Abstract
Escuchar de oídas, una redundancia. Como bajar una bajada o entrar adentro. ¿Con qué íbamos a escuchar, sino con el oído? Y sin embargo, quizás no es del todo evidente que escuchemos con los oídos. ¿ Y si lo hacemos con los ojos? Decimos que nos comemos a alguien con los ojos, quizás también podemos decir que lo escuchamos con los ojos—antes de comérnoslo. Efectivamente, la visión condiciona y transforma la escucha. ¿Hasta dónde llega esta relación? ¿Es una experiencia transmodal sin más? Escuchar de oídas…¿Redundancia? ¿Y si no lo fuera? ¿Y si ocurriera que a menudo, mecánicamente, bajamos subidas, entramos afuera…?
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