
Editorial
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En la entrevista de David Cohen a Henri Tajfel se repasan algunos aspectos de la vida y de la obra, así como las opiniones del entrevistado en torno a la Psicología Social del momento. El psicólogo polaco recuerda las casualidades y motivaciones que hicieron que se interesase por la Psicología. Reconoce a Bruner y a su escuela, el “New Look”, como la principal influencia y responde a cuestiones relativas a sus primeros años de formación, donde podemos apreciar la influencia que estos años tuvieron en la evolución posterior de su carrera profesional. Tajfel defiende una concepción de la psicología científica basada en el concepto de comprensión (“Verstehen”). El entrevistado mantiene una postura enfrentada tanto a la psicología más positivista como a la de los psicólogos humanistas. Los comentarios de Carmen Huici y David Cohen acerca del autor -uno de los principales responsables de la creación de una identidad de la psicología social europea- introducen la entrevista.
Independientemente de la proximidad taxonómica, dentro del género
Se buscó una relación entre dichas estructuras sociales y los respectivos movimientos de saludo que aparecían como característicos de cada especie. La estructura social podría modificarse rápidamente por las presiones ambientales, por lo que serían necesarios nuevos repertorios conductuales en consonancia con el cambio y al mismo tiempo que éste.
Al menos en niveles tan altos de la escala evolutiva, los individuos son capaces de organizar sus conductas según su posición respecto al conjunto del grupo y adecuarlas para acceder a los distintos nichos sociales. Por tanto, no es posible adscribir a la conducta una función exclusiva, sino que dependería de la idiosincrasia individual y de los distintos escalones sociales característicos de una determinada estructura social.
Desde los estudios pioneros de Asch en la década de los cincuenta, el interés por la conformidad y la influencia social ha suscitado varias líneas de investigación y nuevas concepciones dentro del ámbito de la Psicología Social. En los años sesenta los estudios sobre los procesos de conformidad sienten la necesidad de explicar la bidireccionalidad de la influencia entre el sujeto y el grupo, para lo que las teorías de Deutsch y Gerard y, más significativamente, la de Thibaut y Kelley (Teoría del Intercambio) limitan las bases. De forma complementaria, la Teoría de la Atribución atrae la atención de los psicólogos de la conformidad. A ambas se les criticó la desatención a los procesos cognitivos y conductuales, más allá del análisis descriptivo de sus “hipótesis normativas”. Los experimentos clásicos de Milgram sobre obediencia a la autoridad y los estudios de Moscovici sobre la “minoría consistente” modifican sustancialmente la concepción de los procesos cognitivos y conductuales de la influencia social. El artículo concluye comparando los contenidos de la Psicología Social europea y la norteamericana sobre los procesos de influencia y conformidad.
El presente artículo reexamina la situación de los experimentos sobre conformidad de Asch. La situación experimental propuesta procura ser más representativa del modo en el que las presiones a la conformidad actúan fuera del laboratorio, definiendo tres condiciones que permiten distintas atribuciones. Los resultados apoyan las hipótesis de partida, destacando que la condición experimental que reproduce la situación de Asch permite menos inconformismo y menos confianza entre los disconformes que las otras dos, y entre éstas, la situación en la que debían postularse diferencias de prioridades en los evaluadores para explicar la propia disidencia era menos propicia para el inconformismo y la confianza en el criterio propio. Finalmente se discuten las implicaciones del experimento sobre las presiones a la conformidad y los procesos de atribución.
Los autores realizan tres experimentos para probar la explicación de la conformidad basada en la reestructuración cognitiva. La hipótesis es que las personas reinterpretan el significado del objeto estimular cuando se enfrentan a respuesta impopulares de un grupo unánime, y que éste cambio en el significado lleva a un cambio de la respuesta hacia la postura del grupo. En la discusión se concluye que, en conjunto, los resultados de los tres experimentos proporcionan un fuerte apoyo a la hipótesis de que la reestructuración cognitiva del estímulo es uno de los mecanismos que determina el grado de desplazamiento de una persona hacia la postura de un grupo unánime (es decir, conformidad). El trabajo finaliza exponiendo la sospecha de los autores de que una interpretación de reestructuración cognitiva puede aplicarse genéricamente a muchas situaciones de influencia social más allá del paradigma de conformidad examinado en sus estudios.
Los estudios clásicos de Festinger (sobre las presiones a la uniformidad) y de Asch (la presión a la conformidad) despertaron el interés por la influencia social. En la última década el interés se ha centrado en la influencia que ejerce la minoría consistente sobre la mayoría. El artículo se centra en las similitudes entre los fenómenos de conformidad e influencia minoritaria. La literatura acerca de cada uno de estos procesos indica que lo que dictará si el proceso es de conformidad, influencia minoritaria o compromiso es la estabilidad de la posición propuesta por la mayoría o minoría. Finalmente se discute sobre el proceso de polarización y se pone en relación este estudio con la decisión del Tribunal Supremo de los EE. UU. de tolerar los veredictos no unánimes de un jurado.
Una de las principales motivaciones del psicólogo reside en su confianza en la perfeccionalidad humana, en la posibilidad de cambio y mejora. La Sociobiología, ciencia interesada en el estudio de las bases biológicas de la conducta social tanto animal como humana, cuestiona esa posibilidad de cambio y justifica un interesado inmovilismo social, según sostiene el autor. En el presente artículo se esboza la elaboración teórica sobre la naturaleza humana desde la perspectiva de la Sociobiología, basada en la concepción del organismo -animal y humano- como un “sistema que tiene el DNA para fabricar más DNA”, según expresión de Edward Wilson. El artículo recoge las críticas que ha recibido la Sociobiología y especula con las consecuencias sociales de asumir sus postulados sobre la naturaleza humana. La Sociobiología ha hecho una identificación del animal con el hombre que merece ser matizada: se debe recordar la naturaleza social y cultural, a la vez que la biológica, del comportamiento humano. Y esto exige superar el determinismo genético.
El artículo se propone realizar un estudio teórico acerca de las repercusiones psíquicas y sociales de la diferenciación sexual, tomando como marco de referencia la interpretación dada por la perspectiva cognitiva a partir del concepto de «esquema basado en la dicotomía del género».
El enfoque cognitivo destaca la importancia que ejerce la identificación psico-sexual en la adquisición y desarrollo de las ideas de «masculinidad» y «femineidad». Este proceso de partición del mundo en dos clases sexuales diferenciadas ha resultado doblemente pernicioso tanto para varones como para mujeres, empobreciendo, por un lado, el desarrollo global de la personalidad e impidiendo, por otro, el entendimiento entre sus respectivas visiones del mundo.

