Introducción
El psílido asiático de los cítricos, Diaphorina citri (Kuwaya- ma, 1908) (Hemiptera: Liviidae), es el principal vector de la bacteria Candidatus Liberibacter spp., patógeno asociado a la enfermedad de los cítricos conocida como Huanglongbing (HLB) (Xu et al. 1990; Huang et al. 1990; Bové 2006; Batool et al. 2007). A nivel mundial, esta enfermedad es considerada como la más devastadora de este cultivo (De Graca 1991; Bové 2006; Gottwald 2010). Ca. L. asiaticus es el patógeno predominante en el continente americano (Bassanezi et al. 2011); su presencia en la citricultura mexicana fue confirma- da en julio de 2009 (SENASICA 2012), cinco años después de haberse detectado se encuentra distribuido en más de la mitad de las zonas citrícolas del país (SENASICA 2014). En México, D. citri es el único vector reconocido de esta bacte- ria (SENASICA 2012) y su manejo se realiza mediante un esquema regional que integra tanto el control químico, cul- tural y biológico (Flores et al. 2010). Este último se realiza por medio de la liberación masiva del parasitoide Tamarixia radiata (Waterston) (1922) (Hymenoptera: Eulophidae) (Viz- carra-Valdez et al. 2013) en áreas urbanas, huertos orgánicos, y en lugares de difícil acceso para realizar aplicación de in- secticidas (Sánchez et al. 2011). López-Arroyo et al. (2008) y Cortez-Mondaca et al. (2011) han señalado la presencia de numerosos depredadores que atacan a D. citri en plantacio- nes de cítricos, entre los que sobresalen algunas especies de Chrysoperla y Ceraeochrysa (Neuroptera: Chrysopidae).
Las larvas de crisópidos son utilizadas en el control bio- lógico de diversas plagas en campos e invernaderos de dife- rentes regiones del mundo (Tauber et al. 2000; New 2001; Huang y Enkergaardn 2010). Especies como C. rufilabris y Ce. valida presentan tolerancia a insecticidas (Hurej y Dut- cher 1994; Michaud 2004; Gonzáles 2014), así mismo se ha registrado una alta capacidad de depredación sobre D. citri en laboratorio y campo (Cortez-Mondaca et al. 2011; Pacheco- Rueda et al. 2012), lo cual es una característica de interés como potencial agentes de control biológico contra el psílido asiático de los cítricos. Para proporcionar mayor sustento ex- perimental en el presente estudio se exploró la preferencia de presa en las especies Chrysoperla comanche (Banks, 1938), Chrysoperla externa (Hangen, 1861). C. rufilabris (Bur- meister, 1839), Ceraeochrysa cincta (Schneider, 1851), Ce. claveri (Navas, 1911) y Ce. valida (Banks, 1895) sobre los distintos instares ninfales de D. citri.
Materiales y métodos
Los experimentos se realizaron de mayo de 2012 a mayo de 2013 en el Departamento de Entomófagos del Centro Nacio- nal de Referencia de Control Biológico (CNRCB), SENASI- CA, SAGARPA, ubicado en Tecomán, Colima, México. Las crías de los depredadores y las unidades experimentales se mantuvieron en condiciones controladas (25 ± 2 °C con 60- 70% de HR y un fotoperiodo de 16:8 h (L:O)).
Obtención del depredador y la presa.
Las evaluaciones de crisópidos incluyeron las seis especies encontradas con mayor frecuencia en cítricos de México: Chrysoperla ex- terna, C. rufilabris, C. comanche, Ceraeochrysa cincta, Ce. claveri y Ce. valida. La cría de las primeras cuatro especies se inició con especímenes provenientes de colonias estable- cidas en el Instituto Nacional de Investigaciones Forestales, Agrícolas y Pecuarias (INIFAP) Campo Experimental, Ge- neral Terán, Nuevo León; mientras que el material parental de Ce. valida se proporcionó por el laboratorio de entomó- fagos del Centro Nacional de Referencia de Control Bioló- gico (CNRCB), de un pie de cría establecido desde 2011; finalmente la cría de Ce. claveri se inició en abril del 2013 con individuos colectado en huertos de limón mexicano, en Tecomán, Colima.
Los adultos de crisopas se criaron en cilindros de PVC (25 cm de alto y 12 cm de diámetro), siguiendo la metodo- logía de Alexander et al. (2001), con una dieta artificial ba- sada en la fórmula de Hassan y Hagen (1978) y una fuente de agua provista por una esponja húmeda. Para facilitar la cría y evitar canibalismo entre larvas, los huevos deposita- dos en los cilindros se colocaron individualmente en celdas plásticas (1 cm³ por celda) en rejillas de 100 celdas c/u, estas se cubrieron y pegaron con tela organdi. La dieta larval con- sistió exclusivamente de huevo refrigerados de Sitotroga cerealella (Oliver, 1789) (Lepidoptera: Gelechiidae) pro- porcionados cada tercer día sobre la tela que cubría la reji- lla. Las ninfas de D. citri utilizadas en los experimentos, se obtuvieron de una cría establecida desde 2009 en condicio- nes de invernadero dentro de las instalaciones del CNRCB sobre plantas de Murraya paniculata (L.) Jack. (Sapindales: Rutaceae) sin aplicaciones de insecticidas. El proceso de producción de la plaga se describe en Sánchez-González y Arredondo-Bernal (2011).
Condiciones generales de los experimentos.
La unidad experimental (= arena) consistió en una caja Petri de plásti- co de 4 cm de diámetro con tres perforaciones laterales de 0,5 cm, cubiertas con tela organdí para permitir la ventila- ción. En el interior de la caja Petri se colocó un disco de papel filtro humedecido, sobre el cual se dispuso un disco de 4 cm de diámetro de hoja de limón persa, Citrus auran- tifolia (Christm) (Sapindales: Rutaceae). Dicho material foliar provino de árboles de cítricos libres de aplicación de insecticidas. Dentro de esta arena se colocaron ninfas de D. citri, cuya cantidad dependió del tratamiento a evaluar. La arena se complementó con una larva de crisopa de 24 a 48 h de edad (el instar dependió del tratamiento a evaluar) y con ayuno por 6 h antes de iniciar el experimento; se esta- bleció este tiempo de ayuno considerando los resultados de pruebas preliminares, que mostraban que era suficiente para que las especies evaluadas nuevamente mostraran apetencia por las presas ofrecidas. La presa se proporcionó solo una vez, por lo que no existió reemplazo de alimento. Los ex- perimentos se realizaron en dos bloques, en el primero se trabajaron las especies de Chrysoperla y en el segundo las de Ceraeochrysa. Debido a esto, las comparaciones estadís- ticas se realizaron sólo entre especies del mismo género. El criterio de consumo para todos los experimentos consistió en que los organismos presa (ninfas de D. citri) presentaran signos evidentes de depredación (cuerpo de la ninfa colap- sado y generalmente en forma de "V").
Experimento de no opción.
El diseño experimental fue com- pletamente al azar, se incluyó nueve tratamientos (ver Tabla 1 para Chrysoperla y Tabla 3 para Ceraeochrysa) con 10 re- peticiones. Cada tratamiento consistió de las combinaciones de una larva del depredador y un tamaño de presa, dichos tamaños se establecieron con base al estado de desarrollo del insecto: a) ninfas pequeñas (instares I y II), b) ninfas media- nas (instares III y IV) y c) ninfas grandes (instar V). Adicio- nalmente, se estableció un testigo de cada tamaño de presa excluyendo al depredador para descartar mortalidad debido a manipulación. En cada unidad experimental, se colocaron 90 ninfas de D. citri con un pincel de cerdas finas sobre la super- ficie del disco de hojas de cítrico. Se consideraron 15 minutos para su establecimiento sobre la superficie del disco: poste- riormente, se introdujo la larva de crisopa en cada caja Petri. Los organismos se mantuvieron en condiciones controladas. luego se retiraron los crisópidos para poder contabilizar las presas depredadas.
Experimento de opción.
Se utilizó un diseño completamen- te al azar con nueve tratamientos que resultaron de las com- binaciones de los tres instares larvales con las tres especies de crisopas por género. La preferencia de presa (indice de Manly's) de cada instar larval de crisopa se evaluó con todos los instares ninfales de D. citri ofrecidos simultáneamente en la misma arena. Para ello, en cada unidad experimental se colocaron 18 individuos de cada instar ninfal (90 individuos totales), posteriormente se permitió por 15 min que las ninfas se establecieran sobre la superficie del disco de cítrico. En seguida se introdujo una larva del depredador de primer, se- gundo o tercer instar; adicionalmente, se estableció un grupo testigo que consistió en 18 ninfas de cada instar de D. citri sin el depredador. Tanto el tratamiento como su testigo contaron con 10 repeticiones. Los organismos se introdujeron en una cámara bioclimática, después se retiraron las crisopas para poder contabilizar las presas depredadas.
Análisis estadístico.
En el experimento de no opción, el aná- lisis de datos de consumo se realizó mediante el programa estadístico SAS versión 9,0 (SAS Institute 2004). Los re- siduales del modelo estimado se utilizaron para comprobar los supuestos de normalidad, posteriormente se realizó una transformación arcoseno de los porcentajes de consumo para cumplir con los supuestos del modelo. El consumo total de presas por cada instar larval se analizó mediante un ANOVA; seguida de una prueba de comparación de medias de Tukey (α = 0,05).
El análisis estadístico del experimento de opción, se rea- lizó mediante el programa estadístico SAS versión 9,0 (SAS Institute 2004). La preferencia de presa se analizó a través del cálculo del índice de preferencia de Manly (ß), con la ecuación propuesta por Huang y Enkegaard (2010):
Donde,
β1: preferencia de presa de tipo 1, ei: al ei número de presas restantes de Tipo I al Tipo 5 del tratamiento. Ai a Ai número de presas ofrecidas de Tipo I al Tipo 5, el cual correspondía a los cinco instares ninfales de D. citri.
Se realizó una prueba individual no paramétrica de signo, para cada índice, donde la prueba de hipótesis fue; Ho: ß < 0,20, indica que no hay preferencia de presa entre los instares ninfales de D. citri y Ha: ß ≥ 0.20, este indica que existe pre- ferencia (α = 0,05).
Resultados
Preferencia de presa en Chrysoperla.
Los tres instares lar- vales de las especies de Chrysoperla evaluadas se alimenta- ron de todos los tamaños de ninfas de D. citri ofrecidos (P < 0,001). Los resultados de la prueba de no opción mostraron que en la mayoría de las combinaciones existió diferencias significativas, en el número de presas consumidas, donde C. externa, con frecuencia, presentó valores superiores a las otras dos especies. El tercer instar larval, en todas las es- pecies depredadoras, fue la más voraz en consumir ninfas de tamaño mediano y grande de D. citri. La cantidad de presas pequeñas consumidas en casi todas las especies de Chrysoperla fue mayor conforme se incrementó el estado de desarrollo de la larva; excepto en C. externa donde no se detectó diferencias significativas en el consumo por ta- maños de larvas (Tabla 1). Las larvas de primer instar de- predaron menos de 71% de las 90 presas ofrecidas en 6 h, mientras que las del tercer instar consumieron más de 86% de las presas ofrecidas.
El consumo de presas medianas presentó diferencias. registrándose que el tercer instar larval de las especies de Chrysoperla, depredaron la mayor cantidad de presas (2 a 75 ninfas), lo cual no difirió entre las tres especies (P = 0,01).
En presencia de ninfas grandes, la diferencia en consumo fue notoria entre los diferentes instares larvales; las larvas del tercer instar consumieron más de 80% de las presas ofreci- das, lo que contrasta con el consumo de las larvas del primer instar que fuera el 42% del total de estas presas ofrecidas.
Índice de preferencia de presa en Chrysoperla. Las lan as de las especies de Chrysoperla estudiadas presentaron diferencias significativas en la preferencia de presa (P < 0.0001 con base en el índice de Manly (ß). Las larvales de las tres especies prefirieron alimentarse de ninfas I y II de D. citri. El índice de preferencia presentó un valor más equilibrado en el tercer instar larval que osciló entre 0,13 a 0,30; mientras que en el primer instar larval varió entre 0,02 a 0,42, y el segundo instar larval fue de 0,03 a 0,38 (Tabla 2). Las larvales de C. rufilabris prefirieron alimentarse de ninfas pequeñas, mien- tras que en C. externa, se registró una preferencia general por ninfas I y II, la larva del segundo instar también mostró una preferencia hacia ninfa III.
Preferencia de presa en Ceraeochrysa.
Los instares larvales de las especies de Ceraeochrysa presentaron diferencias en el consumo de ninfas de D. citri solo de las medianas y grandes (Pa < 0,001) (Tabla 3). También se observó que el instar larval dos, en las tres especies, consumió por igual las ninfas de todos los tamaños. En Ce. cincta y Ce. claveri el tercer instar larval fue el más voraz en las pruebas de no opción al ofrecer- les ninfas pequeñas (consumo > 82%) y grandes (72%). Las larvas del primero y tercer instar de Ce. valida consumieron prácticamente el mismo número de ninfas pequeñas (>87%), medianas (> 65%) y grandes (> 43%). Al comparar el con- sumo de presas de tamaño similares dentro del mismo instar larval del depredador, se destaca que Ce. valida fue la especie que presentó los consumos más bajos de presas; incluso en presencia de presas grandes la larva tres de Ce. valida depre- dó 50% menos que las otras especies.
Índice de preferencia de presa en Ceraeochrysa.
En las pruebas de opción de presa, el consumo de ninfas de D. citri por instar fue diferente entre las especies de Ceraeochrysa (P < 0,001). Los diferentes instares larvales de las tres es- pecies del depredador presentaron una tendencia a depredar las ninfas I y II. El tercer instar larval de todas las especies registró variaciones en el consumo de presas; por ejemplo, en Ce. cincta presentó un índice de 0,21 en ninfas I y V, y la menor preferencia se registró en ninfa II (0,17). En Ce. va- lida se determinó un índice de preferencia de 0,11 sobre la presa menos preferida (ninfa IV) y 0,34 en la más preferida (ninfa I); en cambio, Ce. claveri fue de 0,15 sobre la presa menos preferida (ninfas III y IV) y 0,34 en la más preferida (ninfa I). Por otro lado, las variaciones de los índices de pre- ferencia fueron más marcadas en las larvas del primer instar de las tres especies, en donde Ce. valida registró un índice de preferencia de 0,03, en comparación con el valor triplica- do de Ce. claveri (0,09), ambas en ninfas V (Tabla 4).
Discusión
Las especies de Chrysoperla y Ceraeochrysa fueron capaces de alimentarse de todos los tamaños de ninfas de D. citri ofre- cidas; sin embargo, ambos géneros presentaron diferencia significativa entre los niveles en depredación de los instares ninfales de D. citri, aunque mostraron una respuesta similar respecto a su preferencia hacia presas pequeñas del psílido (ninfas I y II). El consumo de presas pequeñas aumentó gra- dualmente conforme incrementó el tamaño del depredador, registrando que el tercer instar larval consumió más de 70 ninfas en las 6 h que duró el experimento, lo cual entra en los rangos indicados para otros crisópidos, donde también se menciona que este instar se alimenta vorazmente (Principi y Canard 1984; Chen y Lin 2001). C. externa fue la especie más voraz en sus tres estados larvales; la preferencia por nin- fas pequeñas de D. citri, podría explicarse por la facilidad de manipulación, lo que reduce el tiempo de consumo (Cortez et al. 2011; Milonas et al. 2011), y se relaciona con el nivel de saciedad del depredador (Albuquerque et al. 2012). Los re- sultados del presente estudio son similares a los encontrados en C. externa con ninfas de Cinara pinivora (Wilson, 1919) y Cinara atlantica (Wilson, 1919) (Hemiptera: Aphididae) (Cardoso y Lazzari 2003). Otras especies como Chrysoperla carnea son consideradas muy voraces al consumir el primer instar ninfal de Phenacoccus solenopsis Tinsley, 1898 (He- miptera: Pseudococcidae) (Khan et al. 2012).
Por otro lado, las ninfas grandes (IV y V) de D. citri resultaron menos preferidas por las larvas del primero y se- gundo instar de cualquiera de las especies de crisópidos. En cambio, el tercer instar presentó una distribución más uniforme en la selección de presas al ofrecerles todos los estados de desarrollo de D. citri; los resultados del presente estudio señalaron que Ce. cincta, Ce. claveri y C. coman- che mostraron una tendencia en depredar ninfas grandes. Tal vez estas especies prefieren estos tamaños de ninfas de D. citri porque podrían saciarse más rápidamente con un menor número de especímenes (Albuquerque et al. 2012) y evitar así exponerse a enemigos naturales al reducir su tiem- po de búsqueda, manipuleo y consumo de presas. De este grupo de especies, quizás las larvas de Ceraeochrysa prefi- rieron ninfas grandes porque podrían utilizar sus restos para completar los paquetes de basura que integran el escudo o protección que las caracteriza (Tauber et al. 2014). Otras explicaciones sobre la selección de tamaño de presa se re- lacionan con su morfología (Dixon 2000) y la capacidad de depredación para reconocer a la presa (Reddy 2002), la cual puede estar medida por los volátiles de la presa, la planta o ambas (Dixon 2000; Reddy 2002; Mendel et al. 2004). De acuerdo con Sherestha y Enkeggrd (2013) la preferencia de presa puede atribuirse, en primer lugar, a que el depreda- dor aminore su hambre, alimentándose de manera indistinta para satisfacer esta necesidad inmediata, y posteriormente realizará una selección por tamaños de la presa hasta alcan- zar un cierto nivel de saciedad. La aceptación de una presa no implica necesariamente que ésta es la más adecuada para el depredador, y pueda afectar en su desarrollo biológico (Lucas 1997).
En este estudio se observó que la larva del tercer instar de Ce. valida consumió menor cantidad de ninfas grandes, incluso casi 50% menos que en las otras especies alimenta- das con la misma dieta; sin embargo, trabajos en respuesta funcional (Pacheco-Rueda et al. 2013, datos no publicados) sugieren que el tercer instar larval de esta especie es tan voraz al depredar ninfas de D. citri como las demás especies de Ce- raeochrysa estudiadas, por lo que la diferencia pudo deberse a otros factores no medidos en este estudio.
Considerando que las especies evaluadas se alimentaron de todos los instares ninfales de D. citri da una clara idea de su potencial para incluirlas en un programa de control biológico de D. citri. Las especies C. externa, Ce. claveri y Ce. cincta demostraron mayor voracidad en todos sus instares larvales, aunado a esto se sabe que su distribución y diversidad de há- bitat en México es superior que otros crisópidos (Valencia et al. 2006; Ramírez 2007); aunque debe considerarse que otras especies como C. rufilabris pudieran ser útiles en condiciones particularmente de alta húmedad, o en el caso de C. coman- che utilizadas en ambientes secos (Rice et al. 2001). Por el contrario, Ce. valida, aunque se reporta con frecuencia en los cítricos, en el presente estudio, mostró un tiempo de manipuleo superior al resto de las especies estudiadas.
La presencia de D. citri y su función como vector de uno de los patógenos más nocivos en la citricultura de Las Amé- ricas, demanda contar con alternativas al uso intensivo de insecticidas utilizadas para su control (Dahiya et al. 1994). El uso de crisópidos en un programa de control biológico de este insecto podría considerarse para complementar la acción de T. radiata, ectoparasitoide específico de ninfas, utilizado en programas de control biológico de D. citri en México, ya que esta avispa sólo parasita a los tres últimos instares ninfa- les de D. citri (Sánchez et al. 2011); en cambio, el presente estudio mostró que las larvas de crisopas son por lo general más voraces sobre los primeros instares del mismo insecto, por lo que es posible un efecto sinérgico o al menos una co- existencia entre estos dos grupos de enemigos naturales de D. citri en el agroecosistemas de cítricos. Para sustentar esto, es necesario evaluar estas especies bajo diferentes condiciones agroecológicas así como la interacción de algunas de las es- pecies de crisópidos con otros organismos como parasitoides y hormigas en programas de liberaciones intercaladas según la disponibilidad del estado ninfal de D. citri susceptible o efectuar en laboratorio y/o invernadero estudios de interfe- rencia entre ambos tipos de enemigos.
Conclusiones
Las especies de Chrysopidae evaluadas presentaron capaci- dad para alimentarse de todos los instares ninfales de D. citri, y se observó que ambos géneros prefieren depredar presas pe- queñas (ninfas I y II). Se encontró que Ce. cincta, Ce. claveri y C. comanche mostraron una tendencia en depredar ninfas grandes y junto con C. externa podrían ser candidatos para ser utilizados en programas de control biológico contra esta plaga.