Abstract
El desarrollo del niño está íntimamente ligado a su desarrollo cerebral. El estudio de los movimientos y reflejos en fetos humanos demuestra que la médula espinal y el tronco cerebral están funcionando en los primeros meses de vida fetal. El estudio de niños prematuros nos indica que su cerebro sólo está desarrollado hasta el nivel correspondiente al tiempo transcurrido desde la concepción, como si el entorno no actuara sobre él. Se describen los reflejos y respuestas a estímulos del bebé a término durante los primeros meses, cada vez más influenciados por el desarrollo de los sentidos. Poco a poco va aumentando la actividad de los niveles superiores y, hacia los tres años, el sistema nervioso está ya organizado funcionalmente.
El desarrollo de las capacidades intelectuales superiores supondrá probablemente cambios estructurales en el sistema nervioso. Los cambios que ocurren en la pubertad suponen una mayor maduración del sistema nervioso central, ya que son consecuencia de una interrelación entre este sistema y el sistema endocrino.
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