Abstract
Se cuestiona el rechazo aprioristico de buena parte del profesorado de ciencias (incluido el implicado en innovaciones e investigaciones didácticas) hacia las «ciencias de la educación» en general, cuyas contribuciones son consideradas, sin apenas matizaciones, «abstractas», «puramente librescas» y «producidas sin contacto con la realidad de las aulas».
Se cuestiona igualmente la consideración de la didáctica de las ciencias como campo de «aplicación» y se fundamenta la necesidad de reconocerla como un dominio específico de conocimientos que no queda subsumido en el de la psicología educativa ni se reduce a una dimensión práctica.
Se avanzan, por último, algunas propuestas de cooperación.
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