Abstract
Se describe la experiencia de colaboración entre los docentes y los psicólogos en un colegio de Lugo, con el fin de prevenir y atender las dificultades en el aprendizaje de algunos niños. A través de esta experiencia se concluye que el papel del psicólogo escolar debe centrarse fundamentalmente en una tarea preventiva, entendiendo por preventiva, por una parte, el trabajo conjunto con los maestros para la detección precoz de problemas escolares y la búsqueda de una enseñanza mejor; y por otra parte, implicándose en todos los procesos educativos, siempre trabajando en equipo con los maestros.
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