Abstract
Si cada instrumento psicológico—por utilizar la expresión de Vygotski—o cada extensión de la mente—empleando la de McLuhan—determina un modo de pensar y de ser inteligente, las generaciones que hoy coinciden en la clase, maestros y alumnos, se enfrentan a una superposición y convergencia nunca vista en la historia de nuestros instrumentos para la mente. ¿Cuáles son las características y consecuencias de este hecho? D. Olson responde a esta pregunta, centrándola especialmente en la lectoescritura y el ordenador.
La inteligencia no es algo estático, y varía en función de los mecanismos culturales que la persona utiliza para pensar. En este sentido la creciente dependencia de la tecnología informática modificará el intelecto o funciones mentales en dos sentidos: a) alterando la base de conocimiento de la persona. El ordenador exige un grado de claridad y precisión en el lenguaje mayor que la lengua escrita. Aprenderemos a expresar nuestros significados con enunciados plenamente explícitos; y b) al ser el ordenador el mayor organizador de la acción planificada, provocará modificaciones en las operaciones cognitivas, al emparejar sus recursos con los de nuestra mente.
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