Abstract
Dentro del debate sobre las diferencias de género en la escolarización, se subraya aquí la distinción entre los hechos y las representaciones que tienen los profesores y las profesoras. Se alerta asimismo sobre el reduccionismo de interpretar las diferencias unidimensionalmente, en una única escala de nivel, y asumiendo la inexistencia de diferencias cualitativas, lo que podría generar un proceso pendular y estereotípico de afirmación y contra-aformació n (sexismo y antisexismo) sobre esa dimensión única.
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