Abstract
El autor narra aquí, con anécdotas, ejemplos y reflexiones tan concretas como cargadas conceptualmente, su aventura cotidiana como profesor de Lengua a la búsqueda de la verdad sobre el modelo y enfoque teórico-pedagógico que se debe aplicar entre los actualmente contendientes: el enfoque de la gramática formalista o el de los gramáticos «tradicionales». El resultado es quizá sorprendente y tiene implicaciones serias: el modelo tradicional ofrece mayor productividad, lo que el autor atribuye a que presta mayor atención—a su manera—al contexto. Esta presencia del contexto en los modelos tradicionales se presenta como el posible puente para conectar las actuales gramáticas pragmáticas y textuales—más prometedoras para el autor que las formales—con los modelos del lenguaje de la didáctica tradicional.
De la comparación entre los gramáticos formalistas modernos y los gramáticos «tradicionales», psicologicistas o eclécticos, surge la sorpresa de una mayor productividad didáctica de estos últimos. Se defiende aquí que la atención a un cierto contexto de los «tradicionales» sería, por un lado, la clave de su mayor éxito para un uso pedagógico; y, por otro, un buen punto de partida para conectar con las actuales gramáticas pragmáticas y textuales, en nuestra opinión más potentes descriptiva y didácticamente que las formales.
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