Abstract
The greenhouse whitefly,
Introduccion
El fríjol es, en general, un cultivo de bajos rendimientos relativos y estrecho margen de rentabilidad, por lo cual se estima que no permite un uso intensivo de insumos. Sin embargo, en la última década se ha puesto en evidencia que ha ocurrido un progresivo aumento del uso de insecticidas y fungicidas por parte de pequeños productores de la zona Andina, principalmente en Colombia, Ecuador y Perú. Los agricultores consideran la utilización masiva de agroquímicos como la única forma de prevenir pérdidas y por esta razón tienden a exagerar su uso haciendo aplicaciones en forma rutinaria y sin criterio racional. De esta manera, no es raro encontrar zonas donde se hacen 11 ó 12 aplicaciones de insecticidas, generalmente en mezclas, en un período vegetativo de apenas 80 a 90 días.
La continua aplicación de insecticidas crea problemas universalmente conocidos tales como: resistencia a los insecticidas, resurgencia de plagas y contaminación ambiental, fuera de crear situaciones de riesgo para la salud del agricultor y del consumidor. En el caso particular del fríjol en Colombia, se puede decir que la conversión del minador del follaje
La zona de Sumapaz, en Cundinamarca, productora de unas 2.500 ha de habichuela por año, es típica de la situación descrita. Los diagnósticos (Cardona et al. 1991) indicaron que los agricultores hacen 11 aplicaciones de insecticidas de amplio espectro con una frecuencia semanal, siempre en mezcla con fungicidas. Restablecer el equilibrio ecológico en una zona perturbada es muy difícil, pero existen estrategias de manejo que permiten al menos aliviar la situación y reducir el excesivo uso de agroquímicos. El objetivo principal del presente trabajo fue comprobar la factibilidad técnica de una propuesta de Manejo Integrado de Plagas (MIP) en la habichuela y la validación del sistema propuesto en campos de agricultores por el método de investigación participativa.
Revision De Literatura
Son varias las plagas que pueden afectar al cultivo de la habichuela en las zonas de ladera de Colombia, pero en los últimos años la mosca blanca de los invernaderos se ha convertido en la plaga clave. El minador del follaje
El daño de la mosca blanca en habichuela se inicia apenas comienzan a desarrollarse las hojas cotiledonales y persiste hasta la cosecha. Los adultos y ninfas chupan la savia y excretan una sustancia azucarada sobre la cual crece un hongo causante de la fumagina, la cual mancha hojas y vainas, y demerita la calidad del producto final. En la zona de Fusagasugá (Cund.), las pérdidas por ataques severos de la mosca blanca se estimaron en 13 t/ha (48,4% del potencial de rendimiento) y bajas en calidad que hacen que el producto sea rechazado en el mercado (Cardona et al 1991).
Los ataques de minador del follaje también se inician con la aparición de las primeras hojas. El daño causado por las larvas tiende a concentrarse a lo largo de las nervaduras y aunque puede ser aparentemente intenso, no parece afectar toda la lámina foliar ni hay evidencias, por lo menos en la zona de Sumapaz, de que llegue a causar defoliación de la planta; además, esta parece tener la capacidad de compensar el daño mediante su hábito de crecimiento indeterminado. Lo anterior podría explicar por qué hasta la fecha, tal como lo reportan Cardona et al. (1991), no se ha encontrado respuesta en rendimientos al control del minador con productos eficientes tales como abemectina y ciromazina. Por lo anterior, se puede decir que la verdadera importancia económica del minador en la zona no ha sido demostrada en forma concluyente.
Tal como lo resume Cisneros (1986), los programas de Manejo Integrado de Plagas (MIP) tienen que ser diseñados para las condiciones especiales de una localidad, pues deben responder a muchas variables específicas tales como sistema de cultivo, complejos de plagas, condiciones climáticas, valores económicos y culturales de los agricultores, entre otros. Estos principios se tuvieron en cuentra al formular la propuesta evaluada en el presente trabajo.
Los sistemas de MIP tienen como filosofía principal terminar con las aplicaciones por calendario (Walker 1987). Esto requiere la determinación de un umbral de acción, al cual se debe ejercer el control racional del insecto. En experimentos en los cuales se ejerció control de la mosca blanca de los invernaderos a diferentes niveles de ataque, se estableció como umbral de acción el que los autores denominaron "nivel 3", es decir cuando aparecen las primeras ninfas en el tercio inferior de la planta (Cardona et al 1993). Este umbral ha sido probado en ensayos a escala mayor en fincas de agricultores y no ha fallado ni en términos entomológicos (control) ni en términos económicos (relación beneficio/costo) (Cardona et al. 1991).
El control químico de T. vaporariorum es difícil. La evaluación bajo condiciones de invernadero de 24 insecticidas foliares, usados por agricultores en Sumapaz, indicó que apenas tres de ellos eran verdaderamente eficientes; también mostró que el carbofuran granular, aplicado al suelo al momento de la siembra, ejerce tan buen control como cinco aplicaciones de monocrotofos o metamidofos con un efecto residual de 30-40 días, por lo cual podría entrar a formar parte de la propuesta del MIP, ya que permitiría demorarla primera aplicación foliar (Cardona et al. 1991).
Los resultados de la investigación (Cardona et al. 1991) sobre métodos alternativos de control para mosca blanca de los invernaderos y el minador del follaje pueden resumirse de la siguiente manera: no se ha encontrado resistencia varietal, ni los enemigos naturales identificados parecen ejercer un control significativo (menos del 1% de parasitismo). El control cultural, en la forma de destrucción de residuos de deshoje y de cosecha, así como la inmediata destrucción de socas y el control mecánico, mediante la colocación de trampas amarillas impregnadas con aceite de camión, son medidas que contribuyen a la mortalidad de poblaciones. Por esta razón se incluyeron como componentes del sistema MIP.
La implementación del MIP por agricultores requiere de un proceso de evaluación por ellos mismos. Por medio de la "investigación participativa" se logra vincular la experimentación propia de los agricultores con la realizada por los especialistas. En el caso del MIP se procura incorporar evaluaciones de los agricultores, sus críticas y nuevas ideas antes de formular recomendaciones finalės. De acuerdo con Ashby (1990), la evaluación por parte de los agricultores no sustituye la experimentación cuidadosa de carácter agronómico y económico que le debe preceder, pero sí la complementa y provee información sobre cómo los agricultores perciben las recomendaciones del MIP que se les ofrece. De esto puede depender en buena parte el grado de adopción de la tecnología ofrecida.
Materiales Y Metodos
Todos los experimentos, ocho en total, se hicieron entre 1989 en fincas de agricultores localizadas a alturas de 1.550-1.990 msnm y en áreas cuya temperatura promedio fluctúa entre 16 y 18°C. Las prácticas culturales fueron las seguidas por los agricultores de la región. Las aplicaciones de plaguicidas se hicieron con volúmenes de mezcla de 200 a 600 l/ha, dependiendo de la edad del cultivo.
Los primeros cuatro experimentos se hicieron en un diseño de bloques completos al azar con 3 ó 4 replicaciones en parcelas de 100 a 150 mβ por tratamiento. Los tratamientos fueron:
1."
a) Eliminación de los residuos de cosecha antes de la siembra.
b) Aplicación de carbofuran granular, 1 kg i.a./ha a la siembra.
c) Instalación de trampas pegajosas amarillas para la captura de adultos de la mosca blanca y del minador del follaje.
d) Aplicación de insecticidas de reconocida eficacia para el control de la mosca blanca al umbral de acción denominado "nivel 3" (aparición de primeras ninfas en el tercio inferior de la planta).
e) Ejecución oportuna de las prácticas culturales (control de malezas, semi-aporque, tutorado, riego y poda de hojas bajeras).
f) Remoción y destrucción de los residuos de poda.
g) Utilización de
h) Remoción y destrucción de la soca al terminar la cosecha del último pase.
2. "
3. "
Los otros cuatro experimentos se hicieron por el método de "investigación participativa", en áreas donde la mosca blanca es la plaga clave. Se compararon los tratamientos "MIP" y "Agricultor', descritos anteriormente, en parcelas de tamaño no inferior a 1.000 mβ por tratamiento y sin replicaciones por finca. Para efectos del análisis de los datos, cada finca constituyó una replicación.
A partir de los 14 días de edad del cultivo y hasta el último pase de cosecha, se tomó una muestra semanal de 10 plantas al azar por parcela y se estimó la incidencia de la mosca blanca y del minador en cada tratamiento por medio de las escalas visuales de ataque dadas en la siguiente tabla:
Los datos así obtenidos fueron utilizados para construir áreas bajo la curva por los métodos descritos por Johnson y Wilcoxon (1979). Las áreas totales bajo la curva fueron sometidas al análisis de varianza por el sistema SAS y cuando el valor calculado de F fue significativo, las medias se separaron por la prueba de rangos múltiples de Duncan. Cuando fue necesario estimar las poblaciones de huevos y ninfas de mosca blanca, se usó una escala visual de 1 a 3 en la cual: 1=0-100 huevos o ninfas por trifolio; 2=100-500 huevos o ninfas por trifolio; 3= 500 ó más huevos o ninfas portrifolio. Estos datos también fueron usados para construír áreas bajo la curva. Cada 10 días se contó el número de adultos de mosca blanca capturados en la trampa amarilla del tratamiento MIP. Los recuentos se hicieron en áreas de 100 cmβ, tres por cada cara de la trampa. Los datos se sometieron a análisis de varianza con 5-10 replicaciones (trampas) por finca.
En todos los ensayos se tomó el rendimiento en los surcos centrales de cada parcela y se estimó la calidad de la habichuela producida por medio de una escala visual de calidad de 1 a 5 (1=muy mala; 5=excelente). Los datos de rendimiento y calidad fueron también sometidos al análisis de varianza. Se registraron también los precios de la habichuela según su calidad y se llevaron registros rigurosos de los costos incurridos en cada tratamiento, incluyendo los de mano de obra y el valor de los insumos utilizados. Con los datos así obtenidos se prepararon presupuestos parciales (CYMMYT 1988) con el fin de calcular los siguientes parámetros por tratamiento: costo variable, costo total, beneficio total, beneficio neto y relación beneficio/costo.
Resultados Y Discusion
En los experimentos replicados, en los cuales se comparó el sistema de MIP con los tratamientos denominados "Químico" y "Agricultor", no se hallaron diferencias significativas en los niveles de ataque de mosca blanca (Fig. 1). Tampoco se presentaron diferencias significativas entre los tratamientos en términos de niveles de ataque del minador del follaje (Fig. 2).

Niveles de ataque de la mosca blanca de los invernaderos obtenidos con tres sistemas de manejo de plagas de habichuela. Provincia de Sumapaz (Cund.). 1989 - 1990

Niveles de ataque por el minador del follaje oobtenidos con tres sistemas de manejo de plagas de habichuela. Provincia de Sumapaz (Cund.). 1989-1990
Lo anterior significa que en el sistema MIP, con carbofuran granular a la siembra y con tres aplicaciones foliares de monocrotofos granular al nivel de ataque 3 por mosca blanca, se logró el mismo grado de control que en el tratamiento "Agricultor" con nueve aplicaciones foliares de diversos insecticidas fosforados, carbamatos y piretroides utilizados en la zona. La aplicación racional de insecticidas foliares al nivel de ataque 3 en el tratamiento "Químico" significa que en ausencia de un insecticida granular al momento de la siembra, los agricultores podrían lograr un buen control de insectos con apenas cinco aplicaciones foliares, en vez de las 11 que acostumbran hacer en la Provincia el Sumapaz.
En el área de influencia de Fusagasugá (Cund.), donde la mosca blanca de los invernaderos es la plaga clave, el sistema MIP permitió reducir el número de aplicaciones en un 54% y los costos en 18% con respecto al sistema del agricultor. Los rendimientos fueron estadísticamente iguales, no se afectó la calidad de la habichuela y hubo una definitiva ventaja económica en términos de relación beneficio/costo para el sistema MIP (Tabla 1). Es decir que con este sistema se puede producir la misma o mayor cantidad de habichuela de excelente calidad con una reducción sustancial en el uso de insecticidas.
En el área de San Bernardo (Cund.), donde el minador del follaje es más prevalente y la mosca blanca es mucho menos importante, los beneficios del sistema MIP no fueron tan evidentes. Apenas se logró una reducción del 17% en el número de aplicaciones. Esto puede deberse a la dificultad para controlar el minador con los insecticidas tradicionales disponibles en la zona o a que no hay respuesta del cultivo al control de este insecto. En efecto, en estos y otros experimentos realizados en San Bernardo se ha encontrado que las poblaciones del minador son mayores en las parcelas tratadas con los insecticidas que usan los agricultores que en las de los testigos sin aplicar. Por otra parte, resultados posteriores (sin publicar) sugieren que aún con un buen control del minador, logrado con abamectina o ciromazina, no hay respuesta en los rendimientos. Los estudios sobre la resistencia del insecto a insecticidas y sobre la verdadera importancia económica de esta plaga continúan.
La validación del sistema MIP por medio de "investigación participativa" con los agricultores se hizo en zonas donde la plaga clave es la mosca blanca. En los experimentos, el control de mosca blanca y del minador del follaje fue significativamente mejor con el sistema MIP que con el sistema del agricultor (Fig. 3), posiblemente porque se logró refinar el sistema y porque al utilizar parcelas más grandes hubo una mejor expresión del control logrado con los diferentes componentes de la estrategia MIP.

Niveles de ataque por la mosca blanca de los invernaderos y el minador del follaje, en habichuela, obtenidos con dos sistemas de manejo de plagas (MIP vs. Agricultor) en la Provincia de Sumapaz. 1989-1990.
El número promedio de aplicaciones de insecticidas con el sistema MIP fue de 4,2 (incluyendo el granular a la siembra), una reducción del 61,8%, con respecto al promedio tradicional de 11 aspersiones (Tabla 3). Con base en resultados anteriores (Cardona et al. 1991) que indicaron que el control de enfermedades podía hacerse cada 10 días en vez de cada siete como se acostumbra, se logró también reducir el uso de fungicidas. Los agricultores participantes hicieron un promedio de siete aplicaciones de insecticidas y siete de fungicidas, o sea 36% menos que los agricultores tradicionales. Si se tiene en cuenta que en "investigación participativa" los agricultores toman sus propias decisiones, esta disminución en el uso de insumos sugiere un grado interesante de adopción inicial de la tecnología propuesta. Tal como se muestra en la Tabla 3, los rendimientos y la calidad no difirieron estadísticamente y hubo una ligera ventaja económica del sistema MIP, lo cual comprobó la factibilidad técnica del sistema.
Rendimiento y calidad de habichuela obtenidos con tres sistemas de manejo de plagas. Promedios de tres ensayos en la zona de Fusagasugá, en la cual la mosca blanca es la plaga clave.
G = granular al suelo a la siembra; F = foliar
Con respecto al manejo tradicional del agricultor
3 En una escala de 1 a 5 (1 = muy mala; 5 = excelente)
4 Los valores seguidos por la misma letra no son significativamente diferentes al nivel del 5% (Duncan)
Rendimiento y calidad de habichuela obtenidos con tres sistemas de manejo de plagas en la zona de San Bernardo, en la cual el minador es la plaga clave.
G= granular al suelo a la siembra; F= Foliar
Con respecto al manejo tradicional del agricultor
En una escala de 1 a 5 (1= muy mala; 5= excelente)
Los valores seguidos por la misma letra no son significativamente diferentes al nivel del 5% (Duncan)
Rendimiento y calidad de habichuela obtenidos con dos sistemas de manejo de plagas y enfermedades evaluados por el método de investigación participativa con agricultores de la zona de Fusagasugá. Promedios de cuatro ensayos.
1 Con respecto al promedio de la zona (11 aplicaciones)
En una escala de 1 a 5 (1=muy mala; 5=excelente)
Los valores seguidos por la misma letra no son significativamente diferentes al nivel del 5% (Duncan).
La investigación participativa con agricultores, en la Provincia de Sumapaz, continúa. Existe ya un grado de adopción inicial pero es obvio que falta un trabajo intenso de divulgación y extensión de resultados. Los sondeos preliminares de adopción sugieren que los agricultores están dispuestos a utilizar la mayoría de los componentes de manejo propuestos, pero no todos. Por ejemplo, expresan serias dudas sobre la utilización de las trampas a pesar de que los recuentos indican que la captura es de 46.000 a 92.000 adultos de mosca blanca por trampa en un período de 10 días, o sea que podrían servir como un importante factor de mortalidad, sin embargo, los agricultores aducen razones económicas y de mano de obra para su mantenimiento, argumentos que tendrán que ser tenidos en cuenta en el necesario proceso de ajuste de la tecnología que ha de seguir a la investigación aquí reportada.
