Abstract

En esta época de policrisis, el papel de la promoción de la salud es más importante que nunca para empoderar a las familias, las comunidades, las organizaciones y las sociedades. La policrisis – entendida como la convergencia de una pandemia sanitaria mundial, desafíos económicos, problemas ambientales y climáticos y conflictos políticos, culturales o geopolíticos – amplifica las complejidades que enfrentan las personas para acceder, entender, procesar, evaluar y aplicar/utilizar la información y los recursos, especialmente en el área de la salud.
Los impactos sociales y económicos de una policrisis (1) en diferentes poblaciones generan e incrementan las desigualdades existentes en salud. Este es el mejor momento para reconocer el papel que desempeña el alfabetismo para la salud en todos los niveles de la promoción de la salud como un vehículo para el empoderamiento. La habilidad para tomar decisiones informadas teniendo en cuenta las conductas saludables, las medidas preventivas y el acceso a los servicios de salud, se convierte en algo primordial.
En este editorial exploramos el papel vital del alfabetismo para la salud en la promoción de la salud durante una policrisis, al destacar su importancia para empoderar a las personas, fomentar la resiliencia comunitaria y abordar los desafíos únicos planteados por crisis que se superponen.
El alfabetismo para la salud como un determinante de la salud
Sea un determinante social de la salud o un mediador de los efectos de los determinantes sociales de la salud, y con base en una amplia investigación (2), se reconoce cada vez más al alfabetismo para la salud asociado a la salud y al bienestar. Importantes declaraciones de posición, tales como la de Shanghái de la OMS sobre la promoción de la salud en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, reconocen el alfabetismo para la salud como uno de los tres pilares de la promoción de la salud, junto con la buena gobernanza y el papel de las ciudades y las comunidades en la salud (3). Sondeos nacionales e internacionales realizados durante más de una década (4) han demostrado el gradiente social con relación al alfabetismo para la salud, particularmente en lo que concierne a los temas socioeconómicos (5). Las iniciativas del alfabetismo para la salud en épocas de policrisis deberían enfrentar esas disparidades para asegurar que la información y los servicios fundamentales lleguen a las poblaciones vulnerables y se ajusten a sus necesidades específicas. Adicionalmente, numerosos estudios han revelado que existe la necesidad de abordar el alfabetismo para la salud mental, así como de promover el uso de los servicios de salud preventiva entre las personas con más bajos niveles de alfabetismo para la salud (6).
El alfabetismo para la salud y las crisis sanitarias
En el contexto de la pandemia de la COVID-19, el papel y la contribución del alfabetismo para la salud en la promoción de la salud se hizo evidente bien temprano (7) en el empoderamiento de las personas, las comunidades y las organizaciones. Sin embargo, en las primeras etapas de la crisis, se vio una falta de atención y una escasez en los recursos asignados para las actividades de la promoción de la salud en los planes de acción nacionales de preparación para una crisis sanitaria. La promoción de la salud en general, y más específicamente un énfasis en el alfabetismo para la salud, no fueron a menudo muy evidentes (8).
En medio de las complejidades de las crisis superpuestas, el empoderamiento es fundamental para que las personas y las comunidades tomen decisiones informadas sobre su salud y busquen los servicios de salud necesarios. En épocas de crisis, las poblaciones más vulnerables sufren con frecuencia más que las otras, lo que lleva a comprender por qué el alfabetismo para la salud puede desempeñar un papel muy importante como vacuna social (9). Muchas veces, una policrisis provoca una mayor incertidumbre y ansiedad. En estas situaciones, el alfabetismo para la salud actúa como una herramienta de empoderamiento al darles a las personas las habilidades para entender, evaluar críticamente y aplicar la información a sus circunstancias particulares. El alfabetismo para la salud es un recurso para incrementar la resiliencia y fortalecer los mecanismos para sobrellevar estas situaciones.
Apoyo y acción para promover el alfabetismo para la salud
Teniendo en cuenta todo lo anterior, es primordial propugnar por el alfabetismo para la salud en la promoción de la salud. Así, al revisar la Declaración de Posición de la UIPES sobre Alfabetismo para la Salud, en el 2018, Una visión práctica para un mundo alfabetizado en salud, la UIPES muestra su compromiso para promover el alfabetismo para la salud (10) en diferentes niveles a fin de lograr la salud, el bienestar y la equidad.
Esta Declaración, desarrollada por el Grupo Mundial de Trabajo de la UIPES sobre Alfabetismo para la Salud, ratificada por la Junta Ejecutiva Mundial en octubre del 2023, fue actualizada para responder a los acontecimientos mundiales, como las crisis que han sucedido desde su primera publicación, en 2018. Así, la nueva versión incluye la pandemia de la COVID-19, las Enfermedades no Transmisibles (ENT), el creciente populismo en los medios y la desinformación, las necesidades de la salud planetaria, la amenaza a algunas democracias de vieja data, las oportunidades de las políticas de salud, la expansión internacional de iniciativas coordinadas de medición e investigación, la salud digital y los avances y desafíos que aporta la IA (11). La declaración destaca la mayor atención que se le da ahora a la intervención basada en evidencia, al creciente interés organizacional hacia el alfabetismo para la salud, particularmente en los sistemas de salud y educación que involucran a las partes interesadas más relevantes, y al aumento en la colaboración internacional, entre otros.
El documento refleja, así mismo, un cambio de paradigma natural pasando de un enfoque personal del alfabetismo para la salud hacia uno que incluya las estructuras colectivas y organizacionales en un enfoque sistémico. En la actualización de la Declaración se utiliza la versión más reciente de la definición de alfabetismo para la salud: “El alfabetismo para la salud representa las competencias personales y la estructura organizacional, los recursos y los compromisos que les permiten a las personas acceder, entender, valorar y utilizar la información y los servicios de modo tal que promuevan y conserven la buena salud” (12).
Como tal, la Declaración de Posición del 2023 promueve un enfoque sistémico para la acción del alfabetismo para la salud en varias áreas concretas: 1. Alfabetismo para la salud y políticas para la promoción de la salud basados en los enfoques sistémicos y en el alfabetismo para la salud organizacional. 2. Intervenciones basadas en evidencia que incluyan la adaptación de la comunicación en salud. 3. Promover la medición y la investigación del alfabetismo para la salud con el apoyo de los recursos necesarios. 4. Fomentar la capacidad de la fuerza laboral con formaciones y empoderamiento de los grupos de interés, especialmente en los entornos promotores de la salud, así como apoyar a la sociedad civil para que sea participante activa de su bienestar (13).
Hay que anotar que esta versión actualizada de la Declaración de Posición de la UIPES sobre Alfabetismo para la Salud está diseñada para su uso práctico y va en concordancia con el Plan Estratégico de la UIPES 2021–2026, así como con otras iniciativas recientes, entre ellas, la Declaración de Posición sobre Promoción de la salud planetaria y los conocimientos y visión del mundo de los Pueblos Indígenas (14).
Las comunidades, los servicios de atención primaria y los grupos de interés más relevantes de las organizaciones están llegando a un primer plano, aún más que en el pasado, por el papel que desempeñan como generadores de salud y bienestar (15), según se refleja en el artículo original de investigación, publicado en este número de Global Health Promotion, escrito por Kilinç y sus colegas, bajo el título “El alfabetismo para la salud pública entre usuarios primarios del occidente de Turquía”. Sus resultados muestran que en Turquía “el alfabetismo para la salud pública” debe ser una prioridad para enfrentar los desafíos que afectan la salud local y mundial (16).
Todavía quedan numerosos retos por enfrentar y muchos otros vienen en camino. Mientras trabajamos con diligencia para lograr un alfabetismo en salud, sin dejar a nadie atrás, no olvidemos el valor y la riqueza de la sabiduría ancestral profundamente arraigada que constituye la base de la acción y la promoción de la salud en muchas culturas (17). Es más, cuando adoptamos los enfoques de entornos para la promoción de la salud, podemos conceptualizar un enfoque coordinado de “superentornos”, en el que múltiples contextos trabajan en sinergia entre sí para promover la salud y el alfabetismo para la salud (18).
Conclusión y recomendaciones
En épocas de policrisis, el alfabetismo para la salud surge como un determinante crucial del bienestar individual, comunitario y societal. Los desafíos planteados por las crisis que se superponen requieren de un enfoque integral de la promoción de la salud que contemple las estrategias del alfabetismo para la salud incorporadas dentro de las organizaciones. Mediante la adaptación de la comunicación, la promoción del alfabetismo para la salud digital, la participación de una comunidades, la atención a la salud mental y el planteamiento de acciones para afrontar las disparidades socio económicas, las sociedades pueden construir una población resiliente y alfabetizada para la salud, capaz de navegar en las complejidades de las policrisis. A medida que la promoción de la salud continúa evolucionando, es esencial reconocer y utilizar el alfabetismo para la salud en un contexto de policrisis, con el fin de fomentar una comunidad mundial más saludable, más informada y empoderada.
Como mencionaron Portela-Pino y sus colegas en su artículo original de investigación, también publicado en este número de Global Health Promotion titulado “El alfabetismo para la salud y la lucha contra la pandemia en monitores de actividades de tiempo libre”, “el alfabetismo para la salud es más importante que nunca de cara a estas amenazas para la salud mundial que han impactado todos los niveles del modelo socioecológico, como las conductas saludables individuales, las relaciones familiares, el comportamiento organizacional, la creación de políticas estatales, las estadísticas de mortalidad y la economía internacional en un lapso de pocos meses e incluso de semanas” (19).
En cuanto a enfrentar una policrisis, probablemente nos dirigimos hacia un estado de policrisis crónica, en cuyo caso, la investigación, la acción y las políticas en alfabetismo para la salud cubrirán la necesidad de adaptarse a esta nueva norma. El alfabetismo para la salud es una de las piezas fundamentales para construir una sociedad resiliente que empodera a las personas, a los grupos de interés, a las organizaciones y a las sociedades mediante la inversión en el bienestar y en la equidad en salud.
Footnotes
Acknowledgements
La autora desea agradecer a Orkan Okan, Tetine Sentell, Kristine Sørensen, Susie Sykes y Stephan Van den Broucke por su contribución especial en este editorial.
