Abstract
El presente trabajo es un estudio empírico longitudinal y transversal de dos grupos de niños de procedencias ambientales diferentes (ambiente familiar y centro de menores) en el que se observan las diferencias en el proceso de desarrollo lingüístico, centrándose en la evolución pragmática del lenguaje mediante la cual se estudia la evolución y construcción de conceptos. Tras definir el procedimiento de estudio y analizar el desarrollo del lenguaje en los sujetos teniendo en cuenta la Longitud Media de los Enunciados (L.M.E.), las autoras concluyen que este desarrollo es mejor en los niños del medio ambiental familiar, diferenciándose también en el ritmo de adquisición y, por tanto, en la evolución del proceso de simbolización. Entre otras cuestiones, los autores destacan que el retraso tanto lingüístico como cognitivo que presentan los niños institucionalizados es consecuencia de la no adecuación de las pautas de interacción adulto-niño exigidas, afirmando que dichas pautas están determinadas por las condiciones ambientales. El trabajo finaliza resaltando que interacción, lenguaje y cognición están dialécticamente interrelacionados.
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