Abstract
Introduccion
El gusano cachón de la yuca,
El gusano cachón puede defoliar la planta de yuca en cual quier estado de desarrollo. Sin embargo, su impacto econó mico no es conocido debido a la falta de datos cuantitati vos sobre el efecto de la defoliación en la producción de raíces de yuca (CIAT, 1974).
Con base en los antecedentes de esta plaga, se plantearon como objetivos de este trabajo: determinar el efecto en la producción de ratees de yuca de una y dos defoliaciones ar tificiales (daño simulado), en determinadas etapas de desa rrollo de la planta, lo mismo que los niveles de población que pueden ocasionar este daño tanto en suelos de buena fertilidad como en suelos pobres. Evaluar también las pér didas de material de siembra y porcentaje de almidón en las ra ices.
Revision de Literatura
El gusano cachón de la yuca, ha sido considerado como una de las olagas más importantes de este cultivo por la capaci dad que tiene para defoliar rápidamente grandes plantacio nes causando alarma entre los cultivadores (Bellotti y Arias, 1978). El insecto abunda en las regiones tropicales y sub tropicales, continentales e insulares de América, es decir, desde Brasil hasta Canadá y California, incluyendo Las An tillas, Cuba, Puerto Rico, San Cristóbal y Barbados (Galle go, 1950). No ha sido encontrado ni en Asia, ni en Africa (Bellotti y Arias, 1978). Se ha reportado como
Reducciones en la producción de ratees han sido estimadas entre 10-50%, dependiendo de la edad de la planta y la in tensidad del ataque (Otoya, 1946). Igualmente, se ha suge rido una disminución en el contenido de almidón (Fonseca, 1945). Defoliaciones artificiales del 100% a los 7 y 9 me ses de desarrollo de las plantas disminuyen ligeramente el contenido de almidón pero esta disminución fue estadís ticamente significativa en el rendimiento de ratees (CIAT, 1981).
En Colombia, se han determinado pérdidas hasta del 20% con un sólo ataque del gusano cachón. Indudablemente ataques repetidos podrían causar mayores reducciones en el rendimiento de raíces (Bellotti y Arias, 1978).
Poblaciones de más de 90 larvas por planta han sido obser vadas en Colombia (CIAT, 1977). Cuando las poblaciones alcanzan esta magnitud el 100% del follaje es consum ido y las larvas pueden alimentarse de partes del tallo y las yemas, pudiendo llegar a matar plantas jóvenes (Bellotti y Arias, 1978).
En Mayo de 1980, en la Granja del CIAT-Santander de Qui lichao, se llegaron a encontrar en una evaluación de parce las un máximo de 600 huevos por planta y 240 larvas de primer instar en fechas diferentes (Bellotti et al, 1983).
En general, la información que se consigue en la literatura a cerca de
Materiales y Métodos
El daño natural del gusano cachón de la yuca fue simulado por medio de la poda del 100% del follaje, dejando única mente los pecíolos, mediante el uso de tijeras corrientes y/o jardineras. Con el fin de generalizar los resultados se utilizan tres (3) clones de yuca con diferentes tipos de hoja: M Mex 59 de hoja ancha, CM 305-41 de hoja mediana y HMC 2 de hoja angosta. Se hicieron cuatro siembras en un periodo de 2 años en dos localidades diferentes; la primera en la granja de CIAT-Palmira (Valle) localizada a 965 msnm, con una temperatura promedio de 23,9°C, HR, 74%, precipitación anual 946 mm y una evaporación potencial de 1846,4 mm y cuyos suelos son considerados de buena fertilidad. La se gunda local idad fue la granja del CI AT-Santander de Quil i chao (Cauca) localizada a 990 msmm, con una temperatura promedio de 23,8°C, H R. 74%, precipitación anual de 1773,9 mm mayor que la evaporación potencial que es de 1595,4 mm y cuyos suelos se consideran como pobres, de baja fertilidad.
Para las cuatro siembras del estudio se usó el diseño de par celas divididas con tres repeticiones por tratamiento.
Los tratamientos para dos ensayos en cada localidad fue ron:
A. Un sólo daño en determinado estado de desarrollo de las plantas.
Poda del 100% de las hojas el primer mes de edad.
Poda del 100% de las hojas el segundo mes de edad.
Poda del 100% de las hojas el tercer mes de edad.
Poda del 100% de las hojas el cuarto mes de edad.
Poda del 100% de las hojas el quinto mes de edad.
Poda del 100% de las hojas el séptimo mes de edad.
Poda del 100% de las hojas el noveno mes de edad.
Testigo sin daño.
B. Dos daños continuos en determinado estado de desarro llo.
Poda del 100% de las hojas el 1o. y 2do. mes de edad.
Poda del 100% de las hojas el 2o. y 3er. mes de edad.
Poda del 100% de las hojas el 3o. y 4o. mes de edad.
Poda del 100% de las hojas el 4o. y 5o. mes de edad.
Poda del 100% de las hojas el 7o. y 8o. mes de edad.
Poda del 100% de las hojas el 8o. y 9o. mes de edad.
Testigo sin daño.
En la localidad de CIAT-Santander de Quilichao sólo se hizo hasta el tratamiento 4 en las 2 podas continuas.
Las parcelas fueron de 36 plantas y los rendimientos se es timaron por el peso de las 16 plantas centrales de cada par cela. Además del rendimiento se tomaron muestras de raí ces con el fin de determinar porcentaje de almidón por tra tamiento por el método de la gravedad específica (Gómez, 1981).
Mensualmente, durante el desarrollo de la investigación, se tomaron datos de: altura de las plantas, número de hojas y terminales, para lo cual se usaron contadores manuales y una regla de madera de 2,5 mts. de longitud. En la época de las podas, en las parcelas correspondientes se tomaron las hojas de 3 o 5 plantas en cada repetición y se llevaron en bolsas grandes de papel al laboratorio con el fin de medir su área foliar y obtener así el área foliar promedio por plan ta y por edad. Esta área foliar fue medida por una máquina denominada "Automatic Area Meter" marca Hayashi Den koh Modelo AAC-40 Serie 4032.
Conocida el área foliar promedia por edad de cada clon de yuca y el consumo del gusano cachón que es aproximada mente de 1,100 cm2 (CIAT, 1974) se pudo establecer el número de larvas que pueden defoliar las plantas en cada período en las cuales se hicieron las podas.
Resultados y Discusión
En las Tablas 1 a 4 se pueden apreciar los resultados del efecto de la defoliación en la producción de raíces de acuer do a la época y número de defoliaciones causadas a las plan tas en las 2 localidades, lo mismo que el área foliar y núme ro de larvas que pueden ocasionar ese daño.
En la Tabla 1 cuando se hizo un sólo daño en suelo fértil (CIAT-Palmira) se aprecia que la reducción en la producción de raíces, fluctuó entre 0 y 25,5% siendo los períodos de mayor reducción cuando el daño se efectuó en el 1º, 5º y 7º mes con 23,2, 25,5 y 23,2% respectivamente. En este mismo suelo, Tabla 2 cuando se hicieron dos daños conti nuos la reducción en el rendimiento tuvo una variación entre 18 y 47,2% encontrándose las mayores pérdidas cuando el daño se hizo al mes y dos (2) meses de edad de la planta (dos daños en un mes) con 42,4% de reducción, 2º. y 3er. mes (36,6%) y 4º. y 5º. mes (47, 20%).
En la Tabla 3, cuando se realizó un sólo daño en suelo de baja fertilidad (Santander de Quilichao), la reducción en el rendimiento fluctuó entre 14 y 46% (fluctuación mucho mayor que en suelo fértil) siendo los períodos de mayor re ducción los correspondientes a los meses 1º, 2º, 3º y 4º con 34,2, 39,7, 46,3 y 42,8%, respectivamente. Cuando se hi cieron dos daños continuos (Tabla 4) en esta clase de suelos (sólo se hizo hasta el 5o. mes) la reducción fluctuó entre 28,8 y 64,1%, observándose que como en el suelo ante rior la reducción es bastante amplia, lo que indica que en un mismo suelo a medida que ocurran daños continuos la producción se disminuye cada vez en forma más drástica.
100% hojas cortadas
CM305-41 (Hoja Mediana) M Mex 59 (Hoja ancha)
HMC 2 (hoja angosta)
Consumo de una larva 1100 cm2
El rendimiento promedio total con un sólo daño en suelo fértil fue de 35 t/ha y en suelo pobre 18,5 t/ha con una di ferencia de 47%; con dos daños en suelo fértil el promedio fue de 29 t/ha y en suelo pobre 17 t/ha con 41% de dife rencia. En localidades de suelos pobres los ataques de
En cuanto al número de larvas que pueden defoliar una planta de yuca los resultados obtenidos, muestran que cuando se hizo un sólo daño, estas varían de acuerdo tanto con la edad de la planta como con los suelos evaluados y las condiciones ambientales de la localidad. En las Tablas 1 y 3 se puede ver que en suelos pobres el área foliar es menor que en suelos fértiles por lo que se necesita un menor nú mero de larvas para causar defoliación. En suelos fértiles el número de larvas para defoliar la planta fluctuó entre 4,4 larvas en plantas jóvenes (1 mes) hasta 26 en plantas adultas (7 meses), mientras que en suelos pobres, como Santander de Quilichao, fluctuó entre 4,5 larvas en plantas jóvenes (1 mes) y 13 larvas en el tercer mes de edad. En el ecosistema Santander de Quilichao, además de los factores edáficos, existen otros factores bióticos (enfermedades) que inestabi lizan la producción de área fotosintética activa en la planta haciéndola más susceptible a los daños de
DAÑO SIMULADO* DE
Cuando se hicieron dos daños continuos (en 30 días), des pués de la primera defoliación el área foliar recuperada fue menor para las dos localidades. En las Tablas 2 y 4 se puede apreciar que después de la primera defoliación, las plantas en suelos pobres tuvieron al recuperarse un área foliar 56,40% menor, necesitándose menor número de larvas para causar defoliación, mientras que en suelos fértiles el área foliar recuperada fue sólo 35% menor teniendo como con secuencia mayor capacidad para soportar más larvas en la planta.
DAÑO SIMULADO* DE
DAÑO SIMULADO* DE
En las Figuras 1 y 2 se muestra el comportamiento de las variables de respuesta correspondientes a la altura, número de hojas, número de terminales y porcentaje de almidón (promedio de los 3 clones evaluados) de acuerdo a los tra tamientos comparados con los testigos al momento de la cosecha.
De estas variables la altura de plantas y el porcentaje de almi dón son los más importantes debido a que de la primera depende la cantidad de material de siembra disponible para las futuras siembras y, la segunda influye en alto grado en la calidad de la raíz cuando es para consumo humano y en el rendimiento en la producción de almidón cuando es utiliza da en la agro-industria.
En la Figura 1 (a, b) se observa en términos generales que las diferencias de altura con un sólo daño son bajas con re lación a los testigos tanto en suelo fértil como en suelo po bre, siendo las mayores diferencias cuando se hizo este daño el primer mes de edad de las plantas, 16% en suelo fértil y 25% en suelo pobre. Situación similar ocurrió cuando se hicieron 2 daños continuos, Figura 2 (a, b). La mayor dife rencia con el testigo fue del 8% (daño en el 8o. y 9o. mes) en suelo fértil mientras que en suelo pobre fue del 40% (daño en el 2o. y 3o. mes). En la Figura 3 se observa la ten dencia de las alturas de acuerdo al tipo y época del daño. En algunas épocas (las más tardías) algunos tratamientos tu vieron mayor altura que los testigos (sin daño) lo cual se manifiesta en la producción de material de siembra. En la figura 4 se observa que mientras más temprano es el daño, mayor es la pérdida de estacas (promedio de los 3 clones). Las pérdidas son menores cuando ocurre un sólo daño. En las Figuras 1 y 2 (g, h) se observan los porcentajes de al midón y las variaciones de acuerdo al tratamiento y la loca lidad, no presentándose diferencias significativas entre tra tamiento (Prueba de Duncan) con un sólo daño en el ecosis tema CIAT, mientras que en el ecosistema Quilichao los porcentajes menores de almidón se presentaron en los tra tamientos en los cuales los daños fueron más tardíos. Cuan do se hicieron dos daños continuos la situación fue similar pero los porcentajes de almidón fueron menores que cuan do se hizo un sólo daño en las dos localidades.

Daño simulado de

Daño simulado de

Altura de plantas. Promedio de 3 clones de yuca con uno o dos daños de

Daño simulado de
El porcentaje de almidón promedio de los tratamientos con un daño en suelo fértil fue 31,1%, en suelo pobre 27,3%. Con dos daños en suelo fértil fue 27,2% y en suelo pobre 27,3%.
El número de hojas y terminales de las plantas, Figuras 1 y 2 (c, d y e, f) como en las variables anteriores se observa la influencia tanto de los tratamientos como del ecosistema encontrándose más favorecidas las plantas desarrolladas en ecosistemas de suelos fértiles.
Conclusiones
La reducción en rendimiento de raíces y en material de siembra fue mayor con dos daños consecutivos observán dose mayores pérdidas entre el tercero y quinto mes del cultivo.
En suelos pobres la reducción en el rendimiento de raí ces fue mayor tanto con un sólo daño como con dos daños.
Cuando se hicieron dos daños (en suelo pobre) entre la primera y segunda defoliación consecutiva, las plantas desarrollaron un área foliar 56,4% menor que las no defoliadas. En suelo fértil la disminución fue del 35%.
Por disminuirse drásticamente el área foliar entre dos daños consecutivos, para la segunda defoliación se nece sitará una menor densidad de larvas de
Daños tardíos del sexto mes en adelante no tienen efec tos severos en la producción de material de siembra.
En suelo fértil con un sólo daño no hubo diferencia sig nificativa en el porcentaje de almidón entre tratamien tos. En suelo pobre las disminuciones se presentaron cuando los daños fueron tardíos.
Cuando ocurren dos daños continuos los porcentajes de almidón son menores que cuando ocurre un sólo daño tanto en suelos fértiles como en pobres.
En ecosistemas diferentes, las presiones bióticas pueden influir para que la planta de yuca sea más o menos sus ceptible a los ataques de
