Abstract
Por el peligro físico que supone y los delicados matices de sus alteraciones, la anorexia nerviosa constituye un verdadero reto para los procedimientos tradicionales en la práctica clínica. El uso reciente de técnicas de terapia de conducta se ha visto también contestado por su supuesta peligrosidad para las personas que padecen esta importante alteración. En este artículo se revisan los principios fundamentales que sustentan este tipo de terapia y sus implicaciones en la salud del enfermo. Al final del artículo se presenta un breve estudio de casos tratados con terapia conductual.
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