Abstract
Este dossier trata de una manifestación “específca” de la especificidad de dominio en el desarrollo: la distinción entre una mente física y una mente social. En él se analizan y presentan algunos datos y teorías que han contribuido durante las dos últimas décadas al establecimiento de esta distinción en la psicología evolutiva. Más concretamente, se analizan, discuten e integran las influencias y aportaciones de: (1) La primatología y su propuesta sobre la evolución de una “inteligencia maquiavélica” en los primates cuyo producto más elaborado da lugar a una “teoría de la mente”—la habilidad de inferir las intenciones, creencias etc. que subyacen al comportamiento con fines predictivos y explicativos—. (2) La psicología de la primera infancia y los datos sobre habilidades expresivas, comunicativas e interactivas de los bebés que se dirigen de manera diferenciada a los “objetos sociales” (las personas) y cómo la lectura reciente de estas habilidades las considera como precursores ontogenéticos de la teoría de la mente. (3) La ciencia cognitiva en una de sus acepciones de la “arquitectura” del sistema cognitivo: la idea de la mente modular. (4) Las aportaciones que desde la psicología evolucionista reciente defienden una estructura modular de procesos mentales especializados en problemas de intercambio social que habrían evolucionado por su valor adaptativo para la cooperación en las primeras sociedades de homínidos (como los mecanismos para la detección de tramposos); en este punto se analizan también los datos que desde el desarrollo apoyan o van en contra de las teorías evolucionistas. (5) Por último, se presentan los datos y teorías que desde el estudio del autism—como un déficit específico en el desarrollo de una teoría de la mente—han contribuido a establecer la distinción entre mente física y mente social en el desarrollo.
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