Abstract
St analiza el movimiento de salud mental comunitaria dentro del contexto de la politica general de la OMS, y las posibles aportaciones del conductismo a dicho movimiento. A juicio del autor, éstas son, fundamentalmente, dos: a) de tipo metodológico, al permitir el seguimiento, evaluación, comparación y replication de experiencias; b) de tipo ideológico, al facilitar la participación activa de los miembros de la comunidad y la desmedicalización de los problemas de salud. Existen, al menos, cinco razones para llevar a cabo dicha desmedicalización: 1.a) Disminuir los costos sanitarios; 2.a) Disminuir el peligro de yatrogenia; 3.a) Permitir que otros profesionales no médicos puedan actuar con plenitud de autoridad profesional y conseguir, de esta manera, una interdisciplinariedad auténtica; 4.a) Evitar las connotaciones marginadoras de muchos etiquetajes médicos y psiquiátricos; y 5.a) Aumentar la participación activa del paciente y de sus familiares en el proceso curador, hecbo que, en muchos casos, potencia la eficacia de los tratamientos. Conseguir esta desmedicalización es, esencialmente, un problema de ingeniería conductual: cómo cambiar nuestras actuales pautas sanitarias. En el trabajo se proporcionan algunas normas para tratar de conseguirlo. Finalmente, se discute el papel del psicólogo clínico en el campo sanitario.
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