela dos indica claramente que la mortalidad se reduce aún más cuando el control de malezas se complementa con el control de insectos.
El hecho de que en la parcela dos se haya muerto apenas el 2,3% de las plantas, es aún más valioso si se considera que en los recuentos hechos en los 14 lotes circunvecinos a las parcelas experimentales, en un área aproximada de 41 hectáreas, la mortalidad por lote varió entre 23,5 y 77,8% con un promedio de 42,2%.
Los resultados obtenidos en este trabajo permiten considerar que la sola competencia de malezas no es el factor principal de predisposición a una mayor ocurrencia de marchitez sorpresiva, sino que existe otro factor importante como es la presencia de posibles insectos vectores. Prueba de ello es el hecho de que cuando simultáneamente se controlan malezas e insectos ocurre el menor porcentaje de palmas muertas.
En base a lo anteriormente expuesto podría pensarse en la posibilidad de que la marchitez sorpresiva sea causada por un agente patógeno, presente en algunas de las malezas del área y transmitido por algún insecto.
Al considerar esta posibilidad ha llamado la atención la presencia consistente en follaje de palma, de adultos de un insecto chupador que ha sido identificado como Haplaxius pallidus Caldwell (Homoptera: Cixiidae) 1 . Teniendo en cuenta los hábitos de insectos de esta familia (Cumber, 1952) y que la maleza predominante en el área es pasto guinea, se hicieron observaciones detalladas en el sistema radicular de esta gramínea, que permitieron detectar la presencia abundante de ninfas de esta especie.
Identificado por J. P. Kramer, U.S.D.A. y por Lois B. O'Brien, Florida Agricultural and Mechanical University.
Como por lo menos una especie de este género, H. crudus Van Duzee, ha sido registrada como posible vectora del amarillamiento letal del cocotero (O'Brien, 1975, comunicación personal), la presencia de estados inmaduros de H. pallidus en raíces de pasto guinea y de sus adultos en hojas de palma se podría asociar con los resultados obtenidos en los distintos tratamientos, así:
a- El control total de malezas y consiguiente erradicación del pasto guinea en las parcelas uno y dos, se habría traducido en una reducción sustancial de las poblaciones del posible vector, al afectar el desarrollo de ninfas de H. pallidus, y alterar su ciclo biológico con la consecuente disminución de las poblaciones de adultos, lo cual se traduciría en una reducción de la incidencia de la enfermedad. b- La aplicación de insecticidas estaría afectando las poblaciones de adultos y explicaría los resultados de la parcela tres en comparación con el testigo, así como los excelentes resultados de control de la marchitez sorpresiva en la parcela dos.
Los resultados obtenidos con los distintos tratamientos y las observaciones sobre la presencia y hábitos de vida del H. pallidus en pasto guinea y en palma africana han favorecido la hipótesis sobre la posible asociación de la marchitez sorpresiva con un agente patógeno transmitido por un vector y han permitido orientar los trabajos de investigación alrededor de ella.
El control total de malezas ha permitido reducir sustancialmente la incidencia de la marchitez sorpresiva. El control de la enfermedad es mejor cuando además de erradicar la maleza predominante, pasto guinea, se hacen aplicaciones periódicas de insecticidas. Es posible que mediante una erradicación del pasto guinea de la plantación, la frecuencia de aplicación de insecticidas pueda ser reducida significativamente.
Footnotes
Agradecimientos
Los autores expresan su gratitud al personal directivo de la plantación Oleaginosas Risaralda S.A. por la colaboración brindada en el curso de este trabajo.
