Abstract
Se hace una revisión de la investigación reciente sobre la naturaleza de la interacción padre-hijo y su impacto en el desarrollo del niño en el período neonatal y más allá de este período. Los padres son tan sensibles como la madre a las señales del niño, pero emplean menos tiempo que ésta en actividades de cuidado y vigilancia y más en actividades de juego. El sexo del niño actúa como determinante en esta relación. La calidad de la interacción padre-hijo influye en el desarrollo cognitivo y social del niño. Todos estos aspectos deben estudiarse dentro del contexto de la relación familiar global. Sería interesante la creación de sistemas de apoyo cultural que animen al padre a una mayor implicación con sus hijos.
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