Abstract
La idea del Ministerio de Educación es que existen niños con alguna “deficiencia clínica” pero recuperables, y para estos niños se ha previsto la existencia del aula de transición dentro de la escuela para “niños normales” como vía de integración. Pero estas aulas han sido creadas sin ningún criterio lógico (en ellas encontramos niños con deficiencias psíquicas leves, con problemas de sociabilidad, con dificultades en el aprendizaje,…) y sin ninguna orientación determinada. En definitiva, se convierten en lugares de perpetua marginación. Para paliar la situación actual serían necesarias unas condiciones mínimas: dotar a la escuela de los medios necesarios para prevenir y tratar deficiencias; y la necesidad de que sean psicólogos los que ocupen las vacantes de esas aulas de educación especial, trabajando al mismo tiempo con el profesorado en las tareas del centro.
Get full access to this article
View all access options for this article.
