Abstract
El autor comienza repasando el estudio que los procesos del “self' o “sí mismo” han tenido en psicología y observa que recientemente se han levantado serias dudas acerca de la presunta firmeza y consistencia de los autoconceptos. En esta línea plantea su hipótesis: un informe psicológico que comunique al sujeto el hallazgo en él de cualidades deseables, como elevada inteligencia o buen equilibrio afectivo, elevará su puntaje en autoestima y un informe que exprese lo contrario, lo rebajará. Realiza tres estudios en los que queda comprobada esta hipótesis -con diferente grado de confianza- y con el tercero examina también un fenómeno inicialmente no esperado: la ampliación de la variabilidad de los puntajes en el grupo con informe desfavorable y la reducción de la misma en el grupo que recibió información propicia. El autor concluye que los efectos no pueden atribuirse en exclusiva al tratamiento o condición experimental ya que las características de la personalidad de los sujetos parecen influir. Sugiere que la autoestima extraexperimental -que integra aspectos más estables, subrayados por las teorías tradicionales- puede haber mediatizado los efectos experimentales y finaliza subrayando las posibles implicaciones de los juicios clínicos en la modificación de la autoestima de los sujetos.
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