Abstract
El descubrimiento y la descripción de las lenguas de señas como lenguas naturales por parte de los lingüistas, las evaluaciones cognitivas globales que demostraron mejores resultados en los niños sordos hijos de padres sordos y el fracaso escolar masivo en la educación de los niños sordos, luego de más de un siglo de implementación mundial de las metodologías exclusivamente oralistas, ha conducido progresivamenteal planteo de un cambio radical en la concepción de una pedagogía especial para estos sujetos. Tal cambio, fundado en el progreso de los conocimientos lingüísticos, psicolingüísticos, neuropsicológios y cognitivos, implica una nueva concepción de niño sordo, virando desde un anclaje clínico-terapeütico hacia una definición socio-antropológica de la sordera y supone como premisa una doble revalorización: la de la lengua de señas como lengua natural del niño sordo y la del adulto sordo en un nuevo rol dentro del ámbito escolar. La nueva propuesta, difundida actualmente en buena parte del mundo y designada con el término genérico de educación bilingüe-bicultural, se orienta al cumplimiento de cuatro objetivos generalmente olvidados o deshechados en la escuela especial: la creación de un ambiente lingüístico apropiado a las formas particulares de procesamiento cognitivo y comunicativo de los niños sordos; el desarrollo socio-emocional íntegro de los niños sordos a partir de su identificación con adultos sordos; la posibilidad de que estos niños desarrollen una teoría sobre el mundo sin condicionamientos de ninguna naturaleza, y el acceso completo a la información curricular y cultural
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