Abstract
Sólo los seres humanos utilizan herramientas para dejar trazas permanentes de sus actos comunicativos. Esta capacidad notacional se manifiesta en distintos sistemas notacionales: dibujo, escritura o notación numérica que se distinguen entre sí por sus elementos, por sus regularidades combinatorias y por cumplir distintas funciones. En este trabajo exploramos cómo comprenden los niños entre 3:8 y 6:6 años de edad las relaciones entre sistemas utilizando dos situaciones de producción de notaciones. En la primera los niños debían escribir qué y cuántos objetos aparecen dibujados en una serie de tarjetas. El objeto de esta situación fue verificar sus posibilidades de producir notaciones diferenciadas según las restricciones formales y adecuadas a las funciones específicas de cada sistema. En la segunda, los niños debían inventar letras, números y palabras que no existen. El propósito fue averiguar en qué medida las restricciones formales y la adecuación funcional que hubieran demostrado en la primera situación estaban implícitas en sus procedimientos de producción o podían ser internamente explicitadas, y por tanto transgredidas. Los resultados demuestran que desde muy temprana edad los niños producen notaciones diferenciadas según las restricciones formales propias de la escritura y del sistema de notación numérico. Sin embargo, la diferenciación formal no asegura el uso adecuado de las notaciones para sus funciones específicas. A pesar del conocimiento de las restricciones formales de cada sistema, algunos niños recurren al dibujo para indicar qué objetos hay en una figura o a la escritura para indicar cuántos objetos hay. Sólo cuando el conocimiento de las restricciones formales que estaba implícito en los procedimientos de producción se explicita internamente, y puede por tanto ser transgredido, el niño utiliza cada sistema según su función específica.
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