Abstract
En su artículo, Enesco y Delval hacen una evaluación detenida del éxito que las teorías modulares han tenido entre los psicólogos del desarrollo. Empiezan por pasar revista a las características esenciales de los módulos fodorianos con referencia al lenguaje como ejemplo primario y sus revisiones más recientes. A continuación, examinan los datos empíricos y las explicaciones teóricas alternativas que en la actualidad cuestionan las interpretaciones masivamente modulares de la psicología evolucionista, citando estudios sobre la cognición en los bebés y en trastornos del desarrollo. El presente comentario se basa fundamentalmente en esta última fuente de datos—los trastornos del desarrollo—en un intento de complementar y discutir los argumentos presentados por los autores. Voy a centrarme especialmente en la importancia de comprender los mecanismos de cambio en el desarrollo atípico, para a continuación destacar brevemente algunas cuestiones que atañen tanto a las teorías modulares como a las no modulares.
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