Abstract
El presente trabajo desea contribuir en alguna medida a un mejor conocimiento de los factores o mecanismos a los que verdaderamente debe su éxito la técnica «paquete» de Azrin y Nunn denominada «inversión del hábito», diseñada para modificar la conducta de onicofagia. Trata de dar una respuesta empírica a la pregunta de hasta qué punto la relación interpersonal que se establece entre el terapeuta y el cliente—elemento accidental en esta técnica—influye en los resultados. Han participado en la experiencia como sujetos 36 mujeres con un arraigo del hábito superior a un año, divididas en tres grupos: a) Grupo 1, al que se ha administrado la técnica de inversión del hábito; b) Grupo 2, al que se ha aplicado la misma técnica pero con interacciones terapeuta-cliente complementarias; y c) Grupo 2, de control. Los resultados corroboran la elevada eficacia de la técnica encontrada por otros autores pero sugieren, además, que aunque un mayor número de interacciones entre el terapeuta y el cliente parece tener escasa influencia a corto plazo, puede ser un factor decisivo en la consolidación de los resultados obtenidos y para evitar recaídas en el futuro.
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