
Editorial
Select search scope: search across all journals or within the current journal

El desarrollo de las operaciones formales no acontece sincrónicamente. Se observa un acusado desfase entre la adquisición de la capacidad para realizar todas las posibles combinaciones de n elementos (retículo) y la capacidad para utilizar correctamente un sistema de reversibilidad doble (grupo INRC). Esta última se adquiere posteriormente.
En este artículo se refieren dos experimentos. En el primero se planteó a sujetos cuya edad oscilaba entre los 13 y 15 años tres tareas formales. Se confirma la superior dificultad de la tarea vinculada al grupo INRC. Por otra parte, el constructo dependencia-independencia del campo perceptivo no explica el desfase encontrado entre las tareas, pues, éste se produce tanto en el grupo de los independientes como en el de los dependientes. En el segundo experimento, la edad de los sujetos oscilaba entre los 14 y 17 años. Se confirman los resultados del primero, en el sentido de que el acceso al pensamiento formal es un proceso secuencial y jerárquico.
Este trabajo analiza la incidencia de los factores espacio-semánticos y de tipicidad en el comportamiento clasificatorio y en la relación inclusiva en niños de diferentes edades. En el experimento I, los resultados muestran, por una parte, que la mayoría de los niños, a partir de los. 6 años, tienden a construir colecciones, en vez de categorizar el material presentado mediante criterios taxonómicos, y, por otra, que el éxito infantil mejora notoriamente en las pruebas de inclusión en la condición de colección, siendo irrelevante el papel de la funcionalidad. Los resultados del experimento II confirman la relevancia de los factores espacio-semánticos, mientras que los efectos de la tipicidad se manifiestan con cierta claridad en las conductas de clasificación, pero no en las tareas de inclusión.
Con objeto de comprobar si, como el modelo de Wagner (1976, 1978) postula, durante la habituación a largo plazo se establece una asociación entre el estímulo habituador y las claves ambientales, se llevaron a cabo dos experimentos en humanos. En el experimento I el cambio de contexto ambiental produjo una rehabituación más rápida y una tendencia a una menor recuperación de la respuesta en la segunda situación (empleando un tono de 105 dbs., comienzo súbito y veinticuatro horas de intervalo entre sesiones). En el experimento II (empleando un tono de 80 dbs., comienzo gradual y cuarenta y ocho horas de intervalo entre sesiones), el cambio de contexto ambiental produjo una menor recuperatión de la respuesta y una tendencia a una mayor tasa de habituación. Las instrucciones «informativas» no produjeron habituación diferente de las «normales». Se consideran estos resultados como acordes con una interpretación atencional tradicional de la habituación más que con el modelo de Wagner.
Se analiza el Inventario de Aserción de Gambrill y Richey para conocer si mediante la factorizatión de sus ítems, aparecen los componentes y determinantes situacionales considerados importantes por la mayoría de los autores que estudian la aserción. Finalmente se dan instrucciones para su aplicación en la evaluación de la conducta asertiva.
Este trabajo comienza destacando que la temática del aprendizaje es uno de los tópicos más adecuados para analizar la trayectoria seguida en las últimas décadas por la ciencia psicológica. La autora, a continuación, analiza el estudio que recibe este tema desde el conductismo y la psicología cognitiva. En la confrontación de ambas perspectivas destaca, entre otras cuestiones, cómo las muchas dificultades conceptuales, metodológicas y empíricas con las que se había enfrentado el conductismo a partir de 1959 se manifestaron en el estudio del aprendizaje. Seguidamente aborda las repercusiones metodológicas derivadas del cambio en la naturaleza de los problemas y la forma de trabajar en ellos al adoptar una perspectiva cognitiva, finalizando con un breve comentario, a modo de ilustración, sobre la incidencia de la confrontación en un contexto clínico.
Con frecuencia, se ha venido recurriendo al enmascaramiento retroactivo central para estudiar la microgénesis de la percepción visual. El recurso a esta técnica venía justificado porque, al asumir que la aparición de la máscara interrumpía el procesamiento del estímulo-objetivo, permitía explorar las etapas tempranas del proceso perceptual. Sin embargo, el hecho de que ordinariamente se utilizara como criterio de percepción el informe directo de los sujetos, junto con los resultados de experimentos recientes que indican que el enmascaramiento no interrumpe el proceso perceptual en sí, sino que impide el conocimiento del estímulo percibido, obliga a una distinción entre perception y experiencia consciente de un estímulo, por una parte, y al consiguiente replanteamiento del enmascaramiento como técnica para descubrir la microgénesis perceptual, por otra. La revisión y puesta al día de estas cuestiones constituyen el contenido de este trabajo.