Abstract
This article examines Chilean foreign policy relating to its northern border from critical geopolitical approaches and decolonial international studies, delving into the scope of the so-called Parinacota Plan. This initiative, implemented by the Ministry of Foreign Affairs in 2018, sought to revitalize a peripheral territory—the community of Putre, on the border Chile shares with Peru and Bolivia— in a complex political context which included the case heard by the International Court of Justice in The Hague. We conclude that although the authorities of the Chilean state tried to innovatively manage the process, they adhered to neocolonial guidelines that did not allow them to clearly address local demands of the Indigenous Aymara communities, whose worldview makes any intervention in their territory unique.
Desde enfoques geopolíticos críticos y estudios internacionales decoloniales, se aborda la política exterior chilena hacia la frontera norte, profundizando en los alcances del denominado Plan Parinacota. Esta iniciativa, implementada por el Ministerio de Relaciones Exteriores el año 2018, buscó revitalizar un territorio periférico, la comuna de Putre, ubicada en la franja fronteriza que comparte con Perú y Bolivia, aunque implementándose en un contexto político vecinal complejo: los Juicios de la Haya. Se concluye que las autoridades del Estado chileno, aunque trataron de innovar en su gestión, se ciñeron a pautas neocoloniales que no permitieron procesar con nitidez las demandas locales de las comunidades originarias Aymaras, las cuales poseen una cosmovisión que singulariza toda intervención en su territorio.
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