Abstract
El trabajo del psicólogo en las instituciones para preescolares ha de tomar varias direcciones: dar las bases para que la institución satisfaga las necesidades intelectuales y afectivas del niño; atención individualizada para la detección precoz de trastornos evolutivos; cuidar el papel del educador; y garantizar la actividad del niño. Además, la práctica completa de estos aspectos se desdobla en tres frentes: los niños, donde la tarea es ante todo preventiva, aunque también deberá ocuparse del diagnóstico de los niños con problemas; las familias, contribuyendo a la higiene mental del grupo familiar y orientando a los padres; y los educadores, con los que debe mantener un trabajo en equipo, orientándolos con respecto al desarrollo psicopedagógico.
Get full access to this article
View all access options for this article.
