Abstract
El empleo de la evidencia en la práctica de la promoción de la salud suscita mucha polémica. El presente artículo pretende afinar nuestra comprensión de esta cuestión a partir del estudio y análisis de 26 casos prácticos que integran este número especial. Los casos ponen de manifiesto que los profesionales de la promoción de la salud utilizan una amplia gama de evidencia derivada de la investigación en las intervenciones destinadas a personas de alto riesgo, a poblaciones enteras y a grupos vulnerables, y que lo hacen de conformidad con las cinco estrategias para la acción que establece la Carta de Ottawa para la Promoción de la Salud. En casi todos los casos, los profesionales tuvieron que actuar de mediadores y adaptar los datos de la investigación al caso concreto. Ocho factores clave ayudaron a los profesionales a integrar la evidencia en la práctica : pertinencia local y cultural de la evidencia, capacitación comunitaria, diálogo permanente desde el principio con todas las personas interesadas y afectadas por la intervención, partenariados bien establecidos que cuenten con apoyo académico, comunicación adecuada que responda a las necesidades de las organizaciones y de los decisores políticos en el tiempo oportuno, reconocimiento y toma de conciencia de la brecha existente entre la evidencia y la práctica, actividades de divulgación de nuestros postulados e incidencia pública, y recursos suficientes previamente reservados para cada programa. Estos casos prácticos aportan pruebas de que existe una promoción de la salud basada en la evidencia, de que la base de esta evidencia es amplia y de que los profesionales utilizan diversas estrategias para adaptarla a cada caso concreto. (Global Health Promotion, 2011; 18(1): pp. 157—168)
Get full access to this article
View all access options for this article.
