Abstract
En este artículo se reflexiona sobre el papel del educador y del asesor de formación, al que se propugna más activo y centrado en la disciplina. Desde esa base se pasa a una segunda reflexión centrada en el papel de las ciencias del lenguaje en la educación en que se trata de establecer un puente entre los requerimientos del saber disciplinar y teórico sobre el lenguaje y los de las situaciones, textos y contextos reales de uso del lenguaje. Se trata una vez más de la vieja necesidad de articular en la ciencia y en la educación el rigor y la relevancia.
Para construir una didáctica sólidamente fundamentada y concebida de forma dinámica, el asesor debe tener en cuenta la heterogeneidad de formación inicial, de hábitos y de actitudes de los profesores. Y, con diferente metodología en cada caso, debe fomentar ta explicitación de sus teorías implícitas y contrastarlas, por un lado, con los ftnes sociales de la enseñanza lingüística y literaria, y, por otro, con las teorías más actuales—renovación de los modelos estructural y generativo, análisis del discurso, semiótica, psicolingüística, sociolingüística…—. Todo ello no para «hacer teoría por la teoría», sino para decidir críticamente cómo esa teoría puede orientar su práctica docente.
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