Abstract
Las distintas teorías del lenguaje han invocado numerosos mecanismos para explicar la acción del entorno en el desarrollo lingúístico. Más que de aprendizaje del lenguaje debe hablarse de puesta en marcha de la función lingúística, y esta puesta en marcha implica una estructuración a distintos niveles: estructuración del lenguaje (en cuanto a gramática y lengua), comunicación de esta estructura por el niño, y normativización de este proceso a través de una relación de autoridad. Esta dinámica culminará a través de la interlocución en la lengua familiar, que se inscribe en un contexto cultural dado. Aquí se sitúa la noción de “hándicap lingúístico” de las clases populares: la inadecuación del lenguaje familiar al de la escuela. La escuela capta el idioma del niño como una aproximación imperfecta del lenguaje del adulto y le obliga a integrar una lengua estándar que es diferente de la suya. Frente a este tipo de hándicap, que se refiere a las formas de dominación lingúística, está el “hándicap real” determinado por una acción inadecuada del entorno sobre los mecanismos de estructuración de la función lingúística.
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