Abstract
A partir de las críticas al método clásico de enseñanza de las ciencias así como a la alternativa que trató de plantear la enseñanza «por intenogación», el autor analiza las promesas y el papel actual de un enfoque histórico y constructivista en la enseñanza de las ciencias.
Tras hacer una crítica al modelo clásico de enseñanza de las ciencias, el autor plantea el importante papel que juegan en la reforma educativa los filósofos e historiadores de la ciencia. Los distintos acercamientos entre éstos y educadores a lo largo de este siglo han supuesto una serie de beneficios para el aprendizaje científico. El auge del constructivismo en psicología ha llevado a una mayor apreciación del lugar de la historia y la filosofía de la ciencia. El introducir consideraciones filosóficas e históricas en la enseñanza científica facilita el aprendizaje y lo hace más interesante para el alumno.
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