Abstract
Desde hace aproximadamente 25 años, me intereso en cómo los niños aprenden a leer. Empecé a darme cuenta de que en una sociedad alfabetizada, los niños aprenden cosas sobre el lenguaje escrito no como resultado de una enseñanza de la lectura y la escritura en la escuela, sino porque han sido miembros de una sociedad alfabetizada durante cinco o seis años; una sociedad cuyos miembros, haciendo caso omiso del nivel socioeconómico, usan la lectura y la escritura diariamente de diversas maneras. Represento los inicios de la alfabetización con una metáfora—las raíces de un árbol—que, eventualmente, se convertirá en el árbol de la alfabetización de la vida. Estas raíces incluyen: a)mostrar concimiento de lo impreso en contextos situacionales, b)tomar conciencia de lo impreso en discursos coherentes, c)conocer las formas y funciones de la escritura, d)usar el habla para acompañar al lenguaje escrito y e)exhibir habilidad de pensar sobre la lectura y la escritura.
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