Abstract
Este artículo proporciona una visión de conjunto de las funciones cognitivas y emocionales que los juegos madre-bebé aportan tanto al niño como a la madre. Implicando al niño en interacciones que comportan repetición, turnos, atención conjunta y ausencia de literalidad, los juegos pueden ayudar a los bebés en su desarrollo de destrezas lingüísticas y sensoriomotoras. A través de los intercambios lúdicos las madres facilitan y provocan en sus hijos conductas de un nivel elevado que los bebés serían incapaces de producir por sí mismos. Los juegos cumplen también diversas funciones emocionales: ayudan a los niños a hacer frente a la «pérdida» de la madre y a desarrollar los conceptos de yo, dominio y humor. En lo que concierne a las madres, los juegos aportan un contexto suplementario en el que se estimula la vinculación madre-hijo.
Get full access to this article
View all access options for this article.
