Abstract
Los niños sordos se han convertido en los últimos años en centro de un notable interés por parte de los psicólogos, tanto por razones prácticas como teóricas. En concreto, se ha prestado una especial atención a su desarrollo cognitivo. campo en el que ha habido intentos de delimitar los correlatos y las consecuencias que ese desorden podía producir en el funcionamiento intelectual. Tras estos intentos, parace claro que la sordera en si misma no es un obstáculo para el desarrollo del conocimiento, pero que existen graves problemas asociados con la adquisición del lenguaje hablado y escrito. Investigaciones sobre la interacción de los niños sordos con otras personas ponen de manifiesto los problemas que incluso los bebés con deficiencias auditivas deben afrontar para comunicarse con otras personas. Asimismo se han descrito los tipos de estilo de interacción que esas personas adoptan para comunicarse con los niños sordos. Por tanto, la sordera implica muchas más cosas aparte de problemas auditivos, y esas implicaciones de la sordera tienen también muchas consecuencias para la experiencia social de los sordos. Es precisamente en el marco de estas consideraciones donde debe situarse la controversia con respecto al uso del lenguaje de signos.
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