
Editorial
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Scopo del presente contributo è quello di evidenziare alcune connessioni concettuali fra il mondo normativo ed il moderno approccio della complessità.
A partire dal 1972, psicologi, etologi, antropologi culturali hanno sottolineato l'importanza dei codici sociali—oggettivati in diritti e doveri—in quanto parte integrante della interazione sociale. In particolare Calegari e Massimini (1979) hanno sostenuto che Le Costituzioni possono essere analizzate quali organizzazioni gerarchiche di sistemi complessi. Gli autori hanno indicato—nell'ambito di sistemi normativi—delle gerarchie di comprensione e di connessione riferite a centri di controllo di comportamenti registrati nelle Leggi fondamentali. Essi hanno sviluppato un metodo di analisi basato sulla identificazione di unità molari e di loro relazioni ed hanno messo a punto una serie di indici utili a misurare le dimensoni di complessità di tali sistemi.
Sulla base di un sucessivo approfondimento, l'autore ha centrato la sua attenzione sulle decisioni adattive incluse nelle Costituzioni. La conseguente analisi cognitiva mostra che le strategie normative si configurano in livelli (metapiani, piani globali, sottopiani, istruzioni comportamentali) in accordo con la ipotesi sistémica generale formulata da Bruner, Goodnow ed Austin (1966). La organizzazione gerarchica di questo tipo di strategia è caratterizzata dalla valenza e dalla covalenza di piani globali e di sottopiani, dal grado di similarità dei metapiani e dei piani globali, dal grado di ridondanza emergente ai differenti livelli gerarchici.
Le decisioni adattive sono presenti in numero limitato e ciò conferma le stipulazioni formulate dagli antropologi culturali. L'autore sottolinea che la presenza di ridondanza negli elementi di un sistema complesso rende possibile la sua descrizione in modo più coerente e completo.
En las organizaciones productivas, la influencia de los líderes se manifiesta en el nivel de eficacia grupal y como consecuencia en el logro de objetivos. Comprobar la capacidad de predicción de los modelos sobre el liderazgo existentes en el marco teórico de la Psicología Social puede resultar beneficioso para el diseño de futuras organizaciones y la remodelación de las actuales. Estudiamos aquí el Modelo de Contingencia de Fiedler, aplicándolo a procesos de fabricación progresiva. Los resultados obtenidos nos llevan a aceptar las hipóteis del modelo en solamente tres de las ocho condiciones de favorabilidad que éste plantea. Con la misma valoración del tipo de liderazgo del modelo nos muestran también los datos: Que no existe correlación entre el rendimiento de los grupos y el grado de experiencia de los líderes. La falta de correlación entre el nivel de accidentabilidad grupal y los diferentes tipos de liderazgo. Un rendimiento superior en aquellos grupos en los que el tipo de motivación del líder y de los superiores de éste coinciden.
El presente trabajo tiene por objeto estudiar los correlatos de valor asociados a los constructos psicológicos de masculinidad y feminidad. Para ello, se han relacionado las puntuaciones obtenidas por una muestra de ambos sexos en las escalas de masculinidad (M), feminidad (F), y masculinidad-femenidad (M-F), del Earlier Personal Attributes Questionnaire, de Spence y Helmreich (1978), con lds prioridades establecidas por los mismos sujetos en los valores terminales e instrumentales del Rockeah Value Survey (Rokeach, 1973). La asociación que muestran los resultados entre el autoconcepto de género y los sistemas de valores reafirma la conocida interpretatión, según la cual los valores de carácter agente/instrumental se hallan vinculados a la masculinidad, y los comunal/expresivos a la feminidad. Se añaden otras consideraciones acerca del género y los valores relativas a la edad. Estos resultados se discuten, a un nivel más teórico, desde la perspectiva del autoconcepto, corroborando la idea de que las autodescripciones en términos de valores no expresan preferencias objetivas, pretendidamente neutrales, sino que están marcadas por la significación afectiva que tienen para el sujeto.
El trabajo que presentamos profundiza en el estudio de variables relevantes, para la detección de la mentira, tales como el tema, el tipo de mentira, y el sujeto emisor. Nuestro diseño de investigación establece una subdivisión de los mensajes falsos en deseables y no deseables y clasifica el contenido de los mensajes en emocional y no emocional, postulando que estas diferencias generan diferentes patrones de activación y expresión en los sujetos emisores, que serán detectados por los receptores de los mensajes.
Se pasó una adaptatión castellana de las escalas de Mehrabian y Russell (1974) a un total de 28 nombres de emoción. El análisis factorial de las puntuaciones promediadas de cada término en cada uno de los 18 pares de adjetivos permitió aislar tres factores ortogonales que explicaban el 93,4% de la varianza total. Los tres factores fueron similares a los encontrados por Mehrabian y Russell: Placer, Activación y Dominancia.


